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Fiyi 99

 Septiembre de 1999

He visitado Fiyi muchas veces. Yo diría que tantas veces como he venido al Pacífico Sur, lo que supone, muchas. Pero he de decir que la mejor y de más larga duración fue la primera allá por los 70 aunque no recuerdo el año exacto. También recuerdo una estancia aquí, navegando durante casi una semana por el archipiélago de las Yasawa.

 Desde entonces mis visitas son de paso pues si se quiere ir tanto a la Melanesia como al sur de la Micronesia como a la parte occidental de la Polinesia, no queda más remedio que hacer escala en Fiyi. Ello supone casi siempre un día o dos de estancia en cada salto o tránsito a otra parte. Hasta el momento he estado, creo, cuatro veces, claro que me quedan muchas mas veces por venir.  

El problema con los indios, me refiero a los indios de La Unión India que vinieron a estas islas, sigue como estaba a principios de los 80: sin resolverse. Por un lado, éstos siguen sin estar autorizados a comprar tierras fiyianas y por otro, los fiyianos, no pueden vendérselas. Se habían salido de la Commonwealth y han vuelto a entrar. Esto no tiene solución. Atravesé dos veces la isla de VITI LEVU y pasé por su capital SUVA, que siempre había evitado. Sigo encontrando muy poco tropical la mitad occidental de la isla. Ahora estaban en los meses en los que se produce la recogida de la caña de azúcar. Huele muy bien.

 Alojado alguna noche de tránsito en el hotel Raffles, recuerdo haberme comido el mayor de los pescados de toda mi vida. Y he de decir que he comido muchos y muy grandes. Se trataba de un pez de roca, gigantesco, de unos tres kilos de peso, que me prepararon entero, incluidas las espinas dorsales. Estaba delicioso, pero me llevó tiempo engullir ese bicho tan grande.

 Fiyi no ha cambiado mucho desde el golpe de estado de 1987. Su población (45% indios, 55% fiyianos) se ha incrementado un poco y ahora son unos 800.000 habitantes. Se sigue hablando, por tanto, el hindi y el fiyiano. La caña de azúcar sigue siendo su producto agrícola por excelencia, los bosques, el turismo, la pesca, etc. componen el resto de los ingresos del país. Reciben más de 500.000 turistas.

 Estando aquí conocí a Diana Guild, casada con un ingeniero en Nueva Zelanda, quien me dio la dirección de su madre que trabaja en la embajada de USA en Chad para que la saludara si decidía ir por allí.

 Estoy seguro de que seguiré pasando por Fiyi de tarde en tarde. Desde aquí salté a la mini República de Niue por un par de días. Durante el trayecto en avión pude contemplar preciosos atolones que se encontraban en el recorrido hasta Niue.

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