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España-Galicia-Ribeira Sacra 14

 Junio de 2014               

 La Ribeira Sacra es la zona de las márgenes de los ríos Sil y Miño comprendidas entre las proximidades de Monforte de Lemos y Orense, en las provincias de Lugo y Orense. En ocasiones, como en el caso del Sil, el centro del río es la línea divisoria entre ambas provincias. En la mencionada zona hay monasterios, iglesias y otros restos de valor arquitectónico, religioso o cultural. Los hermosos parajes, los viñedos sobre las pronunciadas laderas de las riberas, los cañones por los que pasan los ríos, etc. forman un conjunto de gran belleza. Si a ella unimos el bosque templado, la verde vegetación, la gastronomía gallega... se convierte en una obligación para el viajero español. Por cierto, en Galicia, quizás por la influencia de la vecina Portugal, se suele tomar buen café en todas partes.

 Mi viaje arranca en el embalse de los Barrios de Luna, León, y, más exactamente, bajo el puente colgante del ingeniero Fernández Casado, con el que estuve relacionado profesionalmente, lugar donde una carretera comarcal parte hacia las conocidas tierras del Bierzo. El recorrido: sencillo, agradable y verde, está salpicado por pequeños núcleos urbanos diseminados, formados por casas de piedra granítica  cubiertas por la típica teja plana de pizarra. Me desvío por unas horas de este trayecto y me acerco a Cangas del Narcea para visitar el recién restaurado Monasterio de Coria convertido en Parador Nacional. Es de grandes dimensiones, con un claustro de poco valor y pasillos interiores que simulan galerías de una mina de carbón, en recuerdo de la que fue la industria predominante del lugar, y con un refectorio de original decoración.

 Regreso nuevamente a mi itinerario y paso por Villablino, pueblo minero grande (que nunca me ha gustado), para ir descendiendo hacia Ponferrada, capital del Bierzo, por la carretera que bordea el río Sil. Atravieso pueblos mineros, cargaderos de carbón, presas en el río, saltos hidráulicos, etc. hasta llegar a Ponferrada, ciudad en la que viví y trabajé en mis años mozos. Desde aquí apunto hacia Monforte, Lugo y, al estar cerca de las famosas Médulas, el humo de un devorador incendio en el bosque está a punto de cerrar la carretera. Me detengo en el Barco de Valdeorras, Orense, lugar de veraneo, y me entero de que un compañero de trabajo, Salomón Hassan Benasayag, de los tiempos en los que yo andaba por el Bierzo, había fallecido, al igual que su esposa Pilar Quirós, delegada de Manos Unidas en Orense.

 En Monforte me alojo, por un razonable precio, en el antiguo Monasterio de San Vicente Do Pino, convertido en parador nacional. Su conjunto arquitectónico figura entre las visitas obligadas de esta Ribeira Sacra. Desde aquí preparo mi ruta por la riberas del Sil y del Miño, por los famosos monasterios de la zona, al tiempo que me recreo con el lacón cocido, el caldo gallego, el pulpo a feira, el buen pescado y las deliciosas filloas.

 RIBEIRA SACRA DEL SIL

 Comienzo descendiendo hacia el Sil para contemplar los preciosos viñedos sobre las laderas de las montañas entre las que discurre el río las que, dada su angostura, forman una especie de cañones. Continúo a Montederramo para visitar el monasterio del Cister y disfrutar de su claustro principal, perfectamente conservado. Todo ello siempre en granito.

 Después me dirijo al alto de Rodicio para ver, desde su mirador, el valle de Maceda formado por una gran depresión. La vista, que se prometía maravillosa, perdía calidad debido a la calima típica de un soleado y caluroso día como el que estaba teniendo. Muy cerca de aquí visito el monasterio de Xunqueira, del Cister, con claustro del siglo XVII enteramente restaurado pero con una arquitectura muy agradable y cuidada; su iglesia, con techo de madera, pero de poco valor, también ha sido toda ella restaurada en granito.

 Tomo un atajo que consiste en utilizar la estrecha carretera de Iberdrola que recorre sus estaciones eólicas, para llegar, tras atravesar unos montes, al pueblo de Parada del Sil donde visito el Monasterio de Sta. Cristina, de reducido tamaño - creo que también del cister- con claustro e iglesia pequeños, ambos también muy restaurados. Por cierto todo lo visto es siempre en piedra de granito la que, por supuesto, se conserva mejor que la caliza común frente a la erosión atmosférica.

    En el mismo Parada del Sil hay un mirador, llamado Los Balcones de Madrid, que tiene una amplia vista sobre los cañones del Sil. La carretera desde Parada del Sil hacia el embarcadero del río, de donde parten los barcos con los visitantes para recorren el mismo, ofrece unas constantes y hermosas vistas sobre el rio, sus cañones y viñedos. El vino elaborado con estos viñedos, al igual que con los de la ribera del Miño, son llamados Ribeira Sacra con denominación de origen y resulta ser  muy apreciado. He observado que, actualmente, van ampliando la zona de viñedos en la parte alta de las laderas debido a la buena aceptación, calidad y precio del vino que elaboran.

