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España-El Hierro y La Palma 13

 Junio de 2013

  EL HIERRO

 El último año no ha sido muy feliz para los herreños: hasta 227 temblores pequeños tuvieron lugar en un solo día; hace dos meses tuvieron 11 seísmos de intensidad 3,3 en la escala de Richter y hace solo unas cuatro semanas  uno de 4,6 de intensidad. Además, abundaron las erupciones en el mar por la costa oeste, en el área de La Restinga….en fin, un verdadero sufrimiento. Ellos, acostumbrados a soportar los retortijones de tripas de su área volcánica, no se han sentido muy felices al ver que lo que tienen asumido como algo propio se extienda de manera alarmante por toda España y Europa y, después, su turismo pase casi a cero. Esto pasa porque la isla, la más joven de todas las Canarias, todavía está muy activa.

 Ahora, cuando por fin y tras hacerse sitio, los gases de las “tripas” han salido, todo se ha pacificado; han cesado los temblores, los olores, las salidas submarinas…etc. Ha llegado la paz. Los herreños lo sabían pero, según dicen, los especialistas tenían que dar un poco por el saco…y machacarles este verano y puede que los veranos próximos. La charla con un mesonero en la carretera que va de Valverde al Golfo dejó bien claro que “no se podía aguantar” la horrible situación del presente verano: ¡ ni un alma en El Hierro! Ciertamente pocos éramos los visitantes pues, por las carreteras y lugares turísticos, no se veía apenas movimiento.

  La Bajada de El Hierro, que se celebra cada 4 años, es una famosa fiesta que comienza en un par de semanas, el 6 de julio, y que consiste, desde hace tres siglos, en bajar a la Virgen de los Reyes desde el Santuario en La Dehesa hasta la iglesia de La Concepción en Valverde: 28 km de recorrido, para hacer su Subida el 3 de agosto. Todo el mundo debe de hacerlo para cumplir con la promesa que lleva implícita en su condición de herreño. El calor es, a veces, tan fuerte que debe suspenderse, como ocurrió la última celebración. El recorrido va acompañado de una multitudinaria y ruidosa fiesta en la que los romeros van vestidos con ropas típicas muy alegres y en colores rojo y blanco. Las siete rayas y los cinco descansos dan lugar al bullicioso encuentro de los distintos grupos de baile de pueblos o comarcas.

 Con un coche alquilado en el aeropuerto, para dejarlo dos días después a la salida del transbordador, recorrí cuantos rincones de interés me marcaba el plano y la información  turística. Había estado aquí un par de días en el año 1993, hace ya 20 años, pero recordaba, perfectamente, lugares como La Restinga, el Golfo, el Risco de los Herreños y el parador nacional situado al pie del mismo y a la orilla del mar. La carretera que accede al parador ha sido muy mejorada y su entorno sigue teniendo una gran belleza. La isla, con solo 268 km2 y con forma de bota, se recorre fácilmente; su pico más alto, el Malpaso, que alcanza los 1.500 m, se observa desde casi todos los puntos cardinales.

 Tiene una población de 11 mil habitantes, de los que Valverde se lleva la mitad. Salvo alguna diminuta cala no hay playas de arena. Así que hay que utilizar pequeñas entradas del mar o piscinas construidas sobre la costa que son llenadas por el propio oleaje.

 Excepto Valverde, que nunca me despertó mucho interés, recorrí todos los pueblos, costas, carreteras y miradores (desde el de las Peñas hasta el de las Playas). Me pareció que la zona más interesante estaba en el Golfo y en su parte oeste donde está el sabinar para seguir dando toda la vuelta y acercarse al faro de Orchilla, punto más occidental de España y, hasta el siglo XVII, considerado como referencia de Meridiano 0, hasta que lo hizo Greenwich. La sabina, planta pequeña y aromática, es el símbolo natural de El Hierro. El Puerto de la Estaca es un conocido lugar en el que el transbordador de Fred Olsen o el de Armas atracan y zarpan cada día.

 Lugares o rincones como el Charco Azul, la Maceta, Los Sargos, etc. en El Golfo, muestran una costa abrupta que serpentea rodeada de aguas muy azules. El Pinar es otro agradable lugar donde se puede apreciar la buena salud de los árboles, recuperados tras haber ardido hace unos años. La Restinga, el punto más al sur de España, es hoy en día un puerto-marina muy bien cuidado protegido por un alto espaldón y con embarcaciones de recreo y de pesca; las casas del pueblo, muy bien cuidadas, rodean el puerto y le dan un cierto carisma. Ahora se pesca donde, hace solo unas semanas, la mancha en el mar mostraba la salida de los malditos gases. Todo cambia muy rápido; así es la vida.

 LA PALMA

  En el año 2000 hice mi última visita a esta isla “bonita”, como la llaman los canarios. Así que, una vez más, la disfruté al igual que lo hice con su “tortuosa” conducción, compensada con paisajes, miradores, vegetación casi tropical, barrancos, enormes plataneras…etc.

 Comencé en Santa Cruz, haciendo el circuito del sur, ignorado frecuentemente por el visitante, que tiene también su encanto en el lado o costa oeste: el Charco, Puerto Naos, Fuencaliente y su faro, etc. Después continué por el anillo norte: los preciosos Llanos y sus gigantescas plantaciones de plátanos que llegan al mar, para continuar hasta Tijarafe, deteniéndome en el Mirador el Time para disfrutar de la extensa e interesante vista. Dejé para el siguiente día el itinerario del norte y fui regresando hacia Santa Cruz, a través del Paso por donde ascendería hacia los Miradores de Las Chozas y Cumbrecita. Todo bellísimo en un día soleado y con agradable temperatura. Encontré diferente el conocido túnel de la carretera que conduce a Santa Cruz: nuevo o modificado, fue una agradable conducción. La bajada por la vertiente este, hacia la capital, me pareció más sencillo que otras veces; al menos esta vez no tenía niebla.

 Así que a la mañana siguiente, y muy temprano para evitar que la bruma me pillara en lo alto de la Caldera de Tamburiente, salí con el coche de alquiler para tomar la carreterilla “amarilla” que sale a la altura de La Portada y remonta hacia el Roque de los Muchachos, tras una sinuosa y bonita conducción. Contemplar la Caldera, el Roque, los Observatorios Astrofísicos…una maravilla. El regreso lo hice descendiendo hacia Puntagorda para continuar después tranquilamente por la carretera general completando, por el norte, la vuelta a la isla. Son obligadas las visitas a Santo Domingo, Barlovento, La Fajana, Faro de Barlovento, Charco Azul, San Andrés…etc. Detenerse en el bosque de Los Tilos y darse un paseo detenidamente es algo que no debe dudarse.

  Me quedaré con la imagen del bosque de Los Tilos, Reserva de la Biosfera,  compuesto por laurisilva y helechos gigantes, de Santa Cruz con su calle Real y Plaza de España, al tiempo que los edificios antiguos y balcones de madera del paseo marítimo; de Barlovento con sus alisios que soplan todo el tiempo y sus terrazas agrícolas y, también, de los frecuentes mares de nubes que se observan desde los puntos altos de las isla. No dejo de lado los “dragos canarios”, llamados Sangre de Dragón por el color rojo de su savia.

 Por supuesto, lo más destacable es la interesante área de los Roques y sus observatorios astrofísicos, a 2.420 m sobre el nivel del mar y sobre el borde de la Caldera de Tamburiente, uno de los complejos más importantes del mundo. Con un 90% de noches despejadas y una bajísima contaminación permite la observación del espacio en condiciones difíciles de mejorar.

 Hasta otra

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