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Papua Nueva Guinea

 Agosto de 1995

 Preliminares

 Este estado, de superficie tres cuartas partes de la de España, ocupa la mitad de la Isla de Nueva Guinea, descubierta por los portugueses allá por el año 1530. La otra mitad  pertenece a Indonesia y se llama IRIAN JAYA. La población se acerca a los cuatro millones de habitantes y su capital PORT MORESBY tiene unos 200.000. También pertenecen a este Estado los archipiélagos melanesios de BISMARCK, LOUSIADA, TROBRIANDS, BOUGANVILLE (I. Salomón Norte) y MARSHALL.

 El 98 % de la población esta formada por nativos negros papúes (zona sur) y guineanos (zona centro y norte). Las lenguas oficiales son el inglés y el PIDGIN; también se hablan otros diez idiomas indígenas y unos setecientos dialectos (casi uno por tribu o poblado). El 75% de la población se dedica a la agricultura produciendo: cacao, café y copra. Hay algunas minas de cobre y oro.

 Este país fue una colonia alemana hasta la segunda guerra mundial y después una especie de fideicomiso australiano hasta 1.975, año en el que consiguieron la independencia. En la actualidad tiene un régimen "democrático" estable.

 Es tremendamente montañoso existiendo, en la zona central,  varias montañas de más de cuatro mil metros de altura, como el monte Williams que tiene normalmente nieve, aun cuando el país esta prácticamente en el ecuador. La parte central y norte fue descubierta por los años 1.930, cuando llegó el hombre blanco y, actualmente, se llega a ella en avioneta por no existir todavía carretera. En algunas villas remotas del altiplano hace escasos años que ha llegado el hombre blanco.

 La zona de más interés antropológico es la del río SEPIK, de 1.300 kilómetros de longitud y muy caudaloso, cuya parte media recorrí detenidamente por ser la zona donde hay más tribus y pequeños poblados, en los que las gentes se dedican a cazar cocodrilos, pescar y hacer algo de agricultura primitiva. El primitivismo de estas gentes les lleva a diez o quince siglos atrás con relación a nuestra cultura. Todavía cazan con arco y flechas, viven en comunas, son todos de raza negra guineana y su transporte no es otro que una diminuta canoa hecha de palmera de sagú. La vida por este río me recuerda la del Amazonas, aunque aún más primitiva.

 De los dos tipos de nativos negros que tiene el país, el papúa es el que habita la parte sur de la isla, es pequeño, delgado, débil y sumiso a los blancos. Por el contrario los guineanos, que ocupan el centro, altiplano y zonas del río Sepik, son de complexión muy fuerte, altivos, feroces y hasta hace muy pocos años auténticos caníbales depredadores de hombres.

 Había estado en este país hace unos cinco años, cuando vine a Australia, pero mi estancia fue muy corta y solo pude estar por la capital y alrededores. Tal fue el interés que me despertaron las culturas y la antropología que decidí volver lo antes posible para visitarlo detenidamente.

 EL VIAJE

 Volé con la compañía Singapore Airlines, que sigue siendo la más amable y eficiente del sudeste asiático y, tras una corta estancia en Singapur, vuelo a Papúa Nueva Guinea. De Singapur diría que sigue siendo una enorme tienda con tres millones de dependientes y que todos ellos están deseando venderte algo, sea como sea. La ciudad continua siendo extremadamente limpia y cuidada, al igual que su aeropuerto.

 En el vuelo éramos solo cuatro blancos, en medio de negros guineanos que desprendían su olor natural el que, a nosotros los “delicados” blancos, nos resulta incómodo; que hacían, algunos, sus necesidades fuera del sanitario del aseo y que nos  miraban de una forma bastante altiva. Por cortesía de la compañía aérea había dos azafatas negras de Papua las cuales llevaban enormes tatuajes en brazos y cara correspondientes a las tribus a las que pertenecían.      

 De acuerdo con la guía Lonely Planet ,  me marqué unos itinerarios que comenzaban por una estancia de varios días por la zona del río Sepik. Para ello tan pronto pasé por la policía y aduanas, tras dejar la dirección de mi familia para el caso de enfermedad grave o fallecimiento, como me exigieron, dejé la capital Port Moresby una hora después de llegar a ella, en un avionetucha de seis pasajeros con destino a Mont Hagen, que sería mi primer salto para llegar al río Sepik. Pasé mi primera noche en una especie de Lodge donde conocí unos australianos que me orientaron sobre como llegar a la zona de río. Otra avioneta de mala muerte, pues en esta ocasión se caía en pedazos, me llevó derecho al río y más concretamente a una explanada de hierba próxima a un poblado llamado TINBUNKE. Las avionetas, en ocasiones sólo de cuatro pasajeros, pertenecen a una serie de pilotos australianos aventureros que disponen de unos cacharros viejísimos que han comprado por cuatro perras. Conmigo viajaban también un matrimonio italiano de Milán, ambos expertos en este tipo de viaje, con los que alquilaría una barca a un tal JAMES (guineano fuerte nacido en esta zona, de unos 45 años, que conocía el río como la palma de la mano, al igual que las tribus, los jefes, los clanes, las costumbres, las comidas y las tradiciones del lugar) quien, por un precio muy bajo, se encargó de llevarnos, durante una semana, de un sitio a otro por todo el río y por todos los poblados que componen la interesantísima antropología y naturaleza de esta región media del Sepik.

