Home‎ > ‎Pacífico‎ > ‎

Melanesia-Micronesia,expedición 04

 Mayo de 2004

 Formando parte de una expedición marítima, experiencia que ya había disfrutado en ocasiones anteriores, y con un barco de pequeñas dimensiones (donde íbamos 90 pasajeros) que nos permitía meternos entre las islas y fondear en una cala, recorrí en esta ocasión pequeñas y aisladas islas y atolones de la Melanesia y de la Micronesia a las que viajero alguno puede llegar por no existir transporte conocido. Vírgenes, diminutas, sin apenas población; en fin: paraísos sin descubrir.

  La Melanesia, que quiere decir “tierra poblada por negros”, esta formada  por decenas de miles de islas de las que, solamente, unas 500 están pobladas. En la mayor parte de ellas la población no pasa de 500 habitantes.

  La primera de ellas que visitamos fue: SAWA-I-LAU perteneciente al archipiélago de YASAWA (Fiyi) compuesto éste por cientos de pequeñas islas. Hace ya una veintena de años estuve por aquí recorriéndolas en un barco de vela, deteniéndome en una de ellas, paradisíaca, en la que se había filmado una película titulada: “blue lagoon.” La tal isla SAWA-I-LAU no tenía más allá de un kilómetro de longitud, con una población de unos 200 habitantes. Palmeras de cocos, playas, coral, etc.…un paraíso. Fuimos recibidos por el jefe de la tribu, a quien entregamos una bolsa llena de bolígrafos, lápices de colores, libretas, condones, etc. Esta comunidad es matriarcal; de hecho el jefe de la tribu era una mujer. Nos bailaron un poco e hicieron el rito del KAVA (bebida hecha de tapioca que no tiene alcohol pero que “coloca” un poco). Cuando se habla con los nativos debe uno ponerse a su altura; así que si están sentados o de rodillas tú debes ponerte en esa posición. Viven de la pesca y del pequeño huerto que tienen detrás de la casa. Ellos son muy indolentes y parecen formar “la plantilla del paro”. Viven todos juntos, en comunidad. Los niños son cuidados por todos. De hecho, la palabra hermano quiere decir también primo. Lo mismo ocurre con la palabra tío, que quiere decir también sobrino. Los niños son muy independientes y autosuficientes; como andan solos por la isla pueden ser reprendidos por cualquier adulto. Hay muchos hijos de madres solteras.

 A continuación, el barco de la expedición se detuvo en la isla de ALBRYM (Vanuatu), de unos 3 Km., en la que tuvimos un especial recibimiento con bailes y música. El volcán de la isla estaba activo y en la oscuridad de la noche lo veía en acción a través del ojo de buey de mi camarote. La aldea-capital estaba justamente al pié del volcán, lo que me pareció una temeridad.

 A la mañana siguiente, 6 de mayo, visitamos la parte sur de la isla de PENTECOSTES, un pueblecito llamado WANUR donde, tras una cordial bienvenida y entrega de nuestros regalos, nos llevaron a la ladera de una montaña a cuyo pié habían construido, con troncos muy delgados, una torre de unos 33 m. de altura desde la que se lanzaban, atados con lianas por los pies y haciendo “puenting”, sin tener debajo ni agua, ni ramas: simplemente, el suelo. Al parecer ya se habían registrado varias muertes. Procedieron al rito de saltar, lo que hicieron repetidas veces y siempre precedidos por los cánticos “protectores”, dirigidos a los dioses, del resto de la tribu, que se ubicaba justo al pié y detrás de la mencionada torre. Sólo los “hombres-guerreros” cantaban. Por supuestos todos ellos, incluidos los saltadores iban desnudos, salvo un “tapa-pito”…según muestran las fotografías del reportaje. En uno de los saltos el saltador tuvo un mal “aterrizaje” y el tapa-pito se fue a hacer puñetas, lo que produjo la risa de los expedicionarios…sus compañeros se apresuraron a taparle. Se produjeron alrededor de una docena de saltos. Había estado anteriormente en cientos de islas pobladas exclusivamente por negros pero nunca en ninguna en la que los negros de pelo rubio, albinos, supusieran el 30% de la población.

