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Canal, islas del

 Junio de 1999

 Llegué a finales del mes de Junio y todavía hacía frío al caer la noche. Y digo frío porque dormí con una manta y tenía que haber dormido con dos. Es curioso porque ellos siempre me decían: aquí tenemos un invierno muy suave... quizás Junio sea parte de su invierno, me preguntaba yo. Sin embargo, al día siguiente de mi llegada, salió un sol maravilloso que cuando me iba, días después, todavía seguía brillando y calentando.

 Las dos islitas: Jersey y Guernsey forman una especie de comunidad autónoma con unos muy remarcables privilegios fiscales que las hacen atractivas a todos los evasores de capital del mundo. Jersey, que es, en cuanto a superficie, algo así como un término municipal en España; tiene unos 90.000 habitantes y su capital, llamada Saint Helier solo tiene 30.000.

 Guernsey con 60.000 habitantes es la capital de todas ellas y es la mitad de Jersey Otras pequeñas islitas, que conforman el archipiélago, son: Alderney, con 2.000 habitantes, Sark con 500,  y Herm con unos 50.

 Las lenguas oficiales son el inglés y el francés. También se habla el antiguo normando. En cuanto a la economía el principal recurso esta en la banca,  viniendo después el turismo  y la pesca.

 Unas islas tan ricas como estas tienen algunas peculiaridades:

 a) No hay forma de encontrar un taxi; hay que llamar y reservarlo, al menos con dos horas de antelación.

b) A pesar de haber muchísimos bancos, pues se dedican a guardar dinero negro de medio mundo, parece ser que estos atienden muy mal a los clientes locales.

c) El turismo que reciben es, en un 90%, británico por lo que sus divisas no valen mucho para ellos.

d) No están, ni quieren estar, en la Unión Europea (UE).

e) No se consideran europeos, pues para ellos Europa no es más que "el Continente".

f) Hablan un antiguo dialecto normando que no hay dios que lo entienda y se ven obligados a hablar otros idiomas, para hacerse entender por los extranjeros.

 El nivel de vida es más alto que en el Reino Unido. Todo está muy ordenado y limpio. El tipo de edificación es típicamente inglés. Los británicos no están autorizados a trabajar en las Islas del Canal. Tienen que solicitar un permiso de trabajo y  residir más de diez años  para tener derecho a pedir la nacionalidad.

 Como cosa curiosa añadiría: son grandes exportadores de patatas, pensamientos, hortensias, lilas, etc. Recorriendo las islas descubres grandes playas de arena fina y coquetones puertecillos con los barcos varados cuando la marea está baja. Todas las islas están divididas en "parroquias", en lugar de ayuntamientos,  que no son más que unas casitas con una pequeña iglesia. Aunque la Corona Inglesa haya tenido estas islas desde la época de Guillermo el Conquistador, primer rey normando, la influencia francesa, debida  a la proximidad geográfica, ha sido siempre muy grande.

 Los nativos, cuando las cosas les van mal con el Reino Unido, dicen que son franceses. Cuando les van mal con los franceses dicen formar parte de la Corona Inglesa y cuando les va mal con ambos dicen que son de las Islas del Canal y punto.

 Aún cuando su negocio principal sea la banca, he de decir que no he visto sus ciudades llenas de oficinas bancarias como ocurre en España. De entre las islas, la de Jersey, es la más rica y con el nivel de vida más alto. Todo resulta muy caro para nosotros. Hay buenas tiendas, buenos hoteles y buenos restaurantes.

 Cada isla emite su propio dinero con su nombre y sus motivos. Recuerdo que ocurría lo mismo que en  la Isla de Man. Algunas, para colmo, tienen sus propios sellos. Todo ello resulta increíble en islas con un máximo de 60.000 habitantes. Visité la islita de Herm, con unos 50 vecinos y me quedé a comer allí; solo tiene unos 3 km. de longitud por 1 km. de ancho. Navegando por las islas he visto bastantes patitos de la especie  puffin que tienen un pico de varios colores.

 “El poder” de las islas está distribuido entre las familias autóctonas.

 A mi paso por Londres he comprobado que el aeropuerto de Heathrow se ha quedado pequeñísimo y siempre está lleno a tope. También el de Gatwick que, además de hortera, está obsoleto y muy sucio. Por lo que respecta a los ingleses siguen sin cambiar: visten de traje... pero viejo y raído. Llevan corbata... pero de las de “todo a cien”, etc. Los modales siguen siendo buenísimos, tanto en hoteles como en restaurantes... aunque la limpieza y la comida siguen siendo horribles. Para el británico, la apariencia y las formas es lo que cuenta. Algo ha cambiado: antes tenían buen bacon. Ahora, como son más ricos, te ponen los huevos con jamón en lugar de bacon.

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