Home‎ > ‎Asia‎ > ‎

Hong Kong 81


En julio de 2010, cuando habían pasado 29 años, coloqué en mi página web el texto íntegro de los comentarios que hice en su día: Agosto de 1981, y que aquí transcribo. Sea indulgente el lector con las fotografías y con lo que ocurría en aquel entonces. 

 Agosto de 1981

 El vuelo fue largo, demasiado largo, a través de Ginebra, Atenas, Bombay y, finalmente, Pekín o Beijing. En total 18 horas de vuelo, sin incluir las esperas que es lo que resulta más insoportable. Era mi primer viaje a China y merecía la pena. Los itinerarios debían ser guiados y organizados in situ. No dejaban a nadie viajar solo por el país.

10 de agosto

 Llegada. El hotel Beijing: Enorme y monstruosa clase de edificio que parece albergar cientos y cientos de habitaciones. Es frío, confortable y limpio y, como en todo China, austero en decoración, funcional y con mucho espacio para mucha gente. Aire ruso en su concepción, con pasillos tremendamente largos, con tiendas que no tienen nada de interés a la venta.

 11 de agosto

 Tras lo que quiso ser un desayuno americano (?), salimos a la calle para tener la primera impresión real, la cual es: GENTE. Si, miles de ellos por todas partes. La primera parada, por supuesto, fue para ver a Mao en su mausoleo. Largas colas de chinos esperaban para ver por unos segundos al hombre que les sacó de los tiempos medievales y feudales y los metió en el siglo XX, lejos de los abusos a los que estuvieron sometidos durante siglos. La reverencia que hacen ante él, parece el agradecimiento por tener un techo, trabajo, y poder comer y gastar un poco o ahorrar para comprarse un pequeño electrodoméstico. Es mucho lo conseguido en 30 años, tras la revolución.

 El Mausoleo está situado en la famosa Plaza de Tian’anmen (paz celestial) que es enorme, aún comparada con una muy grande. Pueden caber un par de millones de personas. Está también el Museo de La Revolución y otros edificios estatales para la gente y los trabajadores. A estas alturas yo ya me había escaqueado de la guía asignada, así que pude ver detalladamente la Ciudad Prohibida a mi aire. Nada más fácil cuando tienes miles de chinos alrededor. Se trata de una serie de Palacios y templos, todos ellos en la misma armonía, estilo y decoración. Maravillosos techos embaldosados con azulejos amarillos y azules, colores reales en China y unos edificios de tono púrpura que representaba la “Estrella del Norte”, haciendo que todo girara alrededor de los emperadores, el Centro del Cosmos. Lo construyeron en 1.430 por los Ming. Aunque el mundo occidental quiere ignorarlo, lo que me cabrea mucho, por estas fechas los chinos ya habían descubierto América. Algunas esculturas en bronce, como una cigüeña y una tortuga significan longevidad. Preciosos puentes y esculturas de cerámica.

 Después visité el Palacio de Verano, atravesé su lago en barca y tomé una buenísima comida en el restaurante. Una vez más, miles de chinos remaban en el lago o por las orillas. Parece como si el día de descanso laboral de la gente fuera alternándose para no juntarse todos el domingo en un mismo lugar, porque no cabrían. Otra vez un palacio precioso del estilo de la Ciudad Prohibida. Prohibida porque hacía falta un permiso especial para visitarla y porque el emperador nunca la abandonó. Después una visita al metro: limpio y funcional. Algunas cosas que he detectado hoy: la gente escupe constantemente y tras una profunda “sorbida”; la gente es educadísima, respetuosa y ordenada, el orden es indispensable para que algo funcione bien con tanta población; la ciudad y la gente están muy limpias, los edificios, la ropa y su vida, son muy funcionales, hay 2 millones de bicicletas en la ciudad y he tomado té de jazmín y visto mucha flor de loto. De momento hace mucho calor, pero no es húmedo. La gente camina igual que las hormigas  y no se chocan entre ellos.

  Por la noche de este ocupado día, me llevaron a un precioso ballet. La Ruta de la Seda con Flores, algo entre folclórico y clásico. Excelente iluminación, puesta en obra y efectos especiales. Me pareció excelente.