 La vegetación de las islas mencionadas anteriormente era exuberante: frangipanis, flamboyanes, almendros tropicales, árboles del pan, árboles de cebollas rojas y blancas, pándanos, etc. Los nativos nos regalaban en los recibimientos: flores, guirnaldas, yam (tubérculo con unas cien variantes, parecido al taro pero de sabor dulce, como si fuera patada o boniato) etc.

 El 7 de mayo nos detuvimos frente a la isla de LOH (del grupo de las Torres) en Vanuatu. Podía tener 5 Km.  de longitud por 2 de ancho y podrían vivir en ella unas 500 personas. Tuvimos un recibimiento muy caluroso pues hacía un año que no había pasado por allí barco alguno. Repitieron sus bailes hasta la saciedad y nos dieron cocos, carne de cangrejo gigante (este tipo de cangrejo parte cocos con sus pinzas) papaya, etc. Estaban muy contentos de recibirnos. Por la tarde estuve haciendo snokling por zonas de coral. El paseo alrededor  y atravesando zonas de vegetación fue muy interesante. Abundaban los almendros tropicales, árboles de cebollas y los natoas (árboles que viven de 100 a 200 años). Tienen preciosas playas de arenas blancas y las aguas toman unos tonos azulados preciosos. Viven en cabañas pequeñas que utilizan solo para dormir en la que caben, fácilmente, una veintena de miembros. La vida se hace siempre en el exterior de la cabaña, donde suelen tener unos bancos. El día fue soleado y caluroso. En esta isla los niños rubios son casi albinos.

 Navegamos 2 días, sin apenas detenernos, para llegar hasta las primeras islas de Papúa Nueva Guinea. El 10 de mayo anclamos entre las de MISINA, PUNAWAN y DUPERRE, atolones con el más delicado y cuidado coral que jamás había visto: un verdadero placer. De dimensiones unos 500 por 150 metros, están rodeadas de unas playas preciosas y, al entrar en el agua, aparece el coral de inmediato. Aunque no vive gente de forma permanente encontramos embarcaciones de KULA (outrigger) equipadas con velas latinas de color azul que utilizaban pescadores  los que, por una propina, te dejaban dar una vuelta. Las barcas disponen de una barra lateral (tronco de bambú) que les da una mayor estabilidad. Pasé varias horas buceando en el coral y di una vuelta alrededor de una de las islas. Un día maravilloso.

 Al día siguiente 11 de mayo llegamos a primera hora a las islas TROBRIAND y visitamos las de KITAVA y NARUTU, una al lado de la otra. Esta última, de unos 300 metros de longitud, tiene una densa y tropical vegetación, al igual que una playa que la rodea con un hermoso coral frente a ella, el cual buceé la tarde entera. De las dos  solo la de KITAVA tiene población. Cuando, sobre las 7 de la mañana desembarcábamos, nos recibió un pequeño grupo de chicas jóvenes, con sus pechos al aire, las que con sus bailes sensuales nos mostraban la libertad sexual de la juventud que compone la población de la isla. A continuación caminamos hacia el interior hasta llegar a la aldea-capital, de unos 500 habitantes, y fue aquí donde tuvimos un maravilloso e inolvidable recibimiento: más de 200 niños, ellas con sus pechos al aire y ellos con un tapa-rabos, repetían una y otra vez sus sensuales bailes que parecían el cortejo previo al aparejamiento de cualquier grupo humano que no tuviera “taras” ni impedimentos sociales, ni educacionales…nada parecido a nuestro mundo occidental, tan acostumbrado a ver el pecado por doquier…

  Entre los chicos podían verse algunos albinos. Los habitantes de las TROBRIAND tienen un aire polinesio aún cuando no lo son oficialmente, ni  por el color ni por la ubicación geográfica. Ese “aire” se ve reflejado en las casas y en el comportamiento de la gente. Tienen muchísimos niños. No se ve gente con 50 años pues la malaria y algún otro tipo de enfermedades endémicas se encargan de que la esperanza de vida no llegue tan lejos. El jefe de la aldea, tras el magnífico recibimiento, recaudó 400 dólares de entre todos nosotros, los que dijo dedicar a pagar lo que faltaba para terminar el colegio de los niños. Tuvimos un bonito e interesante día y regresamos al barco.

