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Tailandia Norte 98

 Octubre de 1998

 GENERALIDADES: Llegué de noche a Bangkok, procedente de Indonesia, e inmediatamente, volé hacia el norte de Tailandia tras dormir unas horas en el cutre hotel que hay en el interior del aeropuerto. Dos horas de vuelo me llevaron a Mae Hong.

 Hace la friolera de 26 años estuve por aquí pero no pude ver a las famosas mujeres jirafa, así que he tenido que volver. Moraleja: el viajero tiene que intentar, sea como sea, no perderse nada importante en su primera visita a un país porque si no lo hiciere, y fuera un buen viajero, tendría que volver. Así ha sido. Y no hay que olvidar que al volver a un país, pasados unos años, se corre el riesgo de que aquel bonito recuerdo que teníamos se destruya debido a que el lugar se ha ido estropeando con el turismo. Así ha sido, también. Es horrible sentirse turista en un país en el que hay turismo masivo como ocurre aquí en Tailandia y, además, turismo masivo español. ¡HORRIBLE!.

 El pequeño aeropuerto de Mae Hong Son está rodeado de montañas cubiertas por una densísima vegetación y que recuerdo muy bien,  pues vine aquí en los años 70 y tuve que salvarlas, con barro, agua y paciencia para, además, no conseguir ver a las famosas mujeres jirafa.

 Posiblemente esta sea mi quinta visita a este país. La última vez que vine lo hice en compañía de mis hijos, allá por el año 94. Recuerdo que fue un viaje divertido y que los tres lo pasamos muy bien.

 Actualmente Tailandia tiene 56 millones de habitantes y continua con su monarquía constitucional, como en España. Claro que hay una gran diferencia: aquí el senado es designado por los militares mientras que el parlamento lo elige el pueblo. La población  ya no crece apenas. Tiene una superficie parecida a la de España pero la población nos supera en un 50%.

 La economía   sigue basándose, además de la importancia del turismo, en la agricultura, la  pesca, el gas natural y algunos minerales. El capítulo de los zafiros y demás piedras preciosas no juega un papel importante en su economía. La renta per cápita ronda los 3.000 US$ mientras que en España es de 14.500.

 Por fin pude visitar el poblado de las mujeres jirafa, situado en la frontera con Birmania. Resulta un poco angustioso verlas con esos larguísimos cuellos y esas espaldas tan deformes. Además, otras mujeres de la tribu se alargan ostensiblemente las orejas. En fin todo un espectáculo algo desagradable. No se las ve muy felices, a pesar de su cuello de "cigüeña", y de ser más altas que las demás. Su lenguaje, sus costumbres y creencias religiosas, al igual que la vida en la tribu, su nivel social y sus valores, nada tienen que ver con las demás tribus de la zona. He visitado la pequeña escuela del poblado y he visto con mis propios ojos un amplio número de niñas-jirafa, con los malditos aros puestos, siguiendo la tradición de sus madres. La culpa la tienen los turistas. Me he sentido avergonzado. Me encanta ser viajero, ¡pero odio ser turista! Pues bien mi curiosidad de hace 20 años se ha visto satisfecha.

 Hice un pequeño recorrido por el río Pai como un estúpido turista más. Después me desplacé en avión a Chiang  Mai y pude comprobar que las, en otro tiempo famosas tribus Meo, tienen coches japoneses y tiendas de souvenirs en las cabañas. En este caso me negué a verlos. ¡Que vergüenza andar haciendo de turista! Sí, visité el templo de Doi Suthep a unos 1.300 m de altitud ¡No hay más que turistas españoles por todas partes!

 Otro día me fui a Chiang Rai y, por el camino, visité la tribu Akha, también muy influenciada por el turismo. Se trata de una tribu china que practica el sexo libre, tienen muchos hijos y son más bien pobres. Algunos de ellos están metidos en asuntos de drogas. A continuación  seguí hasta la frontera con Laos y Birmania, el llamado triángulo de oro que, en otro tiempo, servía para el tráfico de droga. También pasé por la horrible, turística y cutre ciudad fronteriza de Mae Sai, en la que permanecí sólo unos instantes. Tras una conducción de cuatro horas (300 Km.) llegué a Chiang Mai. Aquí he vuelto a ver turistas españoles que se preparaban para ir a ver elefantes. Me hago el despistado pues no quiero que piensen que soy "turista español". Siento vergüenza. Por otra parte los turistas españoles tienen aire hortera. También hay muchos italianos con parecido aire.

 No hay forma de entender o leer algo en tailandés. Los caracteres parecen todos iguales. Espero no tener que volver a Tailandia en una larga temporada. A ellos, al igual que a la totalidad de los orientales, no hay dios que los entienda cuando hablan inglés.

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