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Uzbekistán 99-I

 Abril de 1999

 Dentro de las Repúblicas que componen Asia Central no cabe duda de que, Uzbekistán, es el país históricamente más fascinante. En él están algunos de los pueblos más antiguos del mundo, principales centros de la famosa Ruta de la Seda y con el mayor interés arquitectónico. Ejemplo de ello son Samarcanda, capital del cultísimo Imperio Timur (Tamerlán) y Bujará ambas ciudades son auténticos museos al aire libre.

 A Uzbekistán le gusta verse a, sí misma, como la República ex-soviética más importante, dentro de las que componen el Asia Central, además de ser:

 1º-El "hogar espiritual" de las minorías Uzbekas de las otras Repúblicas.

 2º-La única República que comparte frontera con todas las demás.

 3º-El país "gendarme" de la zona.

 He de reconocer que los Uzbekos, quizás, confían más en si mismos que las restantes etnias de la zona, que históricamente están mejor y más asentadas y con un fuerte sentimiento de comunidad y patriotismo. Pero el problema es que tienen una jodida y engreída policía de déspotas, similar a los servios, y tratan al turista peor que ninguno de los otros países de la zona. La vieja Rusia mora, todavía, en el orgullo de estos polis bastardos y si no viajas bajo la tutela de su agencia de viajes estatal: "Uzbektourism" o similar, tu viaje puede ser un infierno; sobre todo en las provincias próximas a Taskent, pues  te sacan dinero, te amenazan, te detienen, etc. algo muy desagradable y que pone en peligro tu vida si te niegas a pagar "la multa" o "el peaje".

 Históricamente formó parte de los antiguos estados persas, como Bactria y Sogdiana, en los tiempos de Ciro el Grande, en el siglo IV a.C.; cuando Alejandro Magno llegó a Samarcanda y se casó con Roxana. Más tarde este país era atravesado por la Ruta de la Seda para, posteriormente, pasar otra vez a manos de Persia. En el siglo VI llegan los turcos, y en el siglo VIII los árabes traen el Islam a la región. En el siglo X Bukhara pasa a ser el centro cultural de la región y a principios del XIII Gengis Kan invade Asia Central. Tribus provenientes de Mongolia se aposentaron en esta zona y tomaron el nombre de su KhanUzbek por lo que se llaman a sí mismos, uzbekos. En el siglo XIV y XV se mezclan con los sedentarios turcos o turcomanos e integran las lenguas turcas. Aquí se desarrolla el imperio Timur que rige la región desde la ciudad de Bukhara: en el XVI y XVII los Kan que dirigen el país se preocupan de dotarla  de una gran arquitectura. En el XVII la Ruta de la Seda cae en desuso. En el XVIII y XIX comienza un sistema feudal: Khiva, Bukhara y Kokand. Aquí arranca el problema con los cosacos rusos y con el Zar Nicolás que, después de conquistar Afganistán, quiere hacerse con el poder de Asia Central, y que no logra hasta 1.868.

 En general las etnias de la región de Centro Asia se consideran turcos, por un lado, y persas por otro. Pero las gentes de Uzbekistán, se han identificado como Uzbekos, siendo ésta su identidad, su lenguaje literario y su verdadero hogar; han sido rígidamente Estalinistas, no han querido la perestroika y su "democracia" no es más que un disfraz del partido comunista; han sido el brazo derecho y el brazo ejecutor de Rusia, en Asia Central, durante muchos años; han diezmado a la oposición y, actualmente, en el Parlamento no hay nadie  que se les oponga. El Presidente del país Karimov no tiene oposición. ¡Así da gusto!

 El país tiene la superficie de nuestra España continental. La parte central y oeste  es llana y esteparia, de un monótono que aburre. Algunas zonas me recuerdan la estepa de Mongolia o del Gobi. Tiene una zona desértica llamada desierto Kyzylkum (de arenas rojas). El mar de Aral, está casi seco porque las aguas del río que lo alimentaban son utilizadas, antes de su desembocadura, para regadíos.  La zona oeste  es muy montañosa y corresponde a las estribaciones de las montañas de Kyrguistán y  Pamir. En esa zona hay un precioso valle, con una gran riqueza agrícola y densamente poblado, llamado Ferghana regado por dos ríos que nacen en las montañas de Kyrguistán. No obstante el río más valioso es el Zeravshan, que da agua las antiguas ciudades de Bukhara y Samarcanda y que acaba muriendo en el desierto.

 La economía es básicamente agrícola: algodón (es el tercer productor mundial), fruta, arroz (en el valle Ferghana) y cultivo de gusanos de seda. Ganado ovino: ovejas Karakul, con su aterciopelada lana de varios colores, en la provincia de Bukhara. Son los octavos productores de oro del mundo y cuentan con algo de carbón, gas y petróleo. La mayor parte de la electricidad proviene de plantas térmicas. Lamentablemente casi todas las explotaciones, incluidas las agrícolas, son colectivas o estatales por lo que nada va muy bien y el país es  pobre, con una renta per capita de 1.840 US$. Al ser las granjas colectivas me recuerdan mi visita a China en los años 70. Un profesor de Universidad puede ganar unas 15.000 pts al mes (90,15€).

