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Micronesia (Carolinas)

 Febrero de 1999

 GENERALIDADES: Desde 1947 estas Islas del Pacífico fueron administradas por el Consejo General del la ONU, bajo la tutela de los EE.UU. En el año 1990 pasan a ser un Estado Independiente en el que se unen todas las Islas (llamadas entonces Las Carolinas) en 4 pequeños archipiélagos o Estados Independientes: Pohnpei, Kosrae, Yap y Chuuk. La superficie total (unas 1.000 Islas) es inferior a la Isla de Menorca (IB).

 Se trata de bellísimas islas muy poco pobladas y, de todas ellas, sólo hay unas 200 habitadas. El idioma oficial es el inglés, aunque lo que realmente hablan es el idioma propio de cada Isla. Como, en muchas ocasiones, los de unas islas no se entienden con los de las otras, entonces se ven obligados a hablar inglés; bueno, algo que se parece un poco al inglés. La población total es de 105.000 habitantes. La moneda que emplean es el dólar americano pues no pueden permitirse tener su propia moneda.

 Su casi única riqueza está en la agricultura: Coco, Copra, Batata, Taro, Mandioca, Bananas, etc. Algo de pesca para la exportación: Atunes y Almejas. Tienen un poquito de turismo que acude a estas islas para hacer submarinismo: unos 20 visitantes diarios, entre todas ellas. La vegetación, debido a la cantidad de lluvia que cae,  es muy densa y llena de flores, de Palmeras cocoteras, de Frangipanis, Flamboyanes, Árboles del Pan, Hibiscus, etc., etc.

 La gente es muy dulce y me recuerdan a los Polinesios: te saludan siempre al pasar, son vagos y se pasan el día tumbados, muchas de sus casas no tienen paredes, en cuanto pescan un poco o bien recogen algo para comer de su huerto ya no trabajan ... etc. Pero son encantadores. También se parecen en el físico: son muy grandes, fuertes y gordos. Ellas tienen más pecho que las Polinesias, las que suelen ser lisas. Una buena parte de la población va medio desnuda: ellas llevan solo una faldita y los pechos al aire y ellos un trozo de tela, normalmente de color azul con la que se tapan “las partes” y parte de su trasero. Los habitantes de las pequeñas islas son los que más mantienen esta tradición en el vestir.

 Los micronesios son pobres, muy pobres. Su sueldo ronda las 10.000 pts al mes (60€). Viven de la agricultura, lo que les permite no tener problemas con la alimentación. Reflejan salud, fortaleza y gordura, pero viven en condiciones muy humildes. Sus cabañas están construidas de hojas de Pándano y Palmera, no tienen electricidad ni agua corriente. El 90% de la población adulta, hombres y mujeres, mastican continuamente hojas y nueces de Betel, especie de palmera pequeña, que les deja la boca y los dientes completamente rojos. Es como masticar las hojas de la Coca en otros países. A la nuez de Betel le añaden un poco de coral molido para que absorba la acidez y algunos le añaden un poco de tabaco y de ron. Se pasan el día escupiendo saliva de color rojo. Les droga un poco.

 Como todo el día andan metiéndose las nueces de Betel en la boca, llevan siempre encima una bolsita en la que lo guardan, junto con el polvo de coral y el paquete de tabaco. La bolsita es de anea y a ellos, como son tan grandotes, les da un aire “amariconado” que hace reír.

 Estas islas están llenas de manglares, en los que no hay muchos pájaros. No tienen grandes playas pero si mucha vegetación que entra en el mar. Todas  tienen su barrera de coral alrededor y, entre la isla y la barrera, hay una laguna de poca profundidad que suele tomar unos preciosos colores, según el sol ó la arena del fondo. Incluso dentro de esta laguna hay zonas de precioso coral. Por eso se hace tanto submarinismo por aquí. Yo me pasé un día inolvidable observándolo pues aunque había visto mucho anteriormente, (Australia, Polinesia, etc.), en esta ocasión el sol entraba de lleno en él  y su colorido y el de los peces era indescriptible. Había algo dulce y maravilloso en todo ello. Después, algo aún más sorprendente, vi pasar las Mantas-rayas, de entre 3 y 4 metros entre aletas y con un peso, según me dijo el que me llevó a verlas, de casi una tonelada. Para ello tuve que sumergirme, con botellas, unos 16 metros y esperar su paso. Se movían dulce y majestuosamente. ¡Qué espectáculo! Solo comen el plancton que filtran.