 12 de agosto

 Un largo recorrido para visitar las tumbas Ming. Por el camino contemplé lugares interesantes donde vi mercados y campesinos, haciéndome una idea de como vive la gente. Tienen viviendas pobres, pero tienen su vivienda. He visto comida en abundancia. Además nadie pide y no ves tullidos, ciegos y demás, como en otros lugares del sudeste asiático. Algunos países de la zona deberían mirarse en este espejo. Las tumbas muy interesantes, pero muy húmedas y aburridas. En el acceso a ellas  hay parejas esculpidas en roca de elefantes, camellos, etc. Después un “picnic” en la Casa de la Amistad. Aquí compré unos pájaros preciosos pintados sobre una tela cruda de seda. A continuación la Gran Muralla, que es realmente grande o gigantesca, con sus casi 5 mil kilómetros de longitud, para protegerse de las invasiones de los bárbaros del norte y conservada durante siglos. Subí a una de sus torres.

  Al regreso, durante una parada, vi una pelea entre 2 chinos, justamente cuando estaba convencido de su naturaleza pacífica. La cena fue un banquete de Pato Pequinés. Comenzó con un vino tinto dulce y los entremeses no eran más que trozos del propio pato: hígado, riñones y corazón. Se cocina llenando el pato de agua y tostándolo lentamente hasta que se dore; después se corta en rebanadas finas y se sumerge en una espesa salsa de soja, salpicándolo con cebollas verdes muy cortaditas y enrolladas dentro de una crepe. El pato fue delicioso y, por supuesto, el tercer plato fue sopa de pato…

 13 de agosto

 Una maravillosa visita al famoso Templo del Paraíso o del Cielo; a este lugar venían los emperadores a rezar para pedir una buena cosecha. Bellos templos con techos cubiertos de azulejos azules y el interior sorprendentemente hecho con madera lacada. La estructura está formada por columnas hechas a base de troncos de árbol acoplados entre si, sin utilizar ni una sola punta. Me pareció muy interesante. Los suelos eran preciosos y el complejo muy armónico. Miles de chinos por todos los rincones. Después tuve que ir a la tienda de La Amistad donde, ya se sabe, el puto turista se pasa horas comprando y los demás tenemos que esperar por él. Más tarde comimos en el Parque de la Pagoda Blanca. Una hora después volaba a NANJING. Servicio esmerado en el avión. Los chinos try harder

 NANJING (NAN-Sur, Jing-Capital)

 Ciudad explosiva de 3 millones de habitantes cuya población parece más feliz que en Beijing donde tienen cierto aire militarizado. Hay más arbolado por esta zona. Cené un cerdo agridulce muy sabroso y hasta repetí.

 14  de agosto

 Visité el templo de Sun Yat-sen y la  pagoda de Ling, que te das cuenta de lo poco que vale cuando ya has subido las 9 plantas. Después el Camino Secreto que te lleva a las tumbas del fundador de la dinastía Ming y a través de una puerta de la Muralla de Nanking, construida hace 600 años. Al regreso me quedé perplejo oyendo a la guía comentarios críticos sobre Mao…pensé: la fusilan al amanecer. Atacó también a Chiang Kai-shek con sus errores y traiciones y consideró merecido haber sido expulsado a la actual Taiwán, antigua provincia china…esto evitó su fusilamiento.

  Paseé por el  río Yangtzé, sucio y de color amarillo, a lo largo de un famoso puente que tiene 6 km de largo. Entre las cosas curiosas de hoy citaría: los niños y niñas son monísimos; la abertura, sin cremallera, en los pantalones de los niños para facilitar que saquen el pito sin dificultad. Los millones de árboles que hay en esta zona.

 15 de agosto

   Por la mañana tren a Wuxi. El campo es muy verde. Canales y lagunas para regar sus enormes campos de arroz. Por la tarde visité una fábrica de seda, viendo el proceso desde el capullo hasta el tejido de seda cruda. Hay muchas clases de “capullos”. Cada trabajador se ocupa de mantener  65 líneas de capullos, cambiando estos cuando se acaban, constantemente, cuyos hilos pasan a sus respectivas ruecas. Me pareció muy interesante. Por la noche, cena excelente en un restaurante de la ciudad a base de barbacoa de costillas de cerdo. Acabada ésta, asistencia a la ópera, que fue muy buena. Trabajan empapados de sudor, no hay aire acondicionado ni buena ventilación. Los trabajadores, mayormente mujeres, solo tienen 30 minutos de descanso al día. Me pareció muy esclavo y en condiciones infrahumanas.

  Después caminamos por las calles y canales de Wuxi. Mi primera impresión es que en el sur de China la gente es más abierta, más amigable, menos rígida pero, a cambio, tienen un nivel de vida mas bajo. La gente intenta hablar contigo y son  mas receptivos con los extranjeros, como en toda China, son excesivamente amables y respetuosos, además de hacer un constante y enorme esfuerzo por complacerte. La guía está siempre volcada para ayudar, ofrecer té, explicar lo que sea (siempre dentro de sus límites políticos asignados). En fin, autentica hospitalidad oriental. La gente por aquí vive al lado de los canales, lo que les facilita el lavado de ropa, lavado de las frutas y verduras, limpieza de los pollos y el pescado…sus casas, en muchos casos, parecen tener una sola estancia. Por otra parte, somos su espectáculo viviente: no han visto europeos en toda su vida y miran como vestimos, hablamos, gesticulamos, sonreímos. A veces veo una veintena de personas observándome.

