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Turquía-Estambul 69

 En un principio no era mi intención incluir en “sabinoelviajero.com” los pequeños viajes hechos por España y por los países europeos más conocidos dado que estos están a la altura de cualquier viajero.Me decidió, el hecho de pensar que alguna fotografía pudiera ser un documento de interés para algún seguidor de la web.

 Año 1969                                   

 Era mi primera visita a esta famosa ciudad de Turquía que tanta importancia tuvo y que tan gran papel jugó a lo largo de toda la Historia. La, entonces llamada Bizancio y después Constantinopla, tenía más esplendor que la que contemplo actualmente. Es más, hasta en época de los otomanos, el imperio Turco, estaba mejor que ahora. Sí, fue hacia 1800 y pico que se fueron de los Balcanes; es desde entonces que han seguido perdiendo y distanciándose del mundo occidental para el cual, ellos, fueron un auténtico azote.

 Esto pasa frecuentemente a lo largo de la historia: La Gran Persia quedó en un miserable país sometido al Sha o a los Estados Unidos. Ya no digamos la impresionante Grecia, la más poderosa de la edad antigua; España lo mismo, pues tras una amplia conquista no nos ha quedado más que el odio de aquellos a los que masacramos…Inglaterra y Francia lo hicieron mejor. En fin, así las cosas, así los errores.

 De aquellos ejércitos poderosos turcos, el terror del mediterráneo por tierra y mar, queda esa especie de Ejército de Pancho Villa que se ve desfilar en las malas fotografías de mi reportaje. Algunas tanquetas son lo más sofisticado de sus fuerzas armadas. La gran suerte que ha tenido Turquía es que, a principios de siglo apareció su héroe, su hombre de estado, llamado Ataturk, quien se encargó de alejar el Islam del Estado y les obligó a vestir a la europea, a tener leyes basadas en las occidentales, etc. etc. Lo que todavía se mantiene perfectamente y que es de un valor incalculable son sus mezquitas, quizás las mejores del mundo del Islam: antiguas, muy atrevidas y difíciles de construir en su tiempo, bien conservadas y de noble y tradicional arquitectura. ¡Impresionantes!

 Así por ejemplo, la Mezquita azul es una inmejorable pieza de arte arquitectónico, después sigue la que acabó convirtiéndose en cristiana, Santa Sofía, para a continuación llegar a la enorme mezquita de Solimán el Magnífico. Visité, también el hipódromo, el antiguo barrio de las casas de madera, el Topkapi, etc. y recorrí el centro de la ciudad charlando o haciendo mimo con su hospitalaria gente, pesándome en distintas básculas callejeras (el peso no coincidía para nada), tomando una bebida de color rojo o agua de los aguadores pues el calor era sofocante. Me encantaba comer mazorcas de maíz dulce tostado sobre brasas de carbón.

 Disfruté de la visita al Topkapi, hice corro alrededor de un falso encantador de serpientes, me limpiaron los zapatos sobre una lujosa caja llena de tachuelas y bolas de latón, pasé por delante de los ministerios y me entretuve observando una pareja de recién casados que utilizaba para la boda un viejo, pero cuidado, Cádillac de los años veinte.

 Navegar por los Dardanelos, atravesar el Cuerno de Oro, comer pescado frito recién cogido son, entre otros, algunos de los placeres que ya entonces existían Quizás mis lectores no sepan que el ejército catalán – más bien Aragonés- llegó a tomar o conquistar parte de la ciudad de Estambul.

 Entonces me prometí volver y así lo he hecho varias veces. Estambul es una visita obligada para el turista y para el viajero. Lamentablemente, en el 69 los reportajes fotográficos sobre viajes eran un desastre.

 

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