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Turquía-Capadocia 86

 En un principio no era mi intención incluir en “sabinoelviajero.com” los pequeños viajes hechos por España y por los países europeos más conocidos dado que estos están a la altura de cualquier viajero. Me decidió, el hecho de pensar que alguna fotografía pudiera ser un documento de interés para algún seguidor de la web.

 Noviembre de 1986

 Mi primera visita a este país tuvo lugar en 1969. Por aquel entonces andaba yo  saltando de puerto en puerto por el Mar Negro. Tengo que reconocer que aunque tienen un gran trecho por recorrer para igualarse con Europa Occidental ahora, en 1.986, tras 17 años transcurridos desde mi primera visita, me parece como si la distancia se hubiera acortado un poco. Digo un poco porque Europa no ha dejado de correr desde entonces y la distancia era notoria. Por ejemplo: ahora, Estambul, que cuenta con casi 7 millones de habitantes, ya tiene autobuses decentes, calles asfaltadas, la gente viste mejor pues entonces llevaban casi harapos, etc. En superficie dobla la de España y en población tiene unos 50 millones. Solo el 5% de la superficie total pertenece al continente europeo: Estambul. Además de la lengua oficial, el turco, hablan también curdo, armenio y árabe. En cuanto a regiones tenemos: La Tracia (Estambul), La Anatolia, zona montañosa en el centro y La Armenia, zona del este donde está el monte Ararat (5.165 m.) y donde viven los armenios, muy poco queridos por los demás turcos.

 Recorriendo el país se ven: té, higos, avellanas, uvas, tabaco, olivos, etc. Es el país con mayor producción de cromo y tiene, además, hierro, uranio y plomo. Hay algo de petróleo pero apenas cubre sus necesidades. En su reciente historia hay que destacar que en 1.923 surgió el nacionalismo, despertado por Mustafá Kemal Ataturk, padre de los turcos, quien libera al país de los “aliados” de la primera guerra mundial y declara la independencia, obligando a los turcos a vestir a la europea. El estado se declara laico, las mujeres dejan de cubrir su rostro y se acaba la poligamia. El idioma turco empieza a escribirse como el latín. Curiosamente, la lengua turca pertenece al grupo de las llamadas uralo-altaicas, lo que hace que tenga similitud con el finlandés, el húngaro y el mongol.

 A pesar del esfuerzo de Ataturk por europeizar Turquía, el éxito no ha sido  rotundo ya que la influencia del Corán es impresionante. Los hombres limpian las habitaciones de los hoteles, las mujeres cubren su rostro y no salen a la calle, etc. En los bares, oficinas públicas, etc. no se ven mujeres. Espero que todo esto cambie pronto, por el bien de Turquía y de las turcas.

 Sobre cocina diría que preparan muy bien el cordero (Sis Kebap) y también la carne asada (döner kebap) que va ensartada en un pincho vertical. El mero (tranca) y el pez espada (kilic) son bastante sabrosos cuando los preparan como pincho moruno. El yogur es quizás el mejor de sus alimentos. Su café es muy fuerte pues añaden agua hirviendo sobre un polvo de café, dejando un grueso poso en el fondo de la taza. “Pone nervioso a cualquiera”.

 La Capadocia es una región de unos 4.000 km2, similar a la isla de Mallorca, donde abundan valles formados por rocas basálticas descompuestas, resultado de erupciones volcánicas, fácilmente erosionables por la lluvia y el viento, los que han acabado dando formas caprichosas al terreno, como se ve en las fotografías. A lo largo de los siglos, las gentes han construido en el interior del terreno: viviendas, iglesias, conventos, catacumbas, etc. protegiéndose así de las incursiones de sus enemigos. Se trata de un paisaje de formas sorprendentes, dulces, misteriosas y fuera de toda imaginación. Algunas de ellas nos recuerdan a Gaudí, la Sagrada Familia, el Parque Güell, etc. Realmente un espectáculo maravilloso.

 
Una pasada por Éfeso resultó muy interesante: Teatro, Fuente de Trajano, la Librería, el Templo de Artemisa…También Pérgamo, donde se inventó el pergamino y se instaló el primer hospital mental del mundo romano, es otra visita obligada en esta zona. Tengo que decir que Berlín Este tiene medio Pérgamo en un museo que lleva este nombre. Es una maravilla. Creo que solo por visitar  la Basílica de Santa Sofía ya merece la pena el viaje a Estambul.

 Entre algunos detalles o anécdotas citaría: Dejé de fumar el día que partí para el viaje, tomé baños termales a las 6 de la mañana, me vendieron unas esculturas romanas más falsas que Judas, compré una alfombra de seda, comí todos los días huevos revueltos y cordero con arroz, la luz de los hoteles no te basta para leer o afeitarte, coincidí con Herrero de Miñón en un hotel, remonté el Bósforo hasta el Mar Negro lo que me hizo recordar mi viaje por aquí en el año 69, “guiris” quiere decir “entrada”, y así unas cuantas bobadas más. 

  Hasta otra, volveré.


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