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Finlandia

 Julio de 1986

  Finlandia (SUOMI) es un país con una extensión que se aproxima a las 3/4 partes de España, donde viven solamente 4,8 millones de habitantes. Los  bosques de pinos, abetos, abedules y álamos ocupan el 65% del territorio, lo que junto con una extensa ganadería de vacuno y ovino, forman la base de su economía agrícola.

 Desde 1809 a 1911 estuvieron bajo dominación rusa. En 1918 Trotsky reconoció la independencia de Finlandia, aunque siguió con su ejército allí.

 En 1939 Rusia ataca el país y se queda con parte de Laponia, pero al año siguiente Alemania ayuda a Finlandia haciendo retroceder a los rusos. Perdida la guerra por Alemania, Rusia hizo pagar a Finlandia hasta el último marco finlandés, por los daños producidos. Con la política prudente de KEKKONEN con Rusia y el desarrollo industrial de los 60 y 70 se ha producido un salto gigantesco en la economía del país en el que todo cuesta tres veces más que en España.

 Es una república con un presidente elegido cada seis años y con una sola cámara. El 95% de la gente es luterana.

 Apenas hube llegado al aeropuerto de Helsinki, por cierto con un suelo de parquet maravilloso, me di cuenta de que Iberia, una vez más, me había perdido el equipaje. Yo partía al día siguiente hacia el Cabo Norte y la única tienda abierta (era sábado noche) era de ropa de mujer,…nunca olvidaré los calcetines amarillos con puntillas ni el calzoncillo-braga que tuve que usar en mi viaje.

 De tal guisa comencé a ascender hasta el Cabo, lo que me llevaría solo cinco días, pues a Rovaniemi, capital de Laponia fui y regresé en avión.

 Los ciervos y los renos están por todas partes y te los dan para comer a todas horas, aunque preparado de formas distintas. Hay sólo 4.000 auténticos lapones de entre los 200.000 habitantes que tiene Laponia (cuya superficie equivale a Bélgica más Holanda más Suiza).

 En esta parte de Finlandia y de Noruega la gente tiene un aspecto triste. Son extremadamente serios. No sonríen entre ellos ni tampoco son muy hospitalarios. Salvo en Helsinki, las finlandesas van muy mal vestidas y son poco atractivas.

 Les últimos 500 Km antes de llegar a Noruega para acceder al Cabo Norte están completamente despoblados. No era tan baja la temperatura (sólo 2ºC), ni había muchas zonas de nieves perpetuas, lo que se debe a la influencia de las corrientes cálidas del Golfo que evitan la formación de hielos e icebergs. Por esta zona se come reno o pescado (salmón, arenques, trucha, etc.), normalmente ahumado. Sorprendentemente el Norte de Finlandia está lleno de mosquitos enormes que te devoran y que cuando el sol empieza a calentar un poco se ponen rabiosos. Sólo se habla finlandés y en los albergues tienes que entenderte por señas.

 El Cabo Norte es espectacular (71º - 10' - 21") y está “pegado” al Polo Norte. Realmente es también espectacular ver el sol toda la noche, como ocurre por estos paralelos, y lo que es peor: conciliar el sueño a pleno sol.

 Bajo finalmente a Helsinki, que resulta ser una bonita ciudad con bastante colorido. La gente es muy agradable y quieren hablar contigo en inglés. Las mujeres son preciosas y elegantes.

 La televisión es muy mala y los anuncios comerciales peor todavía; navegué por todas las islas de la bahía y por el puerto y me paseé por toda la ciudad y los mercados.

 Notas

  • Conocí una pareja muy agradable de viejecitos judíos de New York.
  • Descendí en lancha por los rápidos del río Alta.
  • Hotel Presidentti. Hija y madrastra en discoteca.
  • Las postales valen 100 pts cada una, carísimas.
  • Hice amistad con Cristina Cambel y voy con ella a una pequeña isla de su propiedad en la que tenía una casa monísima.
  • FINAIR es peor que Iberia. No te da periódicos en los viajes, sino que te los vende. Naranjadas y Coca-Colas también hay que pagarlas. Los asientos están sucios. Los aeropuertos tienen muy malos servicios
  • Hice que me indemnizaran con 250$ por la pérdida del equipaje, con lo que pagué todos los gastos de mi visita.

 

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