 Cuenta con una población de 22 millones de los que el 75% son uzbekos,  8% rusos, 8% tajicos y el 8% restante Kazakos y tártaros. En cuanto a  la religión el 90% son musulmanes y el 10% cristianos. Las ciudades más pobladas son: Taskent 2,5 millones, Samarcanda 400.000, Bukhara 200.000, Ferghana 200.000 y Kokand con 180.000.

 La capital Taskent  responde a la típica ciudad rusa comunista: amplias y triunfalistas avenidas, en el centro de la misma, con grandes y fríos edificios de hormigón y desangelados parques. Apenas sales de esta zona: pobreza, suciedad y malos servicios. Sólo estuve un día y fue bastante. Lo único que me gustó fue un pequeño Museo de Manualidades. Para colmo la gente viste de negro, son serios, rígidos y fríos. Fuera de la capital, los uzbekos, que son medio turcos y medio mongoles, son  muy honestos y hospitalarios; están sometidos a la dictadura comunista, aún ahora que dicen ser un país "democrático". Nadie se atreve a hablar de política ni de los políticos. En sus rostros me parece ver rasgos turcos más que  de otras etnias, lo que es comprensible pues descienden de Tamerlán que era turcomano.

 Visité la bellísima  Khiva, a 34 Km. de Urgench, ciudad amurallada  del siglo IX situada a orillas de un oasis y que ha sido nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Para llegar a ésta tuve que atravesar el desierto. Ha sido muy restaurada pero es muy agradable recorrer sus calles y entrar en las almadrazas o escuelas coránicas. Subí a un  altísimo Minarete y tuve agujetas durante 3 días. Encuentro a ésta gente muy agradable. Es una pena que no sepan idiomas.

 Urgench está próxima al Mar de Aral. Las aguas del río Amu Daría ya no llegan a éste pues por el camino son mal utilizadas y despilfarradas por los campesinos que riegan, por inundación, kilómetros y kilómetros de campos de arroz. El Mar o lago de Aral se seca de forma imparable; antes era tan grande como Andalucía y ahora es como una de sus provincias. Otro problema que incrementa el consumo de agua es el hecho de que como las tierras de labor tienen muchas sales, pues posiblemente fueron el fondo de un antiguo mar, ahora deben ser lavadas con agua antes de sembrar para, de esta forma, quitarles parte de la sal que contienen.

 Llegué a esta región desde Tashkent, situada a más de 1.000 Km. de distancia, en un viejo Tupolev cuyo mantenimiento no parecía estar al día, por lo que he ido un poco "acojonado". En Urgench no hay hoteles. Bueno hay algo que llaman “hotel” pero que tiene ratones y no cambian las sábanas de unos clientes a otros. Durante mi estancia se celebró una boda y acabé bailando y bebiendo vozka. La música que tocaban podía ser tayica, iraní, árabe, mediterránea, andaluza... etc. Hay que ver la enorme influencia de estas músicas en la de nuestra Andalucía.

 Dejo Urgench y me dirijo a Bujará por carretera, atravesando unos 500 Km. de desierto. Se hizo pesado. Por el camino vi algunos pozos de petróleo en funcionamiento. Como en el pasado mes de Febrero un grupo de terroristas colocó bombas por todo el país y hubo bastantes muertos, ahora los controles son muy frecuentes y detallados. Al repostar he podido comprobar que la gasolina sólo cuesta 15 Ptas. /litro (0,09 €)

Bukhara es una ciudad de unos 300.000 habitantes en la que hay una serie de visitas obligadas como las de la Fortaleza, Kalian (con sus Almadrazas y su Minarete), el Mausoleo de los Samanitas y el Chorminor (Mezquita de 4 Minaretes). Afortunadamente el hotel aquí es muy bueno, siempre dentro de las exigencias propias de un país como este.

 Tiene, como pasa con las ciudades comunistas, grandes avenidas en el centro y viviendas de miseria cuando dejas las calles y plazas triunfalistas. La gente es muy amable y hospitalaria con el turista. Los lugares turísticos (Mezquitas, Almadrazas, Fortalezas, Mausoleos, etc.) están todos muy cerca, unos de otros, por lo que es muy fácil hacer una visita turística. Hay gran belleza en el Kalian (Almadraza) y en su Minarete, así como en la Fortaleza. Bujará todavía tiene el aire de un pueblo grande. Asistí a unos bailes regionales de poco valor.

 De Bukhara hice casi 300 Km. para llegar a Samarcanda. Me alojé en el hotel "Afrosiab" que estaba muy bien. Es la ciudad más bonita e interesante de la Ruta de la Seda, pues al haber sido la capital de imperio de Tamerlán, fue aquí donde se produjo el mayor desarrollo de la cultura, la astronomía, la arquitectura, etc. a través de las Madrazas o Almadrazas que son escuelas o universidades coránicas en donde se impartían las enseñanzas.

