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Perú (el) 00

Agosto de 2000

 Llegar a Lima fue llegar al "cambalache": en el autobús del aeropuerto a la ciudad solo querían dólares, los taxistas (que son ilegales pues se trata de particulares sin licencia) también querían dólares, en el hotel también querían dólares... y el único banco en el aeropuerto era el SCH, que cambiaba los soles a unos precios altísimos. Empezaba bien. Entrar en la ciudad de Lima era descubrir, además del SCH que estaba por todas partes: Mapfre, BBVA, Repsol, Telefónica, etc. Como bien dicen los peruanos: “Ahora, los españoles, nos han conquistado, pacíficamente, por segunda vez”.

 Mi única noche en Lima la pase en el hotel Los Delfines en cuyo sótano había un restaurante ubicado bajo una enorme piscina con unos simpáticos y enormes delfines que hacían maravillas. Eran dulces y encantadores.

 Aunque el nivel de vida ha mejorado con relación a mi visita en los 70, todavía dista mucho de ser una ciudad aceptable. Es muy tercermundista y peligrosa. La renta per cápita en teoría es de 2.400 US$, pero la impresión que yo he recogido es que no supera los 1.500. Quizás el reparto de la riqueza este demasiado diferenciado entre pobres y ricos. Ahora son 26 millones de habitantes. Sólo en Lima hay 8 millones. La superficie del Perú es 2,5 veces la de España, aunque la mayor parte del país son montañas y altiplanos andinos. El bastardo de Fujimori lleva en el poder desde el año 90. En Lima se ven, casi humeantes todavía, los edificios quemados como protesta por el nombramiento de éste.

 El índice de criminalidad es alto: un asesinato por cada 10.000 habitantes.

 La esperanza de vida es bastante alta: 66 años para los hombres y 71 para las mujeres, lo que está muy bien, dada la renta per cápita que tienen. En cuanto a la población: 50% son de etnia quechua, 35% mestizos y 15% criollos. Aunque el español es el idioma oficial se hablan mucho el quechua y el aymara. En cuanto a  religión son católicos en un 93% y protestantes en un 7%, pero casi todos ellos son un poco paganos, por tradición.

 Son ricos en cuanto al oro que producen: 65.000 Kg /año y en cuanto a la plata: 2 millones de Kg y disponen del petróleo  necesario para cubrir sus necesidades. El turismo es otra buena entrada de divisas.

 Mi viaje, tras pasar por Lima, comenzó por Arequipa que ya se encontraba a la friolera de 2.500 m. de altitud. Empecé a notar las pequeñas molestias propias de esta altura: la cabeza se va un poco, se nota una cierta fatiga, se duerme mal. Aunque es la segunda ciudad del país, con un millón de habitantes, no despierta gran interés. Tiene algunas iglesias barrocas del XVII construidas durante la época de los jesuitas. La propia catedral tampoco vale mucho. Lo más interesante de esta zona fue el valle y cañón del Colca. Visitarlo supuso pasar por la cota 4.800 m. lo que resultó algo desagradable ya que la cabeza se me iba un poco. Hay que hacer los movimientos muy lentos pues, de lo contrario, el agotamiento y la falta de oxigeno se notan inmediatamente.

 Me encantó ver a los cóndores del cañón planear por la gran garganta buscando carroña que comer. Los adultos tienen la espalda y la garganta de color blanco. Suelen tener una envergadura de 3 m. por 1,50 de longitud. Los "juniors" son pardos. Viven unos 60 años y, al parecer, están extinguidos por los Andes, salvo en Perú y en Chile. El cañón llega a tener una profundidad de 1.200 m. Las montañas de los alrededores del Colca están a más de 6.000 m. de altura y tienen nieve en los picos durante el verano. Por este valle hay muchas dunas que dan higos chumbos utilizados, también, para desarrollar sobre sus hojas la cochinilla, especie de insecto o pulgón de los cítricos que se empleará como colorante natural en sustitución de la anilina que, al parecer, es cancerígena. También se ve otro cactus llamado chona cuyo fruto, muy ácido, comen los nativos a pesar de ser malo para su dentadura.