 Después seguí ,  aguas abajo del Sil, para visitar  el monasterio de Santo  Estevo  que  forma parte de las visitas obligadas en la Ribeira Sacra del Sil,  origen o final del itinerario a recorrer y, además,  es el  monasterio más importante y de mayores dimensiones  en la zona. Por supuesto en la actualidad está siendo utilizado como parador nacional y a ello se debe su fantástica restauración.  Por supuesto navegué por el Sil en una de esas embarcaciones para turistas. Fue un placer contemplar los cañones y las laderas llenas de viñedos a lo largo de  un  recorrido de unos 12 kilómetros en el que el río tenía profundidades comprendidas entre 60 y 100 metros.

 El parador de Monforte, en sí,  no tiene nada destacado salvo la ubicación sobre una alta colina desde la que se contempla toda la ciudad más todo el amplio valle sobre el que ésta  se extiende. Por supuesto, una vez más se trata de un monasterio del siglo IX construido en granito, adosado al cual hay una iglesia de fachada renacentista que contiene la virgen de Montserrat,  patrona de Monforte,  y  el  pequeño palacio del famoso Conde de Lemos.

 RIBEIRA SACRA DEL MIÑO

 Comienzo mi visita  por la bella iglesia de Santo Estevo de Ribas do Miño. Románica, toda ella restaurada y muy cuidada, situada sobre la margen izquierda del río. En esta zona los hermosos viñedos cubren las laderas de gran pendiente que lindan con el río.  Al igual que por la Ribeira del Sil, las presas y sus embalses, construidos con finalidad hidroeléctrica, van escalonando el río hasta tal punto que, en ocasiones, sobre la cola de un embalse se construye la presa del siguiente.

 Después sigo bordeando la margen izquierda del Miño hasta llegar a Belesar, pueblecito pintoresco sobre la orilla, con su correspondiente iglesia que me recordó aquellas que construimos en América en época  colonial. Continué por una carreterilla que bordea el Miño por su orilla izquierda y que, curiosamente, no figura en los mapas. Así que seguí por ella hacia agua abajo lo que me permitió ver la vida, los viñedos y las aldeas de la Ribera del Miño. Al ver que llego al final de la mencionada carretera cruzo por un puente a la margen derecha y sigo descendiendo a lo largo de una buena treintena de kilómetros por otra estrecha y abandonada carretera que igualmente bordea el río. No vi ni un solo vehículo en todo el recorrido. Atravesé frondosos bosques cuyos árboles, de gran desarrollo, parecían dar techo a la carretera. Por supuesto fueron muchas las veces que me detuve para ver el río, el paisaje, hacer fotos, etc.

 Finalmente llego por esa margen derecha del Miño hasta la localidad de Os Peares, enclave en el que, por la margen izquierda aparece y desemboca el río Sil. El refrán dice: “El Miño lleva la fama y el Sil las aguas”... y yo, que he manejado hace años sus caudales, lo confirmo. Recuerdo que una mañana, durante la construcción de la presa de Peñarrubia, provincia de Orense, el Sil nos apareció con un caudal de 2.200 m3/segundo.

 El vino llamado de Mencía, habitual en la zona de la Ribeira Sacra, corresponde al elaborado con el tipo de uva que lleva ese nombre y que, por cierto, es siempre tinto; el blanco de  la zona se llama godello, pues así se llama la uva con la que se hace. También en el Barco de Valdeorras y zonas próximas a esta comarca de la provincia de Orense, hay mucha uva godello por lo que elaboran vinos blancos tipo los de la Ribeira Sacra. En ella, y en la zona del Sil, próxima a Monforte (margen derecha es provincia de Lugo y margen izquierda es provincia de Orense) el vino que elaboran es casi siempre el mencía y que, como decía anteriormente, es siempre tinto. El godello, al igual que el albariño, son de la ribera del Miño y, más concretamente, el albariño va en la parte alta de los cañones o de los taludes. Aclaro que el albariño puede no proceder, exclusivamente, del borde del mar de las Rías Baixas, aunque sea ésta la que ostenta su bien merecida denominación de origen.

 La Ribeira Sacra, me refiero a ambas partes, tiene la friolera de 3.500 ha de viñedo artesanal. Las máquinas no pueden entrar ya que, dada la gran pendiente, los viñedos se extienden sobre escalones de muy poca anchura, construidos con paredes de piedra. Es auténtica viticultura de montaña.

 Aunque había visitado anteriormente esta zona de Galicia, nunca había tenido un tiempo tan maravilloso como el que he tenido en esta ocasión. Se trata de un viaje no muy costoso, dados los precios de Galicia, sencillo de planear y fácil de ejecutar... además de disfrutar de la sustanciosa comida gallega. Hay rutas del románico, de miradores, de bodegas, etc. Así que si todavía no has hecho el viaje, te animo a que lo hagas.

 Regresé a mi punto de partida, en León, deteniéndome por unas horas en el famoso pueblo de Castrillo de los Polvazares, a unos 5 km. de Astorga, León, para tomarme nuevamente el famoso cocido maragato que tanta fama le da. Se trata de un diminuto pueblo, todo él muy cuidado y en piedra, que bien merece una corta visita.

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