  Al siguiente día, el primero con cielo cubierto y con amenaza de lluvia del viaje, llegamos a la isla TUAM, pequeña y con grandes palmerales. Otra vez las preciosas playas. En este caso se veía el coral desde la orilla pero al estar, justamente, bajo un alto acantilado daba algo de respeto pues podían caer peñascos mientras uno buceaba. El jefe del poblado y de la isla, con unos 300 habitantes, nos esperaba en la orilla y a nuestra llegada con la típica zodiac de desembarco, nos saludaba y ponía una guirnalda de flores. Nos soltó un discurso, que parecía sabérselo de memoria, en un inglés tan macarrónico que apenas pude entenderle. Hacía unos años que ningún barco pasaba por allí. A continuación nos condujo al poblado donde nos obsequiaron con unas danzas de bienvenida y donde nos ofrecieron artesanía para comprar. Notamos, por su sentido comercial, el primero que vemos por estas islas, que esta gente ya estaba relativamente cerca de la gigantesca isla de Nueva Guinea y que, si bien no eran visitados por barcos grandes si lo eran por barcas de mercancías; las que ellos llaman KULA y que traen objetos de regalo y sencillas ropas. Finalmente no llovió y pasamos un feliz día. Vi gente mayor de 50 años y supuse que era debido a que tenían algún tipo de visita médica proveniente  de Nueva Guinea. En cualquier caso la isla es de una gran pobreza y la gente no tiene un aspecto muy saludable. Además son bastante “feúchos”…

 Las cabañas o barracas que componen las aldeas de las islas visitadas están hechas, en su mayor parte, de maderas que, de tarde en tarde, llegan flotando a las playas. La madera de la palmera no vale para nada, salvo para poner sus ramas sobre el tejado. No hay electricidad, no hay agua corriente, no hay médico y, en ocasiones, tampoco hay escuela. Estas islas están solas, alejadas entre sí, y en medio del inmenso Pacífico. Pero, eso si: llenas de belleza y vírgenes.

 El 13 de mayo llegamos a  MEDANG, capital de la provincia del mismo nombre, en la parte continental de Papúa Nueva Guinea. Más  desarrollada que las islas anteriormente visitadas, la ciudad está situada en la desembocadura del río SEPIK, por el que navegué años atrás durante semanas. Tiene un pequeño puerto, comercios, etc. Visitamos un pueblecito de las afueras, al lado del mismo río donde, igualmente, nos dieron la bienvenida con danzas del típico “SING-SING”. Las gentes tienen una sencilla agricultura, al estar el río al lado, que les salva del hambre y aparte, se dedican a hacer platos y fuentes de cerámica. No disponen de horno así que hacen fuego en el exterior y ponen las piezas alrededor. La palmera sago es, por esta zona del río, el típico alimento de subsistencia.

 El médico de la expedición: uno más entre nosotros, pero que no pagaba, hacía calceta en público a todas horas del día. Jamás había visto a un hombre tan aplicado en estos menesteres. Hoy, en una conferencia a bordo, he sabido que una quinta parte de los idiomas que se hablan en el mundo están en esta parte de Papúa N.G. Los cerdos asilvestrados, que no son jabalíes, existen en esta isla desde hace más de 3000 años y, al parecer, ha habido siempre muchísimos. No hay celebración en la que no se coman un par de cerdos, desde las orejas hasta el rabo. Los aldeanos siempre tienen algún cerdo y, los niños, se entretienen en masturbarlos.

 El 14 de mayo subimos por el río SEPIK. Llegados a un determinado punto, dejamos el barco y con las zodiac atravesamos diminutos afluentes hasta llegar a una aldea de unos 200 habitantes. Todos los niños parecían tener una determinada enfermedad de la piel: el color de la misma cambiaba. Los cerditos jugaban con los perros y todos ellos acababan en la cazuela… La gente, una vez más, nos recibió muy amablemente. El nivel de pobreza era muy bajo pero no pasaban hambre pues, además de su huerto, tenían el pescado del río. Se ven canoas hechas con troncos de árbol, cortados por el centro y a lo largo, que han sido vaciados; son muy fáciles de volcar.

