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Uruguay

 Noviembre de 1986

 La extensión del país viene siendo 1/3 de la de España; llano y subtropical, con el trópico de capricornio que lo cruza, tiene una población de 3 millones de habitantes, una gran riqueza ganadera y  una gran reserva de minerales, entre ellos algo de oro. Exportan carne, cuero, caña de azúcar, pasta de madera de eucalipto, etc. Afortunadamente, independientes de España desde 1825. Su ordenamiento judicial sigue al español, tampoco hay pena de muerte.  

  Montevideo, la capital, cuenta con 1,5 millones de habitantes y no destacaba, entonces, por su belleza. Años malos para gastar dinero en el mantenimiento de la capital. He de mencionar las plazas de la Independencia, Zabala, Constitución y el Palacio Legislativo. Pasé unos días en ella, conocí gente, hice amigos. Algo así como la friolera del 40% de la población es de origen italiano. Recorrí un poco el país y finalmente pasé más tiempo en el estado de Maldonado.

 Se bebe grapa (orujo) y mate. La llanura de la Pampa es más fértil que la de La Argentina. La comida básica es la carne (tiene fama el asado con cuero a la pavesa). Son católicos en un 80%, otros cristianos 10% y ateos el resto. Blancos un 95%, mestizos y mulatos un 5%. Hay unos 500.000 uruguayos viviendo en el extranjero.

 La zona turística más bonita y lujosa es la de Punta del Este, donde acuden los argentinos ricos, en estos tiempos de crisis auténticos evasores de capital. En Puntaleste como dicen ellos, todos, me refiero a los argentinos, incluso las chicas jóvenes, tienen un buen coche deportivo que podría  hasta ser un mercedes o un porche. Estos jóvenes parecen pertenecer a un grupo diferenciado del argentino común: son rubios, quizás judíos de origen alemán o bien provienen de aquellos italianos o españoles rubios que conquistaron estas tierras o que las poblaron hace más de un siglo; son altos y delgados y ellas muy atractivas. En el puerto de Puntaleste pueden verse, además de yates y tradicionales embarcaciones de pesca, leones marinos hembra pidiendo comida a los visitantes y marineros, espectáculo que resulta particular y entretenido.

 Hay un cierto paralelismo entre Argentina y Uruguay. La primera es como la hermana mayor, a la que la pequeña imita. Al poco de surgir un golpe de estado en Argentina le sigue otro en Uruguay; si se acaba la dictadura en Argentina, poco después se acaba también en Uruguay. Así las modas y demás comportamientos de la gente. Hay no obstante una gran diferencia: el uruguayo, con una estructura social agrícola más reciente, parece más sano, más noble y menos resabiado. Con el argentino llega un momento en el que ya no sabes lo que parece pues te engaña, con cierta frecuencia, con su labia, con sus habilidades de encantador de serpientes, etc. Hay que reconocer que es hábil, culto e inteligente y que, todo ello, es justo, lo utiliza en su beneficio…pero, ”llevá cuidado viejo…”

 Hice buenos amigos entre los uruguayos; amigos que he mantenido durante varias décadas hasta que, lamentablemente, la parca se los llevó. Su honestidad era la del primitivo indio, (heredada a través de españoles casados con indias nativas) la de aquellos que el desarrollo no les ha hecho cambiar su escala de valores, esa gente de palabra y de honor que ya no quedan por ahí ni por aquí. Aquellos que procedían del mestizaje fueron, quizás, los más afortunados: pudieron tomar lo mejor de cada raza. Desde aquí les rindo culto. Gentes con estas virtudes han ido desapareciendo.

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