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Serbia 06

 Octubre de 2006

(Actualización de datos en 2014)

 Han sido muchas las veces que he visitado los países que conformaban la antigua Yugoslavia. Recuerdo mi primer viaje en el año 77, en el que tras visitar Eslovenia, primer país en alejarse del grupo, vine a Serbia para disfrutar de la alegría que su avance industrial, apoyado en su famosa “autogestión”, proporcionaba a los jóvenes que veían su sueldo mejorado y comenzaban a permitirse viajar por la vecina Europa. Se veía una juventud feliz y bulliciosa que lo mostraba en las muchas terrazas de bares o cafeterías que tenía y tiene Belgrado. Tito, con su propio sistema socialista, había traído al pueblo eslavo unión, seguridad, trabajo, futuro e ilusión. Daba gusto visitar los Balcanes. En aquellos tiempos de la guerra fría, de la existencia de dos bloques de poder en el mundo, Yugoslavia tuvo, junto con un puñado de países más, la valentía de “no alinearse” con ninguno de ellos y, por ello, era admirada y respetada.

 Lamentablemente, como digo yo, los tiempos y la suerte no han sido propicios para Serbia, república-capital, la que ha visto, con lágrimas en los ojos y metralleta en mano, como se le escapaba su amada Yugoslavia debido a la posición “neutral” de Occidente, siempre listo para trincar territorios bajo la influencia soviética y, sobre todo, en momentos en que Rusia estaba debilitada por sus problemas internos. En fin, tras Eslovaquia, se fue Croacia, Macedonia, Bosnia y Herzegovina…y finalmente, como remate, Serbia tuvo que ver cómo, de sus propias entrañas, le arrancaban su Kosovo del alma, parte entrañable e histórica de su nación. Así que los empecinamientos y violencias suyas, junto con las excusas de “democrática y humanidad”, que blandía occidente, hicieron que todo fuera mal para sus planes nacionalistas. Curiosamente, en los mapas que me ha facilitado la oficina de turismo sigue apareciendo Kosovo en ellos como parte de Serbia, como si nada hubiera pasado, en señal de que continúan reclamándolo. Por otra parte, lo cito como curiosidad, son 8 los países que hacer frontera con la pequeña Serbia. Ahora, con una renta por habitante muy baja, de 4.500 dólares, está a la altura de una Ucrania o una Bielorrusia y muy por debajo de Bulgaria, que ¡ya es decir!  De entre mis visitas a las repúblicas que conformaban la famosa Yugoslavia, y por orden cronológico, recuerdo: Eslovenia, Serbia y Croacia en el 77, Bosnia-Herzegovina en el  99 en guerra, Serbia-Montenegro en  elecciones independencia 05, Kosovo 05 en posguerra, Kosovo 06 en elecciones, Macedonia 06, Albania 06 en elecciones, Croacia 06, Croacia 11, Croacia 12, Eslovenia 12…o algo muy parecido…

 A mi llegada al aeropuerto de Belgrado un tipo, que dijo ser taxista pero que yo intuía que no lo era, aunque tenía buen aspecto, me acompañó a su coche privado y le dejé que me llevara al hotel. Esta práctica es muy común hoy en día, y pasa en países pobres europeos y en todos los de África, incluyendo Argelia. Por supuesto en Sudamérica, en todos. El precio siempre es el mismo que el de los taxis de verdad. Me extrañó ver músicos y cantantes que entonaban canciones típicas rusas que hasta yo conocía. El conductor me explicó que estaba a punto de llegar Putin, invitado a una Parada Militar al día siguiente y cuyo motivo no era otro que la celebración del aniversario de la victoria y expulsión de los nazis en 1944. Era medianoche cuando llegué al hotel; mi habitación era una enorme pieza, de unos 50 m2, de estilo extravagante o estrambótico que quería impresionar al cliente con butacones y televisión de tamaño de sala de cine.

 Al día siguiente salía del hotel a la calle a las 8 de la mañana; la salida temprana fue debida a que había visto en mi móvil que solo tendría sol hasta las 11 de la mañana y que después venían varios días seguidos de cielos cubiertos y lluvias. Así que, efectivamente, corrí como alma que lleva el diablo a tomar, al menos, algunas fotos con luz o con sol. Puntualmente se cubrió el cielo pero tuve la suerte de que aquellos que apoyaban a Putin o Rusia habían decidido esa mañana manifestarse por las calles de forma pacífica; así que me lo pasé muy bien siguiéndolos un rato. La policía ordenaba a los vecinos asomados a las ventanas que se metieran dentro y las cerraran, evitando así un posible francotirador... (Restos que quedan de sus comportamientos en guerra). Al tiempo, una manifestación estudiantil estaba teniendo lugar en calles próximas, así que allá me fui. Cambié algo de dinero y comprobé que un euro equivalía a 120 dinares serbios por lo que no usan monedas de céntimos por lo poco que valdrían y lo caras que saldrían.