 El mal estado del mar nos impidió acceder a los lagos de MURIK, en la desembocadura del SEPIK, así que seguimos navegando durante la noche para llegar la madrugada del 15 de mayo a ALI, todavía dentro de las aguas de PAPUA N.G. La belleza de esta isla, de alrededor de 1 km. de longitud, es impresionante. Y no es solo la belleza de la playa que la rodea. No. Tampoco es su frondosa vegetación o el coral que la rodea. No, además de todo eso las pequeñas aldeas, cuya población no pasa de 2.000 personas, estaban escrupulosamente limpias, todo ordenado y con preciosos jardines de flores. La gente dejó de trabajar, se puso la ropa de baile y nos ofreció una bienvenida espectacular. Tienen un sacerdote católico y, en la iglesia, hay una virgen María negra con una cara muy dulce que en las manos tiene una piña de plátanos. Pasamos todo el día con ellos, nadando, buceando, etc. Había muchos niños rubios. Quizás ha sido una de las islas más bellas del viaje.

 Navegamos durante la noche y de madrugada llegamos a la isla de WUVULU, la última en las aguas de Papua y del archipiélago del Almirantazgo. Ésta, más bien un atolón, como otras muchas que hemos dejado atrás, es diminuta: menos de 1 km. y tiene 2 aldeas de unos 150 habitantes cada una  situadas en los extremos de la misma. Sus nombres son muy originales: Salida Del Sol y Puesta Del Sol. Las gentes ya comienzan a tener aire micronesio, sobre todo las mujeres. Vi a una niña con un vestido andaluz, a una mujer con peineta española, etc. Se debe a que una parte de la micronesia, llamada Islas Marianas, a unos 800 km. de aquí, fueron españolas (creo que desde Felipe II hasta la caída de Filipinas. Si recuerdo bien Maria-Ana era el nombre de la esposa de Felipe II). Estuve en las Marianas, hace 4 años, y pude observar muchos detalles españoles en la población.

 La pequeña isla visitada hoy, domingo 16 de mayo 04, es una “pasada”: amplia playa, densa vegetación tropical, grandes palmerales, buen buceo en el coral, gentes muy dulces y hospitalarias, etc. Un coro con sus canciones típicas nos dio la bienvenida. Tienen canoas, de interesante diseño, que parecen navegar bien y, ellos, son buenos navegantes. Esta isla-atolón, al igual que otras muchas, está tan “perdida” en el mar que su estado es totalmente primitivo.

 Estamos en una de las 22.000 islas e islotes que componen la Micronesia, de las que solo 125 están habitadas. Aquí, justamente en el archipiélago de Las Marianas, el mar alcanza la mayor profundidad del mundo: 11 km.

El 18 de mayo teníamos previsto detenernos en el atolón de IFALUK, en el archipiélago de YAP. Se desencadenó un tifón en las proximidades y tuvimos que cambiar nuestra ruta para evitarlo. Ello trajo consigo no poder desembarcar y seguir navegando, muy despacio, el resto del día.

 El 19 de mayo, a primera hora, llegamos al atolón GAFERUT, en YAP, Las Marianas. Un encantador y dulce atolón, sin población alguna y hogar de millones de aves que vienen aquí a procrear y cuidar sus polluelos: fragatas, pájaros bobos de todo tipo, alcatraces, albatros, etc. Amplia y blanca playa, aguas transparentes y preciosos colores en el coral donde buceé, rompientes, etc. Los últimos días hemos estado viendo ballenas, delfines y tortugas.

 El 20 de mayo llegamos a primera hora a GUAM, desembarcamos y me fui directamente al aeropuerto. Había estado ya en esta isla y no tenía interés en quedarme. Así que volé a TOKIO, donde hice noche, y de allí a Frankfurt y España. Tengo que decir que el viaje-expedición fue un éxito, un placer, y que los compañeros, en su mayor parte americanos, fueron excelentes, educados y cooperativos.

TEMA PRINCIPAL DE MI CHARLA:COSTUMBRES QUE HE OBSERVADO EN LAS ISLAS VISITADAS.

