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Reino Unido(el) 65/67

 De 1965 a 1967

 Llegué por primera vez al Reino Unido a mediados de 1965 donde permanecí un mes estudiando y cinco trabajando. Tras regresar a España para pasar la Navidad con mi familia, me fui a París y allí permanecí todo el año 1966. A finales de año salté a Londres para seguir trabajando otros seis meses más y regresar a España en mayo de 1967.

 Por aquel entonces, para un español no era fácil entrar en el Reino Unido y trabajar. Estaba prohibido. Era la época de la España que emigraba, fuera donde fuera, y algunos países europeos ponían serias dificultades a entrar o permanecer en el país. Lo conseguí abriendo una cuenta en libras y encontrando trabajo, gracias a la ayuda de una amiga, en una Consultoría de Arquitectura: Waterman and Partners en la zona de Blackfriars. Salí de España con un buen nivel de inglés, siendo capaz de mantener una conversación de dificultad normal. No obstante pasé un mes, full time, en la London School of English de Regent Street. Más tarde, y en cursos de tarde-noche, obtuve el Lower Cambridge en la Putney School del Soho.

 El objetivo de mi estancia era el estudio práctico de la conversión de términos técnicos, al igual que todo cuanto estuviera relacionado con la ingeniería y su desarrollo: planos, formas de cálculo, terminología, expresiones profesionales, etc. que me permitieran, en su día, trabajar en una empresa extranjera dentro o fuera de España. Y así ocurrió.

 Tras pasar cuatro meses en el mencionado consulting, aprendiendo asuntos relacionados con la construcción, acepté un destajo relacionado con el desmantelamiento de las partes eléctricas, ópticas y demás equipos delicados de dos submarinos que la Armada Británica había adjudicado a Linsay Ltd London, empresa ubicada muy cerca de Tottenham Court Road en Londres. Un anuncio en la escuela de ingeniería eléctrica sirvió para conseguir el personal necesario, ocho en total.  A los dos meses terminé mi tarea.

 Mi siguiente trabajo, fue en la editorial Calder & Boyars, también en el Soho. Hice de todo: el cutting de las publicaciones, artículos y críticas a nuestros libros; el más famoso era “Last Exit to Brookling” que fue prohibido en un área de Londres dado lo “guarrindongo” que era. También recibía la primera visita de los que querían publicar algún libro:en Inglaterra, al menos en aquel entonces, la moda era escribir alguno. Negociaba o pagaba el importe de los prólogos de nuestros libros (entonces el precio habitual era de 25 libras; claro que los Rolling Stone, que estaban empezando, solo cobraban 50 libras por actuación y yo 12 libras al mes), etc. Tenía la confianza de Marion Boyars, mujer que me protegía del carácter furioso del escocés Calder. Entonces no pasábamos de 12 personas en la oficina. Después de unos meses, un día, Calder me dijo que le hiciera un té ya que  su secretaria no estaba…le dije que no quería y me dijo que me largara. Marión quiso intervenir pero yo aproveché para irme pues ya no tenía nada nuevo que aprender. Fue un interesante y gratificante trabajo.

 Aprovechando mi estancia en Londres alquilé un coche y me di una vuelta por el Sur . Visité lugares tan conocidos como Dover, Coventry, Oxford, Cambridge, Bath, Canterbury, Salisbury, Stonage, etc. Cuando luce el sol, y lo hace con la frecuencia que luce en Asturias…resulta un país maravilloso. Por entonces, las casas se calentaban con una chimenea, habitación por habitación, que funcionaba sólo con carbón tan barato que producía un humo y una contaminación horrible. De hecho las nieblas invernales urbanas, no solo eran frecuentes y densas sino que, además, eran sucias y muy insanas pues arrastraban el polvo del carbón consumido. Recuerdo haberme perdido al ir desde mi casa al pub de la esquina. Pocos años después se utilizaría carbón que no haría humo y el ambiente mejoraría mucho.

 Acostumbraba a pasar los fines de semana en Essex, donde vivían unos amigos; Coventry donde supervisaba la construcción de un aparcamiento subterráneo o bién visitaba el fantástico British Musseum, el de Ciencias o el Tate Galery. Por supuesto el Flee market, el de Portobello y los parques del centro eran otros agradables lugares de ocio. Durante un año, no me puse en contacto con ningún español.

 En cuanto a los alojamientos y distritos donde viví: En casa de la Sra Smith, encantadora anciana conocedora del teatro londinense y, además, genial  en frases idiomáticas, proverbios,  chistes y vocabulario administrativo y financiero sobre pólizas de seguros, en las que ella había trabajado. Duración tres meses. La casa estaba en el  5 de Bolingbroke Road, Shepherdbush. Después compartí habitación, en un edificio de familia judía y en el área de Swiss Cottage, con John Shakeshaft, inglés típico de 1.90m de altura y  50 de pié (a quien la Seguridad Social daba dos pares anuales), discreto, educado, aunque algo roncador. Gran persona y buen compañero aunque muy dado a no contar nada de su vida privada…para un inglés como él, aparte del tiempo, casi todo es privado…Lo había conocido en un Bed & Breakfast para estudiantes en Hampstead Road, donde estuve un mes compartiendo habitación con él. Después decidimos mejorar y alquilamos una habitación independiente y muy cerca de allí, que como dije estaba en Swiss Cottage. Más tarde vino una relación con una chica francesa, guapa, pero de un genio feroz, con la que compartí un estudio precioso por un par de meses. Cuando, acabó mi estancia y la suya en Londres decidimos partir con destino a París. Nunca olvidaré la preciosa casa de sus pudientes padres en una isla situada en medio del Sena. Un día soporté por última vez su genio…

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