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Reino Unido(el)-Isla de Man 98

 Septiembre de 1998

 GENERALIDADES: Durante el año que viví en Inglaterra, hace de ello un porrón de años, deseé visitar la isla de Man, idea que tuve que posponer por falta de dinero. En los 80, coincidiendo con mi visita a  Irlanda del Norte (Belfast), en la dura etapa de terrorismo feroz, retomé mi vieja idea. Lamentablemente me detuvieron por una fotografía que hice de un soldado muerto y me "aconsejaron" que dejara el país. Tuvieron que pasar unos cuantos años más para que llegara la ocasión. El otro día, mientras comía, vi en el telediario como el hombre del tiempo había colocado un sol sobre la isla y dije: ¡esta es la mía!... Así que después de comer saqué un billete de avión y esa misma tarde partía para la isla de Man, haciendo una escala de un par de horas en Manchester.

 De sólo 600 km2, superficie similar a la de Menorca, tiene una población de unos 70.000 habitantes repartidos entre monísimos pueblecitos que salpican la accidentada orografía de la isla. La capital, Douglas, tiene unos 20.000.

 Aunque el idioma oficial sea el inglés la gente habla una variedad del céltico llamada Manés (Manx en inglés) nombre que también dan a su diminuta compañía aérea. La agricultura es el soporte principal de su economía, a base de forrajes, cereales, hortalizas, etc. También lo es la pesca, el ganado ovino, bovino y el turismo. Tienen su propio sistema de gobierno, así como su moneda, similar a la del Reino Unido, pero acuñada con sus propios motivos ycon el nombre de  la isla de Man. Dos tipos de ferrocarril: uno con máquina de vapor y otro eléctrico.  No forma parte del Reino Unido, como ocurre con Gibraltar, pero depende de la Corona.

 La gente es muy honesta, educada y hospitalaria. Mejor que en Inglaterra, en lo que a nivel humano se refiere.

 Llegué a la isla en un día soleado, tras hacer una escala en Manchester,  a bordo de un pequeño avión de hélice de la compañía local Manx. Alquilé un Rover 216, monísimo y novísimo por un aceptable precio y  recorrí la isla hasta que no me quedó ni un palmo por conocer. Pasé por montañas, acantilados, playas, puertos y prados.

 Lo que más me ha gustado comer por aquí han sido los cangrejos de mar. Hacen unos bocatas de cangrejo fresco que te chupas los dedos. También los pescados: el Haddock, bacalao, es el mejor. El sol ha brillado pero sin mucha fuerza. Puedes mirarlo sin que te deslumbre. Las gaviotas de los acantilados pueden atacarte si llevas comida en la mano. Son peligrosas. Los pueblecitos mantienen el estilo británico del siglo pasado y, en ocasiones, construyen los tejados de paja.

 Hacía un mes que había conducido por la izquierda: fue en Suazilandia. En seguida me acostumbro. Mi primera noche la pasé en un hotelito de Port Erin. En esta zona visité Port St. Mary y Castle Town. Pude ver algunos puertos de mar situados al pie de las montañas, gaviotas de distintas especies, millones de cuervos negros, caballos percherones muy fuertes, granjas con enormes cerdos, ovejas gordísimas y con mucha lana, vacas pintas, etc., etc. Vi circular por la carretera, con toda normalidad, coches de época, descapotables, que todavía cumplen su cometido y que su propietario conduce con mucho orgullo. He parado mi coche, en varias ocasiones, para comer moras de los matorrales y he saludado a toda la gente que me he cruzado por la calle o por los caminos ya que así es la costumbre por aquí. He conducido al lado del viejo tren, saludando a los pasajeros...

Tienen un tren eléctrico, parecido al que en Mallorca hace el trayecto: Palma-Soller. Hay pocos árboles pues se ve que los han ido talando para tener más pastos o bien para usarlos en la chimenea. Este país, que existe desde hace 1.000 años, tiene una bandera y un escudo en el que figuran tres piernas de hombre corriendo. Curioso, ¿verdad? Ellos dicen que significa “que estén donde estén volverán siempre corriendo a su país”. La verdad es que este símbolo es muy antiguo y la gente no parece saber que significa. Lo he visto idéntico en Sicilia; se trata de un dibujo que proviene de los normandos.

 En esta isla frecuentemente hacen carreras de motos y cuando vas conduciendo por la carretera encuentras sacos de protección, para los motoristas, adosados en los laterales de las curvas peligrosas. La capital Douglas no vale mucho pero tiene un paseo marítimo que está muy bien.

 Curiosamente aquí no he encontrado los famosos Beb&Breakfast (B+B) de las casas particulares del Reino Unido. Me alojé en hotelitos familiares, monos, pequeños y con vistas al mar.

 Tal es la afición que tienen por los coches deportivos descapotables que se visten para ir en ellos: los hombres llevan una visera, a la antigua usanza, con las correspondientes gafas especiales y guantes y las mujeres van tocadas con un sombrero especial  y el típico pañuelo atado bajo la barbilla. ¡Una monada! ¡Y con el frío que hace llevan el coche descapotado! Hay una carretera de montaña, por donde pasan las famosas carreras de motos, que forma parte del recorrido "chulo" de los propietarios de los deportivos. Desde el año 1.925 hasta el presente año no han dejado de celebrase carreras internacionales de motos.

 Una buena parte de los habitantes de la isla han estado en España tomando el sol.

 En la capital de la isla hay un amplio número de edificios de época.

 Así como en Londres, y en casi todas las ciudades europeas, trabajan negros, hindúes, turcos, chinos, vietnamitas, africanos, sudamericanos, etc., en esta isla sólo trabajan nativos. Hasta los ingleses tienen que solicitar permiso de trabajo para estar aquí y, después de cinco años pueden conseguir su permiso de residencia, pero nunca la nacionalidad. ¡Bien hecho! Aquí no hay paro, ni  pobres, ni borrachos,… ni sol…

 La gente es tan honesta y tienen tan poca delincuencia, que dejan los coches abiertos. En los deportivos descapotables dejan cosas a la vista y nadie las toca. En los hoteles no te piden que pagues la habitación por adelantado ni que dejes la tarjeta de crédito; te dicen: pague usted cuando se vaya. ¡Increíble! ¡Es otro mundo!

 Lo último curioso sobre coches: no hay zona azul y, además, se aparca en el lado que uno quiere y en la dirección que uno quiere: no importa que tu coche quede mirando al revés.

 Es un pequeño país maravilloso, poblado por gente maravillosa pero con un tiempo... no maravilloso. Ideal para venir con buen tiempo, como he hecho yo.

 Hasta otra.

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