Tras haber oído hablar sobre el mercado entre las islas llamado KULA, sobre su forma de ver la vida, el patriarcado, el matriarcado, la iniciación de los chicos, etc., he estado preguntando, razonando, anotando, etc. y he puesto, relacionado u ordenado su mundo y sus costumbres de la siguiente forma:

 "Quizás, en el origen de las primitivas tribus, era costumbre que el jefe de una de ellas visitara al jefe de la otra (para ser amigos y evitar invasiones, aún estando en diferentes islas), llevando consigo algún presente. Seguramente era correspondido con otro presente. Se supone que se entregaban lo mejor que tenían o eran capaces de tallar o fabricar: collares, conchas, esculturas de madera, etc. De esta forma los jefes entraban en contacto, mantenían una relación y no se atacaban. En este tiempo no había dinero y los objetos tenían un valor sentimental y, con ellos, venía la amistad.

 Con el tiempo, creo yo, además de este intercambio entre los jefes, llamado KULA, la gente comenzó a enviar regalos a otras gentes de otras islas al tiempo que les contaban, a través de un intermediario que tenía una barca, no solo como habían elaborado los regalos sino, también, cosas de su propia familia: hijos, edades, etc. para que fueran conociéndose. La respuesta era similar y el barquero traía, no solo regalos sino que contaba, también, detalles de la familia que, por su parte, correspondía con otro regalo…estos objetos se llamaron KULA e, igualmente, las barcas recibieron el mismo nombre. Habían nacido las relaciones públicas. Las gentes sabían mucho de otras gentes de otras islas, sin haberse visto jamás…Así que KULA podía ser una concha tallada, madreperla, un collar, un trozo de coral, una estatua de madera tallada, etc.

 Las mujeres juegan un papel muy importante en el KULA, son ellas las más curiosas y más deseosas de contactar con otras familias (como ocurre en otras culturas). He de decir que el sexo es libre, hasta llegar al matrimonio que lo limita pero no en su totalidad. Tener sexo con un amigo o amiga, con un habitante de otra isla, daba una cierta amistad o relación que formaba parte de los contactos, de los trueques, de las relaciones con los demás. Debido a ese frecuente contacto, ellas, parían hijos a los que hacían andar antes del año para que se unieran a los chicos de la isla que andaban siempre sueltos y así, la madre soltera, podía seguir por ahí organizando relaciones de KULA con extranjeros de otras tribus o islas. Los niños van por libre y entran y salen de la casa cuando quieren, (clima de verano igual a clima de invierno) y son educados por todos los adultos del poblado (claro, a saber quien es el padre…). Los niños son queridos por todos los adultos del pueblo. En las cabañas vive toda la familia hacinada pues solo hay una estancia en ella. Así que el sexo se produce cuando los demás duermen o parecen dormidos. También pueden salir al exterior, si es que no llueve o no ha llovido en las últimas horas. En la familia entran los tíos, sobrinos, primos, abuelos, etc. Normalmente se come fuera, en unos bancos, bajo un pequeño porche.

 El hombre se ocupa más del huerto y de pescar en el río; ella se ocupa de la casa y del KULA. La mujer o una amiga suya da de mamar al recién nacido durante el primer año. Por ser un patriarcado, la casa y los niños, de más de un año, son del marido. En contraposición a ese patriarcado, no hay más árbol genealógico que el de la rama de la madre: Abuela materna, tíos por parte de la madre, etc. Lógico, a saber quién es el padre…Cuando una mujer acepta a un hombre, se va a vivir a la casa de la familia de él, aunque viva con hermanos, padres, etc. La familia de ella le lleva comida durante el primer año, como prueba de aceptación de la relación. La mujer dispone de un año para volverse atrás y regresar con sus padres; él puede hacer lo mismo y mandarla marchar, siempre dentro del año. No hay ceremonias matrimoniales, quizás por la gran promiscuidad y la posibilidad de la mujer de renunciar a la pareja.

 Para un chico, hijo o adulto, ante cualquier suceso, la persona mas importante es su madre, después viene su tío (hermano de su madre). Esto se aprecia en los funerales en los que la familia materna es la que tiene más relevancia. Y así es en la vida cotidiana. En cualquier caso se ven parejas felices en las aldeas.

 La creencia de las gentes de estas islas es que las mujeres quedan preñadas porque, haciendo mucho sexo, quiero decir frecuente, el esperma va pasando a la sangre y se produce una hinchazón que acaba formando a la criatura y reventando. El esperma que aporta el hombre forma la parte ósea, y la mujer, con su sangre, forma el espíritu de la criatura. De ahí que los niños sean, sentimentalmente, de la madre y de la familia de ella.