 Salvo la Papaya, la Banana pequeña y el Coco, el resto de su fruta es mala: Naranja, Plátano de freír, Manzanas, etc. No comen el fruto del Pándano ni el del árbol del Pan pero sí lo hacen los Murciélagos, que son los artífices de la proliferación de estos árboles por todas las Islas. Estos animalitos, como en otras Islas del Pacífico ­Sur, son consumidos por los nativos. Yo los he comido, en otras ocasiones, y saben muy bien pues es una carne blanda y agradable al paladar y suelen prepararlo con una salsa que lleva vino blanco.

 Las carreteras de las principales Islas son bastantes buenas, pues han sido regaladas por los EE.UU. y construidas por empresas coreanas. El tiempo es parecido casi todo el año: durante el "verano" llueve todo el día y en el invierno llueve "algo" casi todos los días. La temperatura es casi la misma todo el año. El problema del "invierno", que es lo que llaman ellos  la temporada "seca", es que el viento sopla constantemente del Norte y esto les impide salir a pescar. Ahora, durante mi visita, es invierno seco, pero llueve todos los días. ¡Cómo será la temporada húmeda de verano! Así se explica que tengan esa vegetación tan exuberante.

 Los caminitos, que van de unos poblados a otros, están construidos a mano por ellos mismos. Solo tienen 1,5 m. de ancho y el suelo lo han pavimentado con piedras, poniendo hileras de flores y arbustos a cada lado del mismo. Es una maravilla caminar de un poblado a otro. Por otra parte estos caminos son muy frescos, al estar siempre a la sombra de los arbustos que las gentes del pueblo plantan a ambos lados del mismo.

 Otro tema interesante, similar a las Islas del sur del Pacífico, como la Polinesia, es la "iniciación" de los chicos hasta convertirse en hombres. Hasta hace poco los chicos, a la edad de 13-14 años, eran separados de las familias por 1 ó 2 años y llevados a una casa especial donde recibían la educación que les daban los viejos de las tribus. Les enseñaban lo que serían sus obligaciones para con la familia, que en un futuro crearían, sus obligaciones para con la tribu, su mujer, etc. Ahora, estas casas las emplean los hombres para reunirse y hablar de temas comunes a sus poblados y familias.

 Hasta hace muy poco existía un dinero de piedra llamado rai. Se trataba de monedas de casi 1 m de diámetro talladas como discos ó ruedas de molino, enormes y pesadas. Como en esta Isla no hay piedra dura la traían en canoa desde 400 Km. de distancia (Isla Paláu) y aquí se cambiaba por terrenos ó casas. El que tenía estos discos de piedra sabía que siempre tenía dinero para comprar lo que quisiera. Últimamente estos discos de piedra han dejado de ser utilizados y, aquellos que tienen cierta historia por haber pertenecido a familias importantes, todavía pueden ser canjeados o vendidos.

 Las Islas Carolinas fueron españolas desde 1885 y vinieron por aquí algunos sacerdotes Capuchinos hasta 1.899, año en que España las vendió a Alemania. Increíble, ¿verdad? Hay un pequeño barrio en una de las Islas que se llama Madrid. Lo he visitado y es muy primitivo. Por supuesto no sabían que Madrid fuera la capital de España y, además, creían que España era un estado americano.

