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Qatar 17

 Abril de 2017

 

 Mi primera visita a Qatar tuvo lugar en los años 70 y la segunda no fue hasta 1998 que lo hice por temas laborales. En este último viaje resultaba remarcable ver un país rico con un 30% de analfabetismo; o ver que la compañía aérea que dominaba el mercado del Golfo, la GULF, tenía azafatas rubias británicas y no morenas árabes de la zona. Las rubias puede que no estuvieran muy contentas pero sí que estaban muy bien pagadas. Por supuesto que los qataríes, nativos, entraban por la puerta delantera del avión y ocupaban las primeras filas; los demás, ricos o pobres, entrabamos por atrás y por atrás nos sentábamos. Es lo que había. Lo que quizás nunca llegaron a saber, los sentados delante, es que las azafatas, pagadas por ellos, pasaban la mayor parte del viaje charlando con nosotros y atendiéndonos mejor que a ellos…quizás querían compensarnos por la marginación a la que, sus jefes, nos habían sometido.

 

 Ahora, tras casi 20 años, son muchas las cosas que han cambiado, sin embargo el yogur, la miel, el cordero y el café, siguen siendo fantásticos. Son sunitas y no chiitas ni integristas. La invasión de mano de obra india, de La Unión India, que han ido inmigrando a lo largo de estas dos décadas, puede que acabe dando problemas como ocurrió en Fiyi y en Mauricio.

 

 Qatar, del tamaño de Asturias, tiene actualmente 2,5 millones de habitantes y su capital Doha anda por los 600 mil. Es el tercer país más rico del mundo por habitante. El primero es Luxemburgo y el segundo es Noruega.

 

El  Emir elige 15 de los 45 miembros del parlamento, con lo que la moderación está asegurada. No están autorizados los partidos políticos pero sí aquellos que apoyan los movimientos islamistas.

 

 Durante algunos meses del año hay una especie de brisa del desierto, que aporta un polvo muy fino que cubre todo el ambiente; así que, a partir de cierta distancia o altura, todo se ve ligeramente difuminado. En África a esa brisa con polvo del desierto se le da el nombre de Harmatán.

 

 La población es árabe en un 40% y se refiere a los nativos; después hay un 40% entre indios, paquistaníes y nepalíes, un 10% de filipinos y el último 10% es una miscelánea de nacionalidades. El 80% son musulmanes y el resto cristianos y otras religiones. El petróleo y el gas natural son la base de su gran riqueza. En Doha está el centro de operaciones del canal de televisión Al Jazeera, el más importante del mundo árabe. Su nuevo aeropuerto, abierto en 2014, es un modelo de tecnología y su compañía aérea Qatar airways es también un modelo de confort, calidad y nuevo equipamiento con sus modernísimos aviones que transportan 25 millones de pasajeros anuales. El gigantesco osito de peluche amarillo, que ocupa la plaza central de la Terminal Internacional del Aeropuerto de Doha, se ha convertido casi en el más importante símbolo del país junto con la mascota del hombre-antílope llamado oryx,  tan representativo en las competiciones deportivas. Ahora el analfabetismo no llega al 3% y la esperanza de vida anda ya por los 75 años. Doha emula a Dubái  pues casi todos sus edificios son rascacielos de diseños muy atrevidos.

 

 Los hombres qataríes se visten con el típico traje blanco de esta región del Golfo pero siempre con dos cordones, acabados con borlas negras, colgando detrás a su espalda. Ellos no trabajan, solo se dedican a supervisar a los trabajadores de fuera del país y dan cierto prestigio a la empresa extranjera que los contrata.

 Cuando estuve en el 98, como muestra una foto de ese viaje en esta web, no existía el skyline (una especie de pequeño New York puesto en línea frente al mar) que hay en la Corniche de Doha, sino solamente unos poco edificios de no grandes pretensiones. El pequeño Doha de entonces, me refiero nuevamente al del 98, ahora se llama la ciudad antigua y fue donde yo me aloje en aquel viaje ya que era todo cuanto había. Tenía y sigue teniendo un viejo y pequeño puertecillo con unos barcos de madera que, las autoridades locales, desean mantener como pieza histórica a pesar de estar algo  destartalados. Ahora, hasta esa parte vieja de la ciudad está también siendo toda demolida y transformada en rascacielos. De hecho en este viaje me alojé en un hotel nuevo de una veintena de pisos, situado en esa llamada ciudad antigua. Así que salvo un zoco, no muy antiguo y que ha sido restaurado, y el mencionado puertecillo destartalado, no queda nada de lo que fue el país de hace solo un par de décadas.

 El calor es muy fuerte y en las horas del mediodía no se puede andar por la calle; en este mes de abril la temperatura puede llegar a 45 grados y en julio andan por los 50/52.¡Casi nada teniendo en cuenta que las temperaturas se toman a la sombra!No les gusta que se les diga que son del Golfo pues también lo son los iraníes a los que odian a muerte. Además ellos son suníes y los iraníes son chiíes.

 Hay más taxis ilegales que legales y estos últimos están por todas partes, incluido el propio aeropuerto en donde tomé el primer taxi ilegal… y el último pues pude constatar que los legales son baratísimos por estar subvencionados por el gobierno.

