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Singapur 74

 Agosto de 1974

  Esta iba a ser  la  primera de una larga serie de  paradas en SINGAPUR, ejemplo de civismo, limpieza, orden, etc. Simplemente, su aeropuerto es un buen ejemplo: enmoquetado, con jardines interiores, plantas tropicales, amplias dimensiones, atención esmerada, esculturas, diseño, etc. Parar aquí es casi obligatorio cuando se salta a Oriente o, en general, al Sudeste asiático. Tras un viaje largo es agradable hacer este alto en el camino para relajarse en esta pacífica ciudad y empezar a adaptarse al nuevo horario y al cálido y húmedo clima de la región.

 

Como ciudad, en cuanto a la urbanización de la misma y a su intenso e incesante comercio, puede decirse que es única. Es moderna y con muchas zonas verdes.  Tienen un tele-cabina desde el que se observa la ciudad y el gigantesco y activo puerto: el mayor del mundo tras el de Rotterdam; en fin, todo un espectáculo. Sí, es el puerto número uno del mundo en cuanto a contenedores. En este año, más de 100 barcos de carga diarios han salido de él. Es, al mismo tiempo,  el lugar de embarque de las mercancías que exporta Malasia.

 Se camina por ella con la total seguridad de que uno no va a ser ni atacado, ni atracado, ni molestado. Las sanciones por tirar papeles o cigarrillos en la calle son tan altas que lo guardan todo hasta que llegan a una papelera o a su casa. El horario de las tiendas es amplísimo: se trata de vender, sea como sea, así que abren de 7 de la mañana a diez de la noche.  Intentando comprar una calculadora, fuera de las horas comerciales ya que era  más tarde de las 10, llamé al timbre que tenía una tienda y el dueño, chino por supuesto, bajó de su piso y, sin compromiso alguno, me abrió su tienda. En efecto, le compré dos pequeñas calculadora de las miles que tenía y, cual sería mi sorpresa que, cuando hicimos las cuentas, él utilizó su ábaco medieval…y fue más rápido que yo que usaba la nueva calculadora. Me imagino que pensó: estos idiotas occidentales se empeñan en comprar máquinas inútiles y lentas.  Los chinos son aquí lo que los judíos en occidente.

 Un chinito, de corta edad, risueño y algo afeminado,  se acercó a mí en una calle comercial y, muy educadamente, me dijo que era gay y que me invitaba a tomar algo…mi contestación fue una negativa con una leve sonrisa;  a continuación se disculpó y se fue.

 Separada de Malasia por el canal de Johor, es una pequeña isla-ciudad-estado. Su superficie es menor que la de Ibiza o Menorca, unos 600 k2, aunque con una población de varios millones de habitantes. Estuvo bajo el dominio del imperio británico hasta que en 1963 pasó a ser una República independiente y dentro de la Commonwealth. Hay que decir que siempre ha estado en el poder el mismo partido: el PAP, Partido de Acción Popular. El estado es propietario de una buena parte del país; como caso curioso dispone de apartamentos que alquila a los ciudadanos y, también, de taxis que igualmente alquila a los que deseen hacer de taxistas.  Su moneda es el dólar de Singapur. Como está en el paralelo 1º Norte, prácticamente en el ecuador,  es totalmente ecuatorial en lo que al clima y vegetación  se refiere.

 País de variadas y preciosas orquídeas tiene, además, el mejor de los parques zoológicos del Sudeste asiático. Como animales especiales,  sin contar una extensísima variedad de pájaros que viven con cierta libertad en gigantescas jaulas,  citaría los lémures y los dragones de Komodo. Siempre es agradable pasar un par de días por aquí.
 
 El reportaje fotográfico que se adjunta a continuación ha perdido calidad debido a las  décadas transcurridas.