Home‎ > ‎Asia‎ > ‎

Indonesia-Bali-Lombok 98

 Octubre de 1998

 GENERALIDADES: Hacía veintitantos años que no había vuelto a visitar la isla de Bali. Vine como guía-acompañante de un grupo de 17 catalanes, allá por los 70, cuando apenas se viajaba. La isla, de entonces, no conocía el asfalto, ni los coches, ni los grandes hoteles. Todo el transporte se hacía en carritos humanos: Rikshow?  Se podía comer una langosta entera por 200 pta (1,20 €); claro que hay que decir que un dólar sólo valía 60 pta (0,36 €), ¡ay!, ¡Qué tiempos aquellos!

 Aquellos bailes balineses tan auténticos, en los que sus diferentes personajes, del bien y del mal, eran tan serios y dramáticamente interpretados, han pasado ahora a ser algo turístico. El turismo masivo acaba con las verdaderas tradiciones de los países. ¡Maldita sea!

 Ya no hablemos de la gente honrada de entonces y de los que, ahora, te venden una pieza bien tallada de madera y al envolvértela te la cambian por otra a medio tallar que vale la cuarta parte. Así es la vida.

 Creo que el turismo vicia a la gente y les hace perder su primitiva honestidad. Ya no hablemos de unos arrozales, al lado de una de las carreteras más turísticas, que se trabajan y mantienen bonitos para que los turistas se paren a verlos y, de paso, compren algo en las tiendas de  recuerdos que han instalado justamente delante.

 Algunas cosas me han llamado la atención: los balineses, como todos los indonesios, son muy pequeñitos; sin embargo los peldaños de las escaleras son altísimos, hasta para nosotros. Los hombres del campo tienen 3 ó 4 mujeres a las que tienen trabajando por ahí todo el día porque el sueldo en Bali apenas llegan a 5.000 pts(30,05€) al mes. Una de las costumbres tradicionales más bellas  es la ofrenda de comida a los dioses, la que se hace a diario y consiste en llevar una preciosa y adornada fuente de frutas frescas para que los espíritus pueden comer si lo desean. Una de las frutas que me llamó más la atención fue la Nanka que tiene piel verde, rugosa y del tamaño de una enorme sandía.

 La esperanza de vida  es de unos 60 años y no existe seguridad social, ni pensión, ni nada de nada. Otra de las cosas curiosas es que si hay algún problema de tráfico siempre aparece un espontáneo que se pone a dirigir la circulación. Y ya no digamos de los bares, discotecas o reuniones familiares: 8 de cada 10 balineses salen a cantar con la orquesta y manejan el micro de maravilla. Además he de decir que cantan, también, nuestras canciones de occidente.

 Todavía quedan, al norte del país, zonas completamente vírgenes donde la vegetación es muy verde, con preciosos arrozales y con muchas casas con carácter. La conducción, por la izquierda, es muy densa y peligrosa y los adelantamientos muy  arriesgados si deseas adelantar.

 Estuvimos en un hotel de Nusa Dua, zona residencial privilegiada, a unos 15 Km. de Dempasar.

 Por supuesto, al recorrer la isla durante 4 días no creo que hayamos dejado ningún punto interesante sin ver o visitar. Hasta un parque de pájaros y reptiles, en el que pude ver el dragón de Komodo. Lamentablemente no pude desplazarme a la isla de Komodo, por no encontrar el adecuado medio de transporte.

 La noticia "bomba" en Bali durante nuestra estancia fue el congreso del partido PDI (partido democrático de Indonesia) presidido por la "Megawati" (''la chica potente"), hija del presidente independentista Sukarno a la cual adoran en Bali, pues su abuela era de aquí, y a la que posiblemente votaran un 95% de los balineses. Las calles, las carreteras, las fachadas de los edificios, los camiones, coches, motos, árboles, etc. estaban llenos de gigantescas banderas rojas con la figura de la "Megawati". Y ya no digamos de las gentes: durante tres días llevaban puestas las camisas rojas del partido a todas partes. ¡Fue como una plaga!

 En cualquier caso una visita a Bali siempre son unas vacaciones muy agradables.

 Por lo que respecta a Indonesia su población se ha incrementado alarmantemente: esta es mi quinta visita  y cada vez que vengo me asusto. La primera vez que vine tenía una población de unos 80 millones, ahora pasa de los 200. Al tratarse de un país que, salvo la isla de Bali, es totalmente musulmán, se explica esta proliferación pues, además, los hombres tienen varias mujeres y, por tanto muchos hijos.

 Actualmente la renta per cápita está en 1.000 dólares, tienen mucho paro y una crisis económica profunda. Los sueldos andan por unas 5.000 pta/mes(30,05 €), (de aquellos que trabajan) y la gasolina sólo cuesta 15 Pta /litro (0,09 €).

 Indonesia sigue produciendo petróleo, gas, azúcar, arroz, maderas, etc. La moneda, la rupia, vale muy poco y no es bien recibida en ningún país de su entorno. Se espera que haya elecciones democráticas el año próximo. Veremos que pasa en la isla de Tímor a la que me voy a desplazar a continuación.

 Visita a la isla de LOMBOK:

 También durante  mi estancia en Bali, salté a la isla de Lombok para hacer un pequeño recorrido y, si lo creía conveniente, volver en otra ocasión con más tiempo. Una tranquila travesía en Ferry, de casi 3 horas, fue necesaria para alcanzar los muelles del puerto de Lembar. Recorrí unos 250 Km., lo que supuso visitar entre otras partes: el centro sur, la capital Matarán, Labuhanlombok, así como pueblos dedicados a distintos tipos de artesanía. En la parte alta de estos pueblos hay cascadas, terrazas  de arroz, plantaciones de tabaco, chili, etc. Las terrazas de arrozales son  de una belleza extrema. Me recordó la Bali que yo visité a principios de los 70, aunque con una vegetación menos frondosa. Las carreteras son bastante estrechas y con mucho tráfico. La fruta es mala. Se ven Nankas, colgando de los árboles al lado de las carreteras, fruta que, por dentro, está formada de capas de gajos y los nativos la consumen mucho en esta época del año.

 Las gentes son serias, muy serias. Quizás haya mucha timidez en su comportamiento. Se ven bastantes musulmanes, lo que no se ve en Bali. Ellas van bastante tapadas a pesar de ser musulmanes moderados.

 Todavía se ven en el campo muchos hombres que, al estilo de los chinos y vietnamitas, llevan la típica percha de bambú sobre los hombros de cuyos extremos cuelgan calderos o cestos cargados a tope.

 Del recorrido por la isla destacaría el bosque de los monos, en el cual hay una densísima vegetación del estilo de la amazonía. También me gustó muchísimo el trayecto por la costa desde Pemanang a Apenang. Todo él está lleno de vaguadas con palmeras cocoteras y es, concretamente, donde están situados los cuatro hoteles turísticos de la isla.

 Las famosas islas Gili no me parecieron gran cosa. Por otra parte son, al parecer, las pequeñas playas del sur las que tienen más belleza. Los habitantes de Lombok no son muy hospitalarios y, más que serios, yo diría que son fríos. 

 Enlace al ÁLBUM DE FOTOS