 El valle del Colca es muy fértil y en él se plantan toda clase de legumbres y hortalizas. Las aguas del río del mismo nombre están siendo embalsadas por algunas presas por lo que apenas lleva caudal. He visto: Vicuñas, Guanacos, Alpacas y Llamas, todos ellos camélidos y citados por su orden de calidad. La lana de las Vicuñas es tan cara y escasa que es considerada como el oro de Perú. Los mejores meses para venir por esta parte son de Octubre a Abril, cuando todo está más verde y no llueve mucho.

 Desde Arequipa volé a Juliaca para desde allí desplazarme a la ciudad de Puno, junto al lago Titicaca, que está a 45 Km.de la misma. El gran altiplano es enorme y en él están las ciudades de Puno, Juliaca, Cuzco, Lago Titicaca, parte de Bolivia, parte de Argentina, etc. Tiene unos 570 km de longitud y  todo él está a 3.800 m sobre el nivel del mar. En algunas zonas como Puno viven los Aymara, cultura anterior a los incas, que hablan aymara, lengua anterior a la quechua. También son llamados Koyas.

 Vivir a esta altura es algo incómodo para nosotros. Un día fui testigo de cómo a una joven tenían que aplicarle oxigeno. Yo, después de llevar en la zona varios días, todavía notaba la cabeza un poco pesada, al igual que la respiración un poco jadeante cuando hacía algún ejercicio como el de subir escaleras. El Lago Titicaca, del cual el 60% pertenece al Perú y el 40% a Bolivia, tiene una superficie de 8.500 km2 con una profundidad máxima de 280 m. En la zona del lago perteneciente al Perú hay pueblos y ciudades con bastante población, como es el caso de Puno que tiene unos 120.000 habitantes. Cuando hace unos 6 años estuve en Bolivia y visité la otra parte del lago pude constatar que está mejor cuidada, que es más virgen y que, en ella, no hay mas que pescadores con sus barquitas de totora y pequeños pueblecitos. En ellos viven los que ayudaron a construir la famosa Kontiki de Thor Heyerdal.

 En la parte peruana también hay totoras (juncos) pero son más ligeras que las de Bolivia y con ellas los UROS, etnia de las gentes del lago, construyen pequeñas islas sobre las que viven. Éstas son periódicamente recrecidas con totoras para evitar que el agua suba a la superficie. Sobre estas islas construyen sus casitas de totora en las que viven, en medio de una gran humedad que les hace padecer de artrosis. Al igual que los habitantes de Puno, los Uros hablan aymara.

 Se ven muchos “cholos”, que son los mestizos ignorantes que viven en las aldeas apartadas y bajan a trabajar a la ciudad. Por estos pueblos situados alrededor del lago hay unos “taxis” parecidos a los tuck-tucks que van tirados  a ”pedal humano” y que se llaman "cholo-taxis”. Durante un día entero navegué por el lago Titicaca (que quiere decir: Puma de Roca) visitando las pequeñas islitas y aldeas de los Uros, comunidad formada por solo unas 500 personas, que se someten a la disciplina de su presidente y a las costumbres y tradiciones arraigadas en ellos desde hace cientos de años, antes de la llegada de los Incas y de Pizarro. Durante mi estancia en Puno, me alojé en un bonito hotel  construido sobre la islita del Libertador Esteves.

 Visité, cerca de Puno, las tumbas preincas (koyas) e incas de Sillustany, situadas a las orillas del lago Umayo. Estas tumbas, llamadas chulpas, me recordaron la forma de construir de los mayas y de los habitantes de la isla de Pascua. De Puno me desplacé a Cuzco pasando por pintorescos pueblecitos y por paisajes típicos del altiplano. Por el camino visité las ruinas del Pukara y el templo de Waricocha, ambos preincas e incas, respectivamente. La distancia de 350 km. que separa Puno de Cuzco había pensado, en principio, hacerla por ferrocarril pero me enteré de que era una especie de pesadilla pues duraba mas de 10 horas y, por otra parte, por la carretera se hacía el mismo recorrido, con la misma panorámica, y se llegaba antes y más cómodamente. La parte anecdótica fue que mi chofer, el simpático Pedro Alarcón, casi atropella en una cerrada curva a un muchacho que transportaba un féretro atravesado sobre el sillín trasero de su bicicleta.

