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Singapur 12

 Julio de 2012

 Han sido muchas las veces que he visitado Singapur, república más pequeña que un término municipal español pero con casi 4 millones de habitantes y, además, con 1,3 millones  de residentes lo que supera en mucho a España en lo que a renta por habitante se refiere, 44 mil dólares y, como antigua colonia británica, forma parte de la Commonwealth.

 El chino, el inglés, el malasio y el tamil son las lenguas oficiales. Un 35% es budista, un 20% no religioso, un 15% musulmán y el resto: hinduístas y taoístas.

 La alta tecnología es su fuerte y la base de fabricación y exportación; el puerto es uno de los mayores del mundo y los ingresos por turismo son un sensible componente de su riqueza. Es el centro de congresos asiáticos. El aeropuerto internacional de Changi es el número uno del mundo: jardines interiores, decoración fina y muy costosa, confort…considerado el más bello y limpio. No hay paro ni analfabetismo.

 Nadie intenta consumir droga o llevar un arma si no quiere ingresar en la cárcel a perpetuidad; tirar un papel al suelo o una colilla puede suponer un mínimo de 500 € de multa. La ciudad, ejemplo de limpieza y orden, carece por otra parte de la identidad o carácter de otras ciudades europeas o asiáticas. Parece demasiado perfecta y seria. Le falta, quizás, carisma, identidad o personalidad.

 Esta vez no visité el maravilloso zoológico, pero si recorrí las áreas en las que la nueva arquitectura se ha desarrollado: la marina y sus aledaños. Han construido muchos edificios singulares en los que la luz, el diseño y las formas son originales, progresistas y armónicas. La Explanada es otro diseño vanguardista. La calidad de lo construido: hormigones blancos, enormes cristaleras, aceros inoxidables de inmejorable calidad, estructuras muy ligeras y luminosas, altura destacable, etc., un derroche de calidad y de imaginación.

 Por otra parte, los amplios muelles del hermoso Singapore River y de la Marina ofrecen diversos estilos de edificación al igual que rincones de diferente actividad. Muelles de embarque de recreo, muelles de restaurantes, de atracciones, de hoteles, de teatros, etc. etc.… Además sigue Chinatown atrayendo al turista al igual que lo hace Little India, etc. Buenos espectáculos, áreas comerciales para los desatados compradores, gigantescos centros comerciales, calles adornadas con esculturas de conocidos artistas…La verdad es que a nadie le molesta volver, aunque solo sea “en tránsito”.

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