 16 de Agosto

  Un día tedioso. Veo cosas que se suponía que tenían que ser interesantes y me resultan aburridas. Visitamos una granja comunal, donde criaban los gusanos de seda. Comen hojas de morera. Hemos visto que hay ya agricultores a los que se les da un terreno y lo cultivan para su uso propio y, además, se les permite vender el resto de la producción en unos mercados públicos. Visité una fábrica de cerámica que no tenía valor alguno. También di un paseo en barca por el lago Taihu, uno de los mayores del país y que conecta con el Yangtzé a través del Canal de Wuxi.

 17 de agosto

  Paseo por el Canal Imperial que atraviesa China de Norte a Sur y que fue construido en el 1200. Es una importante vía de transporte. Se ven muchas barcas, con fondo plano, hechas en hormigón. Gigantesco transporte de mercancías, subiendo y bajando. Al mismo tiempo miles de chinos viven en una barca en el río. Por pequeña que sea, tienen un cerdito y gallinas; viven todos juntos. Otros tienen un par de cormoranes amaestrados que, desde una percha, saltan al río y vuelven con un pescado. Es increíble.

  Otros detalles de interés en Wuxi: Vi el mejor de sus grandes almacenes (su Corte Inglés), donde no compraría nada; he visto miles de bicicletas por todas partes; muchos chinos cargando con el típico palo, tipo balanza, que tiene un peso similar en cada extremo. También monté en un tren para desplazarme a Suzhow en el que había un vagón con aire acondicionado para los visitantes. Llegada por la tarde y visita al Jardín del Administrador con el típico estilo chino. También visité otra fábrica donde estampan dibujos sobre seda y otros tejidos.

 Por la noche me fui solo, como otros días, y charlé con chinos universitarios que conocían 4 palabras de inglés. Compré algunas sedas a mitad de precio del que ofrecían en grupo. La gente estaba sentada delante de sus casas esperando que la temperatura descendiera para irse a dormir.

 18 de agosto

 Esta mañana vi la pagoda de La Colina del Tigre, que tiene varios pisos, con un estilo parecido al de la Torre de Pisa, que no se visita. Me escapé, una vez más del grupo, y anduve recorriendo sus mercados en donde hay vendedores libres. Por ejemplo hay pequeños y privados restaurantes, peluqueros, tiendecitas…ya empiezan a meterse en el consumismo. Como siempre: miles de chinos caminando, comprando, en bicicleta…Después de comer vi otro parque, llamado del Pescador, similar a otros visitados. A medida que avanzo hacia el sur encuentro gente con menos posibilidades y mas resignados a su destino. Visito el Templo de los 500 Budas. Hoy ha sido mi cumpleaños y no me he dado cuenta.

 19 de agosto

 Primera visita del día a un taller de tallado de esculturas de jade. El jade muy oscuro y transparente es el de mejor calidad. Compré un collar de lapislázuli  para regalar a mi pareja. Tomamos el tren a Shanghai. Esta ciudad, pensé, iba a ser el plato fuerte del viaje. Nos alojamos en el Hotel Shanghái en una  lujosa habitación con alfombras de seda y preciosas vistas sobre el río Huang Po en el que se deslizaban todo tipo de embarcaciones.

 Shanghái, como el resto de China, está súper poblada. Hay unos 11 millones viviendo aquí y sobre un millón sin trabajo. Ves miles de personas todo el tiempo y por todas partes, como granos de arroz. Caminé al lado del río y pude ver miles y miles de chinos haciendo ejercicio, que comienzan muy temprano, en grandes plazas. Esta ciudad es la nueva China, la moderna China, la futura China... Aquí comienza el capitalismo. La guía me reprendió. Una vez más “me esfumé” para ir a mi aire. Ahora, la guía, ha decidido dejarme tranquilo y en paz, ¡qué bien! Así que me fui a ver el Templo del Buda de Jade. Con varios gigantes multicolores que guardaban el mismo. Había un servicio budista en marcha y los tambores sonaban como lo hacían las campanas y los monjes con sus canciones.

 La calle Nanking es el centro de las compras y tiene unos 5 km de larga. Todo es más moderno que en el resto del país. Caminé de noche por las calles y vi la primera persona con aire de amargura y profunda tristeza en su cara.