Los monumentos más destacables son: El Reguistán (compuesto por Mezquitas, escuelas coránicas o Madrazas), el maravilloso Mausoleo de Tamerlán (justo frente a mi hotel), las Mezquita y Madraza de Bibi Khanum, localizada al lado del mercado, el Cementerio de Shahi Senda, etc., todos de una gran belleza y presentes en la época de Tamerlán; el Observatorio de Uluz Bek, nieto de Tamerlán quien, con sus elementales medios, precisó el ángulo de inclinación de la Tierra y el Museo y las ruinas de Afrosiab, la antigua ciudad de Samarcanda, arrasada por los mongoles en el siglo XIII.

 El Gran Imperio de Samarcanda había sido de tal extensión que, hoy en día, los países que concurren en esos límites tienen una población total de 1.700 millones de habitantes: el 35% de la población mundial actual. La  Ruta de la Seda y de las Especias pasaba a través de Samarcanda. Largas caravanas venían desde China (Xi’an), hasta hace 500 años, para vender y comprar mercancía a otras caravanas que procedían del Mediterráneo. Cuando Vasco de Gama descubrió la Ruta a las Indias por el sur de África este mercado de la Ruta de la Seda se vino abajo.

 En 1.400 el Rey de Castilla Enrique III de Trastámara nombro  a Clavijo embajador en la Corte de Timur de Samarcanda. Aquí Scheherezade embelesaba con sus cuentos de las Mil y una Noche.

 El pavo real es el animal nacional y figura en todas las monedas y billetes. Vi bastantes  cigüeñas. A los chicos se  les hace siempre la circuncisión y a esta celebración importante la llaman “boda”, igual que si se casara una pareja.

 Uzbekistán sufre anualmente varios terremotos. En 1.966 tuvo lugar uno muy fuerte y hubo que reconstruir casi toda la ciudad de Taskent. Los lugares, bajo mi personal punto de vista, de más interés   por la belleza de su arquitectura son los de la época de los Timúridas en el siglo XV (descendientes del Tamerlán) como: Reguistan y  el Mausoleo de Tamerlán (Samarcanda) y el conjunto Kalian (Bukhara). Anterior a estas fechas resaltaría la ciudadela de Khiva, que comienza en el siglo X.

 La tierra, los edificios, los lugares públicos etc. todo es propiedad del estado; nada ha cambiado y todo sigue como en el comunismo. La mayoría de agencias de viaje son estatales. Hay muy pocas privadas, a las que el estado les hace pagar un alto impuesto: sobre un 45%. Lo mismo ocurre con la mayor parte de los hoteles.

 En los pueblos y  las ciudades las mujeres visten con mucho colorido y con ropas típicas. En los mercados puede verse mucha miel, especias, yogurt, frutos secos, etc. Todo ello muy limpio y cuidado. Las mujeres llevan o bien dientes de oro o bien una capa de oro que los protege. Es un signo de ostentación y para justificarlo dicen que las enfermedades comienzan en la boca y que con el oro la boca se mantiene siempre limpia.

 La arquitectura, aunque tiene una gran belleza en la forma y colorido, hay que reconocer que puede llegar a resultar un poco monótona.  No hay que olvidar que casi todo lo construido en Samarcanda es de la misma época y escuela de Tamerlán.  Sí hay algo diferente de ese tiempo: El Cementerio de Shahi Senda con unos mausoleos de gran delicadeza, pertenecientes a la familia y amigos de Tamerlán,  con preciosas cerámicas de múltiples colores.

 La comida es mala por todas partes. Sólo hay carne, generalmente de cordero  viejo, y las pocas verduras son “peligrosas”. El tomate es natural, no congelado, y es muy bueno, aunque hay que pelarlo y da pena. El yogurt está bueno y el queso fresco también. Pero el resto: pan, café, té, fritos, potajes, etc., son casi incomestibles. Además siempre se come lo mismo pues no tienen variación. El Caviar rojo es muy barato: por 200 pts (1,20€) puedes comer caviar durante un buen rato. El vino ni probarlo, pues está avinagrado siempre. El pan es correoso, lo que no es comprensible en un país con un clima tan seco. Hay algo de pescado de río que no sabe a nada.

 Lamentablemente, aunque Uzbekistán sea un país en el que llueve muy poco, hay que decir que lo que llueve lo ha hecho coincidiendo con mi viaje; de todas formas no ha sido un problema pues lo hacía por la noche. Al parecer llega buena comida a los hoteles, que son del estado, pero estos la venden a los restaurantes de estraperlo. El idioma oficial es el Uzbeko aunque se habla también ruso.

 En cuanto a la moneda emplean el Som Uzbeko que no vale nada. El cambio oficial es de 1 US$ igual a 160 Som aunque en la calle (camareros, taxistas, etc.) te lo cambian por 400 Som. He traído un buen puñado de las monedas que empleaban hace unos años;  ahora valen tan poco que ya no las fabrican.

 El país Uzbeko es muy culto: sólo tienen un analfabetismo del 2,5%, leen mucho y hay un nivel muy alto de escolarización. Esta es una de las cosas buenas del partido comunista.

 Posiblemente vuelva, dentro de unas semanas, con  mi hijo Agustín para recorrer los cinco países que componen el Asia Central.   Así que la historia continuará...

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