 Tal que así comenzamos la aventura río arriba y río abajo recorriendo, además, sus afluentes, lagos, canales, etc. usando continuamente repelente contra los mosquitos ya que no había tomado nada contra la malaria y las picaduras podrían ser mortales.

 Nuestra primera parada fue en el poblado de MINDIMBIT, para después continuar río abajo hasta cruzar el río KALAWARI. La velocidad oscilaba normalmente entre 10 y 40 Km. /hora dependiendo de la profundidad del río en la zona. Después pasamos dos días por la zona de BLACKWATTERS, visitando poblados como los de MUMERI, KABRIMAN, GOBERMAS, KRAIMBIT y TUNGWIBIT. Todos ellos consisten en diminutas aldeas de unos trescientos nativos. En el medio de las casas hay una edificación, de mayor importancia, en donde se educan e "inician" a los chicos de unos quince años. Permanecen en la casa unos seis meses. Ésta, llamada también casa de los espíritus, es solo visitada por los jefes de los clanes que componen la población de la aldea o tribu y es un lugar de oración o meditación. Aquí, como puede verse en las fotografías, se hace un dolorosísimo "labrado" de las espaldas de los chicos, por medio de cañas afiladas o cuchillas de afeitar, que asemejan la espalda de los cocodrilos, especie de dios para ellos y centro de toda su cultura.

 Es cierto que el río esta apestado de cocodrilos que, además de peces, se comen también algún guineano que otro, por lo que el cocodrilo esta presente siempre en sus tradiciones, máscaras y mitología. A lo largo del río hay millones de pájaros de muchísimas especies: garzas, palomas, gallináceas, patos, águilas, etc., y es un placer inexplicable el ir navegando entre tantas bandadas de pájaros.

 Hemos quedado embarrancados un par de veces pero salimos de la barca y empujamos y, si no hay cocodrilos el problema queda resuelto en un momento. Cada vez que llegamos a una tribu o aldea nos preparan, rápidamente, un SING-SING que no es otra cosa que un sencillo baile de bienvenida. James tiene un recorrido tan estudiado y con tantos amigos y conocidos que siempre salían a recibirnos cuando llegábamos. Hemos hablado con los viejos  del lugar, a través de él, y nos relataron historias de los tiempos cuando llegaron los blancos. Algunas tribus del interior han visto los blancos hace menos de diez años. A los niños les encanta masturbar a los cerdos; se rien muchísimo con ello.

 Las tribus o aldeas están formadas por clanes (unos diez) compuestos por la totalidad de los miembros de una familia: primos, cuñados, tíos, abuelos, nietos, etc. La gente es hospitalaria, principalmente las mujeres y los niños. Los jefes y otros hombres tienen, en ocasiones, una mirada o un aire feroz por lo que no conviene contrariarlos pues enloquecen con facilidad. Ellos son orgullosos y altivos. Hasta hace pocos años los guerreros de una tribu atacaban los de otra, a los que cortaban la cabeza y después se los comían. La última vez que ocurrió esto fue en 1970.

 La iglesia católica no consigue gran cosa de estas gentes pues sus tradiciones y los espíritus en los que creen son más fuertes que las posibles creencias religiosas. El matrimonio lo hacen los clanes y no queda registrado en ningún sitio. Los hombres, según sus posibilidades económicas, pueden tener varias mujeres. La mujer nada pueden hacer al respecto pues tampoco puede abandonar al marido ya que no se la permitiría vivir en la tribu ni ir a otra tribu próxima donde, las otras mujeres, la matarían. Solamente podrían irse a la capital del país donde hay más libertad.

 Durante la semana que duró nuestra travesía no vi ni una sola embarcación con blancos. Al parecer hubo un barco, el mes pasado, pero quedó embarrancado y tuvieron que quedarse en un poblado. Tampoco se comunican unos poblados con otros y si alguno de ellos va a otro poblado se expone a que lo maten. Tampoco hay ninguna tienda en toda esta región. Todo funciona a base de trueque. Algo importantísimo es tener un cerdo. Un clan es más importante cuantos más cerdos tiene o más mata al año.

 Otros poblados y tribus que visité fueron: LAGO DE CHAMBRI, WOMBUN, AIBOM, TAMBANUM, etc.

 Tendré que volver nuevamente para visitar los preciosos archipiélagos que tiene este país en el Pacífico. Hasta otra.


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