 Los alemanes estuvieron por aquí, en el archipiélago Yap, y tras ellos los japoneses quienes establecieron una fuerte base en el archipiélago Chuuk. He visitado ambos archipiélagos. Aquí han ocurrido muchos hechos históricos de la 2ª Guerra Mundial reflejados en novelas y películas. Recuerdo una de Burt Lancaster sobre la Isla de O'keefe, en la que he estado. En este mini-archipiélago de Yap hay 63 mini islitas habitadas, pero en total sólo 9.000 habitantes.

 La Micronesia, que comprende, además de los Estados Federados de Micronesia (Las Carolinas), las Islas Marianas, Paláu, Guam, Las Marshall, etc., son 2.147 islas y su superficie total es claramente inferior a la de la isla de Mallorca. Increíble, ¿verdad? Además se trata de 5 naciones diferentes, tres de ellas pertenecen a la ONU.

 De su comida me han gustado mucho sus Calamarines, muy poco rebozados en harina, fritos en aceite vegetal. El Coco, como bebida para acompañar a la comida, también es muy bueno. La Batata es deliciosa y el Taro también. Los Limones son buenos, pero como por fuera y por dentro  son como las Naranjas… si los confundes con éstas te puedes morir de acidez. El Ñame, hervido y de color lila, también es muy agradable y siempre me recuerda el sabor de nuestras Castañas cocidas.

 En cuanto a sus danzas, que las utilizan como bienvenida, van dedicadas a los que llegan de otras Islas. Hablan de los espíritus malos y de los deseos de que los buenos te acompañen. Danzan, también, con cañas de Bambú, que golpean. La música, más bien dulzona, suele llevar un instrumento parecido al Banyo ó al Ukelele.

 A los nativos les cuesta muchos adaptarse a las costumbres de los blancos. Su escala de valores es muy diferente. Desde el día en que el maldito blanco de occidente puso pié en tierra, acompañado de algún "predicador" con la Cruz, esta gente no ha vuelto a recuperar la paz. Se les han impuesto nuevas leyes, nuevos pecados y a cambio les hemos traído enfermedades horribles, sin contar las venéreas. Lo malo es que el blanco sigue creyéndose "salvador" y, además, en poder de la "religión verdadera". A los nativos se les ve muy inadaptados. Ellos no quieren horarios, ni trabajar mucho, ni responsabilidades. Están felices con comer un pescadito, que pescan ellos mismos, acompañado con algún Boniato de su huerto. La sombra y la siesta les encantan más que el confort. Se desesperan y beben y, cuando lo hacen, no se pueden controlar y se emborrachan. Da pena verlos. Precisamente el motivo por el cual no he visto motocicletas en esta Islas, vehículo ideal para ir por ellas, se debe, así me lo explicó un policía, a que al emborracharse tienen muchos accidentes y, debido a ello, han tenido que prohibirlas. Lamentablemente ocurre por todo el mundo el hecho de que los nativos nunca pueden controlar el alcohol: los Esquimales, los Indios Americanos, los Indios Sudamericanos, los Maories, los nativos Australianos, etc., etc.

 En estos archipiélagos, me refiero a los grandes y más poblados, pasa un avión cada 4 días, por lo que tienes que andar vivo. La mercancía viene toda en barquitos pequeños desde Guam ó desde Filipinas. Solo los barcos pequeños pueden atravesar y tener calado en la laguna de estas islas.

 Voy recorriendo Islas con un billete especial y muy económico de la única compañía aérea de esta zona de Micronesia que es Continental Micronesia. Tiene muy pocos vuelos pues la población y la actividad es muy reducida. Salvo la Isla de Guam y la de Saipan (en la que hay bases americanas), en las demás islas el espacio entre un vuelo y otro es, mínimo, de 4 días, si tienes suerte. De las 1.000 islas que componen los Estados Federados de la Micronesia, el avión solo llega a cuatro. Entre los demás no queda más remedio que ir en un barquito que suele pasar una vez al mes pero que durante el invierno no hay barco ya que el tiempo es muy malo. El aislamiento es total. En todas esas zonas el blanco no aparece a “dar el coñazo”, pues es muy incómodo para él. En la Micronesia las madres son las responsables de toda la familia. El hombre es tan irresponsable que sus mujeres se encargan de cuidarlos como si fueran un niño más.