 También creen en la reencarnación y que, al morir, se van a una isla imaginaria de la que acaban regresando y tomando el cuerpo de un recién nacido, dentro de la descendencia de la rama materna. Las nativas mastican, hoy en día, algunas hojas de determinadas plantas para conseguir abortar.

 En las TROBRIAND las chicas, que comentaba mostraban sus pechos, practican una promiscuidad aceptada por los padres y la sociedad. Se arreglan muchísimo y andan detrás de los chicos a partir de los 13 años. Es sorprendente ver como ellos, también, se acicalan pues es como si se tratara de un período de cortejo mutuo y previo a la formación de la familia. Suelen tener hijos, desde muy jóvenes, los que acaban siendo adoptados por sus padres (abuelos). La provocación es mutua y la iglesia cristiana nada puede hacer para impedirlo pues la tradición es más fuerte que la religión. En los movimientos de los bailes se ofrecen al sexo y a la penetración. Ellas se ponen aceite de coco para que su piel esté más suave y brillante.

 Algo muy importante en la educación de los chicos es la “INICIACION”. A partir de la edad de 13-14 años los niños son conducidos, por unas semanas o meses, a un lugar aislado (puede ser al otro extremo de la isla o a otra isla), en donde son educados para ser adultos y tener responsabilidades de hombre. La enseñanza es un secreto que no trasciende al resto de la tribu o aldea. Durante ese periodo no tienen contacto con nadie. El hermano preferido de la madre, el tío materno del chico, juega un papel importante en su iniciación, la cual se produce de la siguiente forma y proceso:

a)    Circuncisión.

b)  Sangrado de heridas, que les provocan con astillas de bambú, para que salga fuera parte de la sangre que recibió de la madre y, así, perder  su influencia femenina.

c) Tatuajes con la piel levantada formando relieve, normalmente de cocodrilo, símbolo de poder y astucia.

d)  Charlas inculcándoles su superioridad, por su condición de hombre, y quitando importancia al papel de la mujer en su vida.

 En los momentos más dolorosos que pasa el chico está siempre presente el hermano de su madre, su tío, que lleva su sangre y representa la rama materna. Sobre su regazo el muchacho se apoya mientras le destrozan e infectan la espalda por medio de cuchillas y bambúes. Sí, le infectan las heridas a propósito, para que queden mal cerradas y abulten, como lo hace la piel del cocodrilo.

 En algunos sitios, como ocurre a lo largo del río SEPIK, la casa en las que recluyen a los chicos se llama de los espíritus o casa de los hombres. Suele ser el mejor edificio de la aldea.

 Aquí el patriarcado es fortísimo. En ningún caso la mujer, aun cuando el marido le fuera infiel, puede dejar la casa y llevarse a los hijos. Ella podría hacerlo pero los hijos quedarían con su marido. Si el marido al casarse pagó a los padres de ella, cuando ésta se va, el dinero o lo que hubiere dado le sería devuelto.

 En las inmediaciones de MADANG, en un pequeño pueblo en el que cocían piezas de barro, uno de los nativos que sabía alguna palabra de inglés me explicó que su padre había comido carne humana y que le había dicho que era rica y dulce. Yo creo que, hasta no hace mucho, en zonas altas del río SEPIK se comía carne humana, principalmente la de los enemigos.

 También, en algunas aldeas de la ribera, el hombre, vago e indolente, se encarga de la crianza del niño pero siempre a la sombra del porche, mientras ella trabaja el huerto bajo un sol abrasador. Pero cuando el niño manifiesta alguna malformación o enfermedad incurable…al río con él. Así se las gastan.

 El origen de estas gentes parece estar en los nativos de Taiwán, hace entre 3.000 y 5.000 años, los que han ido descendiendo de isla a isla. Yo mismo, en otra ocasión anterior, estuve en Taiwán y visité algunas aldeas con aborígenes los cuales, al parecer, originaron la población del sur del Pacífico. Su cultura se llama LAPITA. Las embarcaciones, la cerámica, sus grabados en madera y piedra, etc. son la base de esa antigua cultura."

                                   

HASTA OTRA EXPEDICION


 ENLACE AL ÁLBUM DE FOTOS