 El edificio Burj Qatar es muy parecido al de la Torre Agbar de Barcelona (cilíndrico y terminado en una redondeada punta). El paisaje urbano del centro comercial de Doha imita, con sus apretados rascacielos, al de Dubái aunque no alcanza su nivel, creo yo, no solo por la calidad y diseño de sus edificios sino porque están demasiados apretados, lo que impide verlos bien y poder contemplar sus originales diseños. La Torre Tornado, que parece la torre de una central térmica, la Al Bidda Tower, una torre contorsionada, y la Burj Qatar, son quizás los rascacielos que más destacan.

 No llegué a  visitar el famoso estadio olímpico en construcción, diseñado por la fallecida arquitecta Zaha Hadid y con forma de vagina de mujer, pero si vi, varias de sus maravillosas obras en Azerbaiyán no hace mucho. El edificio Torre Caracol es una mezquita en espiral y un Centro de Cultura Islámica. Como ocurre en todos estos estados ricos del golfo, los cientos de miles de trabajadores viven al parecer en condiciones de hacinamiento y en trabajos sin muchas medidas de seguridad. La construcción de los 8 estadios necesarios para los mundiales de fútbol, parece que va a suponer la muerte por accidente de unos 4 mil trabajadores.

 Al atardecer tiene lugar un amplio y animado mercado de comida y ropa al pie del museo islámico. En esa misma zona portuaria y al llegar la noche, se iluminan algunos edificios emblemáticos. Algunos barcos de madera llevan turistas a dar una vuelta por la bahía para contemplar, en primera línea del mar, esos preciosos edificios que forman un largo Paseo Marítimo que ellos denominan el Skyline.

 Pasé una mañana recorriendo la llamada Perla de Qatar que es una urbanización de grandes dimensiones construida sobre una isla circular ganada al mar y en cuyo centro hay una amplia Marina con yates, tiendas y restaurantes de lujo. No está a la altura de la famosa Marina de Dubái pero es más o menos la misma idea; tampoco los yates son tan lujosos. Los edificios que la rodean y que siguen una circunferencia, no son tampoco de la altura ni diseño de los de Dubái; casi todos ellos se limitan  a ser bloques de apartamentos con fachadas clásicas decoradas con arcos y ventanas de estilo árabe y siempre en colores crema o marrón claro. Los precios de cualquier consumición se van por las nubes. La limpieza de todo ello es muy esmerada ya que el viento del desierto aporta muchísimo polvo. Hay más de 5.000 residentes en esa zona tan exclusiva.

 Antes de llegar a la mencionada Marina hay otra zona, también de reciente construcción, llamada La Laguna, en la que destacan las Torres Zigzag, llamadas así por ir haciendo zigzag sus fachadas.

 También recorrí su limpio y completo  Zoco, que ellos llaman Souq Waquf, formado por una especie de túneles algo laberínticos, como ocurre siempre en las ciudades antiguas del mundo árabe. Aquí recuerdo haber pasado unas horas en el año 98. Resulta muy agradable pasear por el interior porque, al no entrar el sol ni apenas luz alguna, es muy fresco, lo que se agradece dado el fuerte calor que hay en el exterior. Los zocos sirven para comprar tranquilamente y en un ambiente fresco. Recorrer tiendas en el exterior sería muy sofocante.

 Por las calles de estas ciudades tan calurosas apenas se ve gente paseando o comprando. Se desplazan en coche a todas partes y en los interiores hay siempre aire acondicionado. Falta poco para que se abra el museo Nacional de Qatar, con un edificio muy singular formado por discos que parecen de piedra de grandes dimensiones y construido frente al mar y frente a la llamada ciudad antigua.

 Tal es el fulgurante desarrollo de la construcción que casi la totalidad del país está en obras. Por ejemplo, muchísimas son las calles en las que hay edificaciones en marcha y tienen las aceras destrozadas o no tienen farolas que alumbren por la noche o ni siquiera están asfaltadas. Parece que la intención del gobierno es tener todo listo para cuando comience el mundial de fútbol en 2022. ¡SUERTE!

 Siempre fueron buscadores y vendedores de perlas (aparte de piratas que atacaban las naves que iban hacia Oriente). Ahora su trabajo consiste simplemente en administrar la enorme entrada de divisas que perciben con la venta de petróleo y gas. Bien pensado no es tan fácil gastar adecuadamente el dinero cuando se trata de mucha cantidad y de hacerlo bien.

 Todavía hay beduinos, por supuesto subvencionados, a los que les encanta vivir en una jaima en el desierto y alejados  del mundo de los occidentales; tal es el caso de la zona llamada Al Ruwais. También presumen de tener buenas playas a las que, por supuesto, solo se puede acudir en diciembre y enero pues durante el resto del año nadie aguantaría al sol. La gasolina viene costando la mitad de lo que vale el agua; pongo un ejemplo: se llena el tanque del coche por 3 euros, increíble, ¿verdad?

 En la bahía de Doha hay un núcleo urbano-cultural, llamado Katara, en donde está en construcción un gran edificio diseñado con la forma de dos sables que se cruzan y que aparecen en el emblema o sello nacional de Qatar. Se espera que esté terminado para el año 2020 cuando se celebre el campeonato mundial de fútbol.

 Hasta otra.

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