 De entre tantas islas, aquellas que tienen algo de altura y verde vegetación con manglares, son volcánicas. Las demás, bajas, con solo palmeras y sin manglares, son atolones coralinos. La isla, más bien archipiélago, capital, es Pohnpei con su capital Palikir. Aunque la gente, en teoría, son 50% Católicos y un 50% Protestantes, lo cierto es que van muy poco a misa y que se ven poquísimas iglesias. Todos los habitantes de estas Islas son de la misma etnia: Micronesios.

 Como durante la 2a Guerra Mundial los japoneses tuvieron una fuerte base naval en este país, concretamente en el archipiélago de Chuuk, en su laguna se depositan los restos de más de 100 buques y 300 aviones japoneses derribados.

 Dentro de la densa vegetación que caracteriza a esta Isla se ven, aparte de Palmeras, Pándanos, etc., Mahogany, árboles con una madera de mucha calidad, también llamados “Madera de Hierro”, porque es muy dura y no flota en el agua.

 Cuando los cocos están verdes o rojos se emplean para beber agua y en ese caso la carne interior es muy fina y no sabe a nada. Cuando se ponen de color marrón ya no sirven para beber pero la carne interior es, ahora, gruesa y más útil para la Copra. Los mejores para comer son los que se han caído y comenzado a germinar. Éstos tienen, además, una carne blanca esponjosa que ocupa todo  su interior.

 La totalidad de la población del archipiélago de Yap es sólo de unas 8.000 personas. En los 5 días que estuve en estas Islas conocí a la gente más importante. Cuando digo más importante me refiero: al jefe de Policía, al dueño de los barcos de pesca, al Director de la fabriquita donde envasan el Atún que pescan, a los Diputados que siempre estaban en el mismo bar masticando Betel, a los Maestros de las escuelas, a los de las ONG que veía cada día ... etc. Tienen estas Isla principales menos superficie que un Termino Municipal de España. Al no haber más que 1 vuelo cada 4 ó 5 días no me quedó más remedio que hacer amigos. Son gente muy honesta y sencilla. El centro de Yap está formado por 4 islitas juntas, unidas por un pequeño puente.

 Del Estado y archipiélago de Chuuk (también formando parte de la Federación de estados de Micronesia) tendría que decir que fui tremendamente feliz en él pues el tiempo fue tan bueno que no dejé de darle al gatillo de la máquina de fotos. Los colores de las lagunas son maravillosos y muy difíciles de describir. Con la ayuda de mi "chofer-guía" subimos a un faro utilizado por los japoneses y abandonado desde entonces, situado en el pico de un monte que había en su poblado. Tomó un machete de su casa y a machetazos nos abrimos camino por una zona totalmente selvática, que nos llevó, después de pasar por varios búnkeres y varios escondites japoneses tapados por la vegetación, a la mismísima cima. Me subí al faro e hice unas fotografías preciosas. La vista era increíblemente maravillosa. Verde turquesa, azul esmeralda, palmerales... etc.

 Algo me llamó mucho la atención de las mujeres de Chuuk y fue que se visten como en Sudamérica, con unos vestidos de flores y con volantes, y lo más curioso es que llevan una especie de peineta española en el pelo. Hay que ver la influencia que ha tenido España por estas tierras. La gente de Chuuk habla su propio idioma que nada tiene que ver con el idioma de otros archipiélagos próximos. Tienen también sus costumbres y su cultura. España vino aquí, también, en el siglo XVI.

 Las lagunas de este archipiélago están llenas de restos de la 2ª Guerra Mundial. Hay unos 60 buques y unos 80 aviones hundidos en sus aguas. Yo he visto restos de ellos. Dentro de las lagunas hay también unas 10 islitas y fuera de la barrera de coral hay unos 40 islotes. La superficie total de Chuuk, incluyendo las islas grandes, el Aeropuerto, las islas interiores, los islotes exteriores, etc., es muy inferior a la isla de Formentera (IB). La islita capital se llama Weno. Hay unas 7.000 personas viviendo en ellas.