 20 de  agosto

 Shanghái: aunque me levanté muy temprano, de poco me valió, porque las calles estaban abarrotadas cuando salí y miles de chinos ya hacían gimnasia. Fui al barrio viejo y había también miles de ellos comprando frutas, hortalizas, té en hojas frescas, en unos mercados típicos. Carnes de cerdo, a pleno sol, eran cortadas en trozos por el carnicero y carritos, tirados por humanos, recorrían, arriba y abajo el mercado. Otra vez miles de bicicletas. Todo comenzaba muy temprano, quizás antes del amanecer.

  El Museo de Shanghái me pareció excelente, notable por su colección de bronce que arrancaba en 1.400 antes de Cristo y por las estatuas, guerreros y caballos de terracota de las excavaciones recientes de Xian de la dinastía de Han, 220 años a.C. hasta 200 años d.C. aproximadamente. Me encantaron las pinturas de los siglos VI y VII, pues los chinos ya manejaban la perspectiva. También había bellísima cerámica de policromía. Por la noche vi una actuación muy buena de ballet.

 21 de agosto

 Visité el Palacio de los Niños, donde se muestran las facilidades que dan a los superdotados en música, danza, arte y deporte. Jugué al ping-pong con un niño que me dejó ganar. Educan a unos 1.000 niños. Tomé el tren para Hangzhou, lo que me llevó 3 horas. Hoy he oído detalles sobre los incentivos que China ofrece a las familias que solo tienen un hijo o ninguno: la madre recibe, en casa, el 75% del sueldo durante 2 años y un apartamento de 2 habitaciones para la pareja o para ella. China considera imprescindible contener la natalidad.

 Hangzhou: Llegamos, en medio de una fuerte tormenta, a un misterioso lugar con habitaciones al lado de un lago rodeado por una vegetación exuberante. Era una especie de casa de huéspedes, húmeda y misteriosa. Aproveché para contar a otros viajeros una historia de miedo que viví en una casa medieval en el sur de Inglaterra. Marcharon para la cama con un miedo atroz. Al día siguiente me dijeron que no habían dormido muy bien…

 22 de agosto

  Hangzhou: La naturaleza que rodea la ciudad es, quizás, la más verde de todas. Hoy he visto pandas gigantes que eran adorables. Hacen cosas especiales cuando les miras y viven a base de un bambú especialmente tierno. También vi otra clase de panda que se parecía a una zorra roja con un pelaje precioso y una cola larga. Después una plantación de té de montaña: un kilo de té supone 720 mil hojas, recogidas a mano y tostadas. También visité un magnífico bosque de bambú. Por la tarde una visita al lago Oeste y la isla “Tres Lagunas Reflejando la Luna”. Un lugar de ensueño.

 23 de agosto

 Volamos a Cantón que es el principio del cambio de la China comunista al mundo de occidente. En esta ciudad hay mucha actividad, hombres de  negocios, tiendas, etc. y la ciudad tiene un aire de peligro que hace que te sujetes la cartera. Hoy vimos algunos acróbatas, entretenidos y con buenos trucos. Es nuestro último día en China. Mañana tomaremos el tren para ir a Hong kong.

 24 y 25 de agosto

 Hong Kong. El tren discurre por terrenos chinos, de momento cedidos a Inglaterra en un alquiler al que le queda poco más de una década.

Después viene el misterio sobre lo que China hará con el sistema capitalista de Hong Kong. Este lugar es, ahora, algo diferente al mundo entero. Es como si fuera una tienda gigantesca, una isla convertida en un centro comercial en el cual los vendedores son mucho más listos que los compradores. Hay literalmente miles de tiendas con relojes, cámaras, tv, equipos y aparatos de todo tipo. Está lleno de timadores, empezando por el dependiente, que te van a robar te pongas como te pongas. Hay tanto ladrón y tan preparado que las ventanas de pisos y oficinas, aún en plantas 30 ó 40 llevan rejas porque los cacos trepan a ellas con cuerdas.

 Los alrededores naturales son bonitos. La Bahía de Hong Kong separando el propio Hong Kong de Koloon. La zona es muy verde y con mucha vegetación. Hay mucha gente rica, elegante, bien vestida y tienen mansiones en las colinas. Por si fuera poco son muy supersticiosos y pagan fortunas por las matrículas capicúas de los coches. Uno de ellos, muy rico, pagó en una subasta 50 mil dólares por la matrícula número 8888 debido a que el 8 es un número de suerte en China.

 Hasta otra.

 Enlace al ÁLBUM DE FOTOS