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Emiratos Árabes Unidos(los)-Dubái y Abu Dhabi 17

 Noviembre de 2017

 No sé cuántas veces habré venido por aquí...seguro que muchas; lo cierto es que pasa uno por aquí camino de Asia o de África o del Indostán… y apetece detenerse, descansar y disfrutar un corto tiempo de un desierto con luz y color, con una deslumbrante edificación, con paz y muchas atracciones que visitar. Todo ultramoderno, rápido y confortable.

 La superficie de todos los emiratos juntos equivale a la de nuestra Andalucía y tienen una población de 6 millones. Aunque la capital del país sea Abu Dhabi es, sin embargo, la ciudad de Dubái, la de mayor actividad y esplendor de todas las de los Emiratos. Por ello, y según su Constitución, el Emi, Jefe de Gobierno es elegido dentro de la familia real del Emirato de Abu-Dhabi, mientras que el primer ministro ha de ser del emirato de Dubái.

 Los dubaitíes presumen, bromeando, de tener varios ceros en su país: cero agua, cero lluvia, cero desempleo, cero droga, cero violencia…El dinar, (AED), es su moneda y cuesta 0,27 euros, o lo que es igual: un euro equivale a 4,26 dinares.

 La población asiática: filipinos, indios, paquistaníes, etc. ya suponen el 75% de la población de los emiratos, en la cual solo un 15% son árabes; por otra parte solo el 60% son musulmanes, un 20% hinduistas, un 10% cristianos, etc. Creo que la enorme inmigración acabará originando graves problemas religiosos y políticos relativos a su integración y a sus derechos. He visto este problema en otros países del mundo cada vez que los inmigrantes superan a los nativos. Su renta, en el 2015, estaba en los 36 mil dólares, España 25 mil, pero hay que tener en cuenta que en el cálculo no consideran a buena parte de los trabajadores extranjeros. Por ejemplo, la población activa es de cerca de 7 millones cuando la población total del país es solo de 6 millones. Buen contrasentido. Inflación y paro andan por el 4%. El precio del petróleo es vital para estos emiratos salvo el caso de Dubái al que apenas le quedan reservas y ya no le influye tanto. Hay todavía un 7% de analfabetismo.

 Además de los emiratos conocidos de Dubái y Abu Dhabi están los otros cinco: Ras al Khaimah, Umm al Qaiwain, Fujairah, Sharjah, y Ajman, siendo este último es el más diminuto de todos. Sus compañías aéreas son tan importantes que transportan más de 90 millones de pasajeros al año.

 Comencé el viaje en Madrid y, una vez más, volé con Emirates Airways en su gigantesco A380, el mayor avión del mundo. Por otra parte, la comida de sus aviones todavía tiene calidad, buenos vinos de rioja, buena carne, buenos postres… el avión tiene 16 salidas de emergencia, una amplia distancia con el asiento de delante, infinidad de películas, atenciones constantemente, además de ir acompañado de wifi gratuito. Este avión tiene algo que no tiene todavía ningún otro: un aseo cómodo que, con solo medio metro más de ancho y de largo que los demás, lo hace muy confortable. Nunca he encontrado justificación para la insoportable tacañería que han mostrado hasta ahora los fabricantes de aviones haciendo tan escuálidos los aseos.

 Tras aterrizar en el aeropuerto de Dubái, pasé la noche en el Hotel de Transito del aeropuerto para, de buena mañana, partir a Kuwait, que para nada es uno de los emiratos, en donde no había estado en los últimos 20 años. Así que primero visité Kuwait y después volé a los Emiratos para pasar una semana, país al que por cierto he estado viniendo con cierta frecuencia a lo largo de la última década.

 La tradición o misticismo islámico hace que en los lavabos públicos de hombres apenas haya urinarios de pared y, a cambio, hay muchos váteres cerrados; parece que buscan más intimidad de la que disponen los países occidentales. Para Dubái es muy importante su fábrica de aluminio al igual que, también lo son, los 12 millones de visitantes anuales. Todas las empresas o negocios extranjeros están obligados a tener oficialmente un supervisor dubaití que controle las cuentas. El empresario extranjero está obligado a permitir que el Estado se lleve el 51% de su negocio a lo que, gustosamente, accede ya que el beneficio es muy alto. No deja de ser un caso muy atípico.

 Se dice que Calatrava ha sido propuesto como arquitecto de un nuevo edificio de 1 km de altura que, por supuesto, rebasaría ampliamente al famoso Burj Khalifa.

 Esta vez en Dubái utilicé asiduamente su cómodo y moderno Metro para desplazarme; así que llegué a aprenderme lo de: Codi-Majía (próxima estación). El famoso döner, hecho verticalmente y con diferentes carnes, resulta muy sabroso. Por supuesto recorrí una vez más la zona del Creek, la de Deira, el área del Burj Khalifa, el Dubái Mall, el Mercado del Oro, etc. Hice en bus los 140 km que separan Dubái de la Capital de los Emiratos, Abu Dhabi, la cual se mantiene siempre tan limpia y ordenada; de paso aproveché para visitar su Mezquita Blanca que me ha parecido de gran esplendor. Desde el 2010 no había regresado a Abu Dhabi.

 Entre mis visitas por Abu Dhabi citaría el Emerest Palace, hotel de 1.300 dólares la noche, uno de los más caros del mundo y cuyo interior recorrí y contemplé con su esplendor y lujo remarcables; el edificio Aldar, en forma de lenteja gigante, el Museo de Louvre (inaugurado durante mi visita). La mencionada Mezquita Blanca, hecha toda ella en mármol blanco de Carrara, con un fino diseño y una especial decoración, aunque llena de columnas que, en cierto modo, reducen su grandiosidad o esplendor. También pude visitar el Parque de Ferrari World que es una atracción turística para los aficionados a la fórmula 1. Además, su preciosa y deslumbrante arquitectura es otro motivo para visitar esta ciudad, capital del Estado.

 Hay algo que resulta muy desagradable y llama la atención en los Emiratos Árabes Unidos: ni un discapacitado, ni un anciano, ni un carro de niño, ni nadie con dificultades de ningún tipo puede pasear por sus ciudades: las barreras arquitectónicas están siempre ahí, olvidándose de los más necesitados de ayuda.

 Tanto en Dubái como en Abu Dhabi no hay apenas peatones ya que hace mucho calor y por otra parte las distancias son enormes. Así que toman el metro o el coche y no se ve caminar a nadie.

 Hay varios ceros en los Emiratos Árabes: cero agua, cero paro, cero droga, cero lluvia, cero violencia…Así que todo ello invita a visitarlos

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