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Bosnia-Herzegovina

 Agosto 1999

 El aeropuerto de Sarajevo está decrépito. Parece un aparcamiento subterráneo que no se hubiera limpiado ni pintado en veinte años. Todo son controles policiales.Tiene, quizás, el aspecto que debe tener: el de la guerra.

 Nunca había venido a esta parte de la antigua Yugoslavia pues recuerdo que por ser montañoso y con malas carreteras volé, en su día, bien desde Dubrovnik (en Croacia) o desde Zagreb (en Eslovenia) en avión a Belgrado, sin pasar por aquí. El paisaje, el campo, las montañas, la naturaleza en general, ofrecen un cierto encanto. La parte de Bosnia es muy montañosa frente a la de Herzegovina  que es mas llana.

 Tras cuatro años de feroces combates, esta parte de la antigua Yugoslavia logró la independencia, según el acuerdo de Dayton de hace dos años, pero la inestabilidad es muy grande. El 50 % de la superficie total pertenece a los croata-musulmanes y el 50% a los bosnios-serbios. La superficie total del país es de solo 50.000 km2, una décima parte de la de España, con una población de 4'5 millones de habitantes. El 45% de la población es musulmana, hay un 35% de serbios y un 20% de croatas. Hay ortodoxos serbios, croatas católicos, etc. un verdadero Cristo. De ahí la poca estabilidad de este país. Parece que se aguante mientras reciba ayuda económica del exterior. Algunos lugares, como Mostar, están destrozados. Este es un país que, además de lo que se ha sufrido por las terribles matanzas, las edificaciones, las carreteras, los puentes y los ferrocarriles han quedado completamente destrozados.

 El idioma que se habla es el serbo-croata. Como moneda emplean el dinar bosnio o el marco alemán. El país tiene maíz, patatas, uva, soja, tabaco y bastante madera de los muchos bosques que tienen. Tienen algo de carbón, bauxita y amianto. El producto bruto por habitante es de 1.500 USD (la décima parte de la de España).

 Cuando entré en la ciudad de Sarajevo se oía el canto de las mezquitas. Resulta raro tener en el corazón de Europa tantos musulmanes... pero, así es, ahí estuvieron los turcos hasta no hace mucho.

 Hay muchos edificios destrozados, como ocurre con el edificio de la prensa que fue destrozado de un bombardeo. Curiosamente, yo pregunté por un hotel, el Bristol, que figuraba en mi información y en el que además yo había hecho una reserva, y me dijeron que fue bombardeado y destruido completamente. Acabe" pasando cerca de sus ruinas. Busqué otro más o menos agradable. Me enrollé con un tipo que hacía de taxista ilegal con el que llegue a un acuerdo para recorrer parte del país.

 Sarajevo está en un valle y rodeado de montañas y fueron, precisamente, esas montañas desde las que los serbio-bosnios les bombardeaban y en donde estaban apostados los francotiradores que mataban a las gentes que salían a las calles. El asedio duró varios años y fue muy cruel. Afortunadamente, algunas zonas de la ciudad no fueron afectadas por los bombardeos. Las luchas eran casa por casa y calle por calle. Tanto por Sarajevo como por la carretera que va a Mostar y, aún, en esta ciudad, se ven muchas fuerzas militares de las Naciones Unidas. He visto españoles del ejército de tierra y también a la Guardia Civil en la zona de Mostar. Tengo la impresión de que como ahora todo está tranquilo, los militares solicitan estar por aquí pues me imagino que ganan méritos y dinero. Todos los vehículos militares llevan las siglas de KFUR de las Naciones Unidas.

 Aunque la población islámica es del orden de un 50% he de decir que las mujeres visten, normalmente, a la europea y que son muy pocas las que llevan cubierta la cabeza con fular y el vestido largo. Estas gentes musulmanas, tan moderadas, ayudan a que la relación entre católicos y musulmanes sean buenas o aceptables.

 Durante el asedio, las fuerzas yugoslavas (serbio-bosnios) bajaron de la montaña y entraron en algunos barrios dejándolos totalmente destruidos. Tanto Sarajevo como las demás ciudades del país que he visitado, están llenas de cementerios amplísimos en los que están juntos los cristianos y los musulmanes. Algo realmente dantesco.