 A la gente joven, por debajo de los 40, les gusta practicar el inglés y con frecuencia quieren ayudarme con el camarero del bar o en el restaurante o en la calle. Yo  aprovecho para charlar con ellos y sacarles información. Todos saben y dicen lo mismo: que el gran Tito murió el 4 de mayo de 1980… qué en estos momentos la población está indecisa pues un 50% es pro rusa y un 50% es pro Europa… que en tiempos de Tito todo era mejor y todos vivían mejor… que el pasaporte que tenían con Tito les permitía viajar a cualquier parte del mundo y que ahora necesitan visado hasta para los países más pobres del mundo…que temen a Europa por lo carísima que es y que ven en Rusia un nivel económico más a su alcance, etc. etc. Todos parecen haber leído el mismo libro o haber escuchado la misma música. Lo cierto es que, tras la muerte de Tito en el 80, todo comenzó a tambalearse y para 1989, dos años antes del hundimiento de La URSS, ya todo estaba hecho un cristo. Recuerdo que uno de los chicos que conocí, llamado Aleksandar y que dijo ser recepcionista de hotel, me llegó a decir que recordaba a su padre, que era un tractorista, cómo traía a casa varios miles de marcos alemanes al mes y que él mismo, y con estudios, no lo ganaba en un año…Tito, por sus méritos propios, ha sido endiosado y con él los tiempos de la antigua República Federal Socialista de Yugoslavia. Amén.

 Los eslavos serbios son aún más altos, ellos y ellas, que sus respectivos de Rusia, Ucrania, Bielorrusia, etc. No solo más altos sino no tan gruesos, más esbeltos, más atractivos. Se acompleja uno al tenerlos al lado pues el 1,80 en ellas y el 1,90 de ellos es algo muy habitual. Además ellas, concretamente, son rubias y, por lo general, guapas y con ojos azules; ahí queda eso. Apenas hay fumadores, pero no por ello viven más años pues solo tienen 3 médicos por cada mil habitantes y es poco comparado con nosotros que andamos por los 9, además tenemos también equipos quirúrgicos más avanzados. Los chavales son un poco snob y contestan sus móviles diciendo: hello…how are you? para seguir después hablando en serbio. Como ocurre en los países que fueron socialistas, los serbios no tienen, prácticamente, analfabetismo, utilizan frecuentemente los parques, las zonas de ejercicios físicos, los bancos y jardines, las plazas, etc. todo ello muy sano y además no cuesta nada. Me parecieron mucho más felices en los 80 que ahora; bueno, esa es mi impresión personal. El caso es que lo he comentado con la gente y ellos estaban de acuerdo conmigo. He visto todavía edificios oficiales totalmente bombardeados por la aviación americana y que no han sido reconstruidos. Entiendo que pudiera haber todavía odio.

 Todo es barato para un europeo; al menos la comida, la bebida, el transporte, etc. los taxis son los únicos que tienen precios cercanos a los nuestros. Con una población que ronda los 7 millones, sin incluir a Kosovo, y con una superficie que dobla a Cataluña, tiene un enclave geográfico que le origina más vecinos que ningún otro estado europeo y de los que el Danubio hace de frontera con algunos. Los inviernos por aquí son fríos y lluviosos. Su capital, que no es nada especial anda por los 1,6 millones y diría que les falta mucha industrialización pues todavía hay mucha gente ocupada en la agricultura, aunque ésta esté muy avanzada. Entre los serbios hay algún que otro húngaro y algún que otro zíngaro rumano, lo que resulta lógico por su enclave. No controlan bien la inflación, que anda por el 7%, lo que no es comprensible con una paro del 24% como el de España. Tienen a la Fiat fabricando coches desde los sesenta y que los exportan junto con un poco de petróleo, gas, carbón y algunos otros minerales. No es como para tirar cohetes…A pesar del paro y la baja renta de la población todos tienen su móvil, ¡no faltaría más!

 Desde Belgrado me desplacé en autobús a ciudades del norte como Novi Sad y Srem.Mitrovica, con un limitado interés turístico, desde las que contemplé sus ríos, el Danubio entre ellos, e hice un itinerario en coche alquilado que comprendía un conjunto de monasterios. La maldita lluvia arruinó todos mis intentos por visitar los mismos así que, bajé a los valles para intentar disfrutar lo que la lluvia me dejaba ver de sus ciudades y márgenes fluviales. Hice algunas fotos como las de unos niños que, ahora en otoño, se cubren o disfrazan con hojas secas, las de la ribera de los ríos, alguna calle de sus ciudades, etc. La gente, muy amable, me respetaba y atendía muy educadamente. Los alojamientos fueron aceptables pero sin wifi aunque, curiosamente, en los bares y restaurantes sí que lo había. A mis vecinos de asiento en el bus siempre trataba de “arrancarles” alguna información o comentario; cuando no lo conseguía entonces cambiaba de asiento. Creo que en total he sido capaz de dejar el país con un mínimo conocimiento de lo que ocurre. Aquí, hombres y mujeres se dan la mano y no se besuquean tanto como en la sofisticada Europa comunitaria.