 El tema de la 2ª Guerra Mundial está siempre presente en la Micronesia; sufrieron auténticas matanzas por parte de los japoneses. Aprovecho para comentar que en todo mi viaje por los Estados Federados no he visto más europeos que una simple pareja de suecos. Por supuesto ni un solo español y, he de decir que he dado muchas vueltas, recorrido muchos Aeropuertos, volado en muchos aviones, etc. El poquísimo turismo que se ve está compuesto por buceadores.

 Cuando entré en el cutrísimo pueblecito de Weno, en Chuuk, vi un edificio que se caía a pedazos, sin pintar, y pensé: ¿cómo podrán vivir en una casa así? Qué equivocado estaba: era un "hotel" llamado Stop y allí me alojé. No tenía otra alternativa pues había otro, algo mejor, pero estaba lleno.

 Chuuk vive de la Copra y tiene una economía de subsistencia. Es muy pobre. Cuenta con los Palmerales más sanos y vistosos que he visto hasta hoy en estos archipiélagos. Dispone de unos 6 kilómetros de carretera asfaltada y un pequeño puerto dentro de la laguna que no vale mucho.

 Estos Estados de la Micronesia me han encantado por lo auténticos, honestos, vírgenes, etc. que son.

 La superficie de mar que ocupa la Micronesia es 15 veces mayor que España, aún cuando la superficie real de las Islas (2.147 km2) sea muy inferior a la Isla de Mallorca. No importa cuan pobres sean que nunca se acercarán ni para pedirte dinero ni para pedirte que les compres algo. Esto tiene mucho mérito en gentes que no tienen nada, pues indica que tienen mucha dignidad y honestidad.

 He estado, aunque poco tiempo, en la isla de Pohnpei (la del famoso Bali-Hai de la vieja película americana, creo) y lo mismo en Kosrae, virgen y típica como Yap y como Chuuk. Estos pequeños Estados Federados tienen, de este a oeste, 4.000 Km. Cuando sobrevuelas las islas, tanto al llegar como al partir, ves unas maravillosas lagunas de múltiples colores. Es un espectáculo increíble. De Chuuk a Kosrae sobrevolamos el precioso atolón de Orak que me pareció deshabitado. Kosrae, es un monísimo archipiélago muy montañoso, muy verde, muy volcánico, que se mantiene virgen y los nativos conservan sus tradiciones. Las mujeres visten ropa tradicional que es similar a la que visten en Chuuk, española o hispana 100 por 100. La gente te sonríe constantemente. La maldita lluvia hizo que no pudiera hacer más que algunas fotos de la gente. Ni aquí, ni a Pohnpei llegaron los españoles. Pero, curiosamente, son tremendamente católicos hasta el punto de no circular coches los domingos y tener cerrados los bares, los barcos de pesca, etc.

 Los barcos que se ven anclados en las respectivas lagunas son frigoríficos y esperan a que, cada poco, vengan los barquitos pequeños de pescadores con la pesca para congelarla y almacenarla. Y así día a día hasta que se llena el barco, despues se exporta. Lo que se pesca y congela son Atunes que es el pescado dominante. Estos países pequeños lo que hacen es vender el derecho a pescar a otros países que tienen medios y lo pueden pagar bien, tal como los japoneses. En ocasiones, lo que cobran por "alquilar" sus aguas es mas del 50% de su PIB.

 Tengo que reconocer que, aunque la Micronesia me cae muy bien, los micronesios son “feos”, “muy feos”, tanto ellos como ellas. No sé si se debe a que los primeros pobladores fueron de origen filipino, japoneses, chinos de Formosa, etc. y que al mezclarse entre ellos  el resultado ha sido así de feo…HASTA OTRA

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