 Sarajevo se va recuperando gracias a la enorme ayuda económica que recibe. Los mutilados de la guerra cobran una pensión. Hay bastante gente joven con problemas. El resto del país se recupera más lentamente. La gente dice que el problema principal del conflicto no han sido las diferencias entre los católicos y los musulmanes, sino entre los correspondientes políticos. Aunque sus casas han sido bombardeadas, ahora, una vez repuestos los cristales o un papel de aluminio en las ventanas, las gentes siguen viviendo en condiciones infrahumanas.

 Cada zona del país ha sido puesta bajo control de las fuerzas armadas de distintos países. Por ejemplo a Sarajevo le correspondieron las fuerzas alemanas, a Tuzla las americanas, a Mostar las francesas, etc.

 Durante los días que estuve recorriendo el país con la ayuda de "un taxista", pude comprobar que tienen un país precioso: Tremendamente montañoso, verde, con muchos ríos, vacas y hierba por todas partes... una especie de Asturias con muchos prados y bosques. Creo que la mayor parte de los artículos que vemos en la prensa o de los comentarios que salen en la televisión, están hechos por gente que no ha venido aquí jamás y que, por supuesto, no conoce la realidad  del sitio en el que se produce la noticia. No he visto ningún extranjero en todo mi recorrido por Bosnia-Herzegovina.

 Entre las partes que forman el estado principal hay, también, ciertas diferencias:

 Herzegovina, más llana, más calurosa, más pequeña, menos verde y, sobre todo es parte de la antigua Croacia y Bosnia, que es diez veces mayor, más rica, ríos caudalosos, con más identidad, con energía eléctrica, con más tradición y cultura... Bosnia, a su vez, está formada por varios cantones independientes y por un estado republicano independiente; en pocas palabras: tres parlamentos. Todo es muy complicado por esta zona de los Balcanes: etnias, religiones y culturas diferentes desde la llegada de los turcos.

 Se ven muchas más mezquitas que iglesias y la música que se oye es casi siempre la típica de los países islámicos.

 El calor que he tenido estos días ha sido insoportable pues andaba por los 38°C y, por su­puesto, no tenía aire acondicionado ni el hotel, ni el coche, ni ningún sitio en todo el país; así que a sudar todo el día. La mejor comida que hice en estos días fue el típico cordero asado, a base de ir girándolo poco a poco sobre las brasas y que sabe de maravilla. Claro que después, con el calor y la digestión, te puedes morir. Por las carreteras hay muchas fuentes naturales con agua de muy buen sabor. Continuamente cruzábamos ríos bajo cuyos puentes, a veces medio dinamitados, se veían a las gentes bañarse para poder soportar el calor sofocante.

 El país bosnio es tan montañoso que apenas hay sitio para sembrar nada. Apenas hay valles pues las montañas se suceden unas a otras. En Herzegovina, donde todo es más llano y seco hay sitio para los cereales y los pueblos. Lo que no hay es tanta agua ni aprovechamientos hidroeléctricos. Herzegovina se consiguió a base de expulsar a los croatas católicos de su sitio: Se quitó a Croacia una parte para poder tener una salida al mar Adriático y, al mismo tiempo, dar a los croatas musulmanes un lugar donde vivir pues antes estaban en la parte de Croacia católica. Todo es muy confuso. Este es el caso de Mostar, situado en plena frontera con Croacia y, por tanto, lugar de una encarnizada confrontación.

 Durante mi estancia en Mostar pude comprobar que todavía quedan algunos croatas, aislados completamente, que deberían haber partido para Croacia. Al parecer se trata de un problema político. En sus casas luce todavía la bandera del país que fue su enemigo. Casi todo resulta difícil de entender pues al mezclarse etnias, religiones y culturas, resulta casi imposible establecer fronteras racionales.

 También durante mi estancia en Mostar pude comprobar todos los puentes dinamitados al igual que las casas desde donde se luchaba. El famoso río Neretna, que pasa por Mostar, tiene en su recorrido algunos saltos hidroeléctricos.

 Mi chofer resultó ser un tipo legal. No quiso aceptar propina pues se consideraba mi amigo. No hablaba ni una sola palabra de ningún idioma que no fuera el bosnio, así que por señas y por sentido común nos entendíamos. Parece mentira que ni una guerra, tan sangrienta como esta, pueda cambiar a la gente honesta.

 Durante mi estancia en Sarajevo estuve alojado en el hotel Grand, por supuesto como dije anteriormente, sin aire acondicionado y sudando toda la noche.

 Estoy seguro de que volveré a este país, una vez esté todo más tranquilo, para recorrerlo más detenidamente.

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