Pasé en el país el día de la celebración de la expulsión de los nazis (1944); toda una celebración militar aunque, por otra parte, un día normal de trabajo. Así que debido a ello hubo un gran desfile o parada militar que vi en la tele por la noche y en el que Putin era el artista invitado y quien soltó su amplio discurso. El día antes había llegado invitado Putin (imagino que por la importante participación de Rusia en tal contienda) y durante todo ese día los cazas militares (también imagino que comprados a Rusia) atronaron el espacio aéreo de todos los serbios y por todos los confines, como preludio de la cojo-celebración. Por casualidad, dos días después, vería aparcados los tanques y carros de combate que intervinieron en la parada militar. Mi estancia en Serbia estuvo casi siempre acompañada de cielos oscuros y lloviznas; así que las fotos oscuras han ido a la papelera. ¡ Lástima! Bueno, de vez en cuando salía un rayo de sol y allí que me iba corriendo.

 Los serbios, siempre amigos de Rusia son, obviamente, también eslavos, ortodoxos y colegas durante muchos años de socialismo (aunque de otro tipo), pero no los imitan en sus costumbres y forma de vestir como lo hacen los bielorrusos, ucranios y montenegrinos. No, van más a la europea y las chicas hacen cola, día y noche, en las rebajas de las típicas tiendas globales de ropa. Por otra parte, Belgrado tiene un amplio distrito, llamado algo así como el Nuevo Belgrado, al otro lado del río Sava, en el que están ubicados el nuevo estadio, el llamado Palacio de Serbia para recibir a representantes políticos de otras naciones, un palacio de Congresos y alguna que otra horrible torre de apartamentos prefabricados de hormigón de los tiempos gloriosos de la URSS. El Sava es el verdadero río de Belgrado y es más conocido que el Danubio, que está justo al lado y del cual es su afluente. El Danubio es el gran ignorado debido a lo gigantesco de sus dimensiones y a lo costoso que supondría el que atravesara la ciudad como ocurre en Budapest, aunque con mucho menos caudal. Viena también supo escapar del Danubio por lo costoso que habrían sido sus estructuras.

 El serbio, como lengua eslava que es, tiene su parecido con el ruso pero suena bastante más suave. Ellas, aunque han vivido periodos socialistas, se han adaptado rápidamente a las modas europeas y ellos, como siempre ocurre, van por detrás distanciados pues parece no preocuparles tanto su apariencia. La conducción me ha parecido siempre muy peligrosa y hasta los conductores de autobús lo hacen salvajemente. Paseando por las calles de Belgrado pude ver nuestro Instituto Cervantes, situado en un céntrico rincón de la capital. Existe Metro pero para barrios alejados, sin líneas por el centro de la ciudad. Aunque la lluvia esté anunciada y se vea venir de forma inminente, la gente no suele lleva paraguas; así que, de forma unánime, todo el mundo se pega a las fachadas quedando la calle totalmente despajada. Una vez cobijados, sacan el móvil y se entretienen hasta que pase. Observé una falta de obras para el cuidado en calles, aceras, edificios y autobuses, aunque reconozco tienen un alto nivel de limpieza. Aún siendo Belgrado horizontal, apenas se ven bicicletas y las pocas que hay no invaden para nada las aceras como hacen por Europa. Comentaría también que la Administración es lenta y anticuada y que creo se debe a la influencia del sistema socialista anterior.

 Durante mi visita he notado que la gente se siente muy unida a Rusia; se oyen músicas populares rusas por todas partes. El nacionalismo radical de los serbios tiene mucho en común con el de los rusos. Son los más extremados que he visto dentro del mundo occidental. Cuando hay guerras de liberación, hambre y calamidades, y este es su caso, los nacionalismos se encienden más todavía.

 Mi último día, domingo, amanecí en Belgrado y con sol, tras haber regresado del Norte, así que muy temprano pagué el hotel y salí zumbando para hacer algunas fotos con sol y poder sustituirlas por las tomadas días antes en la oscuridad de la lluvia. Disponía solo de unas horas.
Los serbios elaboran un riquísimo vino blanco chardonnay, del que me propuse disfrutarcon una copita tanto en la comida como en la cena. Un camarero me aseguró que provenía del centro del país y concretamente de un lugar llamado Ni…no recuerdo. La gasolina sin plomo está a 1.30 € el litro, mientras en España a 1,60. Debido a su bajo poder adquisitivo son adictos a la comida italiana, ya que la pasta suele ser más barata, y debo decir que hacen buenas lasañas. Cuando consumo algo, sea comida o bebida, etc. me preguntan si pago cash o con tarjeta... miro la cuenta y veo que los dinares que me piden equivalen a solo 3 ó 4 euros y sonrío...CASH, respondo rápidamente.

 Visite una especie de museo de guerra o aviación, próximo al aeropuerto, en el que se veían los primeros MiG 29 rusos y algún que otro helicóptero de combate empleado en sus múltiples guerras en los Balcanes. En una cosa coinciden España y los españoles con Serbia y los serbios: en el puto paro del 24%...

 Hasta otra

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