 A las gasolineras se les llaman "grifos" y llevan siempre el nombre de un santo. Mi conductor tenía la friolera de 70 años y era un tipo duro que conducía horas y horas por cualquier clase de terreno: asfaltado, sin asfaltar, pista de tierras, pista de empedrado, etc. Pedro me contaba que cuando andaba en guerra bebía sangre de perros que degollaba. Al parecer, decía, ésta le hacía más bravo, duro y feroz.

 Durante mi estancia en Cuzco, a 3.400 m sobre el nivel del mar, me alojé en un bonito hotel que se había construido aprovechando un antiguo monasterio; algo así como un Parador Nacional. Su nombre era Libertador, nada menos que de la cadena Marriot. No pude reconocer aquella ciudad que yo había visitado hace, este mes exactamente, 25 años, ni tan siquiera el H. Cuzco donde me había hospedado. Sus calles, plazas, edificios, etc. han sido reconstruidos. Está toda la ciudad muy cambiada, muy arreglada y muy restaurada. Algo si "hay que lamentar": antes llegaban 30 turistas diarios y ahora llegan a esta zona unos 3.000. Me pasé 4 días recorriendo los alrededores, incluida la visita en tren a Machu Picchu. Este viaje fue desastroso y al mismo tiempo cómico: descarrilamos 2 veces. La concesión del ferrocarril la tiene Orient Express y utiliza trenes turísticos sobre una vieja y mal conservada vía. Antes subíamos unos pocos viajeros en los trenes de los nativos. Ahora suben 1000 turistas cada día en trenes especiales para ellos. El turismo arrasa. En cualquier caso fue un día fantástico pues contemplar Machu Picchu y su enclave pintoresco, tropical y paradisíaco, es siempre un maravilloso placer.

 Por supuesto durante los restantes días visité el valle de los incas, OLLANTAXTAMBO, LA FORTALEZA DE SAQSAYHAMAN, CHINCHERO, KENKO, PUCA PUKARA, TUMBAMACHAY, EL TEMPLO DE KORICANCHA, etc. La gente he de decir que, salvo los limeños, son agradables y hospitalarios. Quizás un poco tímidos. Por lo que respecta a la comida, además de papas y maíz, se come muy frecuentemente el CUY que es una especie de rata de montaña cocinada “a la brasa” que tiene más sabor que el conejo.

 Por el área de Cuzco se venden cuadros al óleo en los que figuran: soldados-­ángeles, vírgenes con el pecho fuera o dando de mamar, la Santísima Trinidad, Cristo con cuerpo de hombre andino, la virgen preñada, etc. Se trata de una escuela de pintores locales que aprendieron de los españoles que vinieron aquí para decorar iglesias y catedrales. Los mestizos y criollos  dieron un aire propio a la pintura para hacerla más creíble por los nativos; tal es el caso del Cristo con el cuerpo y las piernas arqueadas de un andino. Visité la bellísima catedral de Cuzco que tiene una maravillosa e interesante colección de 400 óleos de grandes dimensiones. Telefónica está patrocinando su restauración.

 Lamentablemente fui testigo de cómo un grupo de vascos gritaba que eran vascos y no españoles. Ya había visto, muchas veces, a catalanes haciendo lo mismo. Regresé a Lima para coger el avión de vuelta. Éste hacía una escala en Aruba y fue allí donde tuve que quedarme hospedado en un hotel durante 18 horas debido a una avería en el ordenador de vuelo. En cualquier caso fue una espera muy agradable en un confortable hotel. Eso sí, tuve que pasar la mayor parte del día de mi cumpleaños metido en un avión. Un grupo de franceses que se sentaba a mi lado me hicieron un poco de fiesta. En resumen un bonito e interesante viaje que terminó con anécdota.

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