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Austria-Viena 90

 En un principio no era mi intención incluir en “sabinoelviajero.com” los pequeños viajes hechos por España y por los países europeos más conocidos dado que estos están a la altura de cualquier viajero. Me decidió, el hecho de pensar que alguna fotografía pudiera ser un documento de interés para algún seguidor de la web.


 Junio de 1990

 Ésta bien podría ser mi cuarta visita a Viena. Creo que en ninguna de ellas tuve buen tiempo, posiblemente por haberlas hecho en invierno. Por fin llegó la ocasión de que el sol brillara y pudiera disfrutar de cuanta maravilla encierra la  arquitectura vienesa, sus parques y calles.

  Austria, que no es mayor que Andalucía, anda por los 6,5 millones de habitantes, y Viena 1,3. Se trata de un país con gran desarrollo industrial: industria química, petroquímica, metalúrgica, mecánica, etc. tiene un altísimo PIB por habitante (casi dobla el de España), una alta esperanza de vida (77 años el hombre y 83 la mujer). Tiene un envidiable sistema de protección social. Un 75% son católicos y el 25% restante son protestantes, musulmanes o no profesan religión alguna. Un 90% son austriacos y el resto está formado por turcos, serbios, montenegrinos, etc. Se trata de un país con muy poca inflación, poco paro y con servicios que funcionan perfectamente. Además es muy democrático, liberal, neutral, etc. Encantador.

 Una vez más he constatado la belleza de la ciudad, llena de cultura y romanticismo, abarrotada de monumentos de exquisito gusto. ¡Hay tanto que ver y admirar! Y después, en contraposición con la seriedad que imprimen a la ciudad las fachadas neoclásicas y los transeúntes silenciosos, están los bulliciosos turistas que durante el día invaden el centro de la ciudad y que, durante la noche, se juntan con los vieneses en Greenzing para cenar, cantar y hasta bailar uno de esos valses romanticones de Strauss. (Loreneska).

 Es muy agradable percibir el altísimo nivel musical de los vieneses y su especial  arte para bailar el vals de forma clásica hasta el punto de que, yo mismo, acabé bailándolo.

 Cena en el restaurante giratorio de la torre de la televisión (Donauturm), visita a los palacios de verano, al complejo de las Naciones Unidas, etc. y varios recorridos a pie por la zona monumental componen una agradable visita que espero no sea la última que haga a esta ciudad encantadora.

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