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México-Caribe 94

Enero de 1994

 Hacía ya bastantes años que no pisaba tierra mejicana y más concretamente esta zona del Yucatán que, en su día, recorrí detenidamente, para no perderme ninguna de sus interesantes ruinas mayas.

 Ahora me encuentro con un México carísimo, debido a que ha mejorado su nivel de vida y a que la peseta está muy baja,  que sigue manteniendo la misma identidad de entonces: comida, música, costumbres … con tal fuerza que creo que se trata del país hispano-americano con mas peculiaridades, idiosincrasia y tipismo. Los recientes hechos de Chiapas, una región  que se ha levantado en armas demuestra que, de alguna forma, el espíritu de Zapata o Pancho Villa está en ellos. Sí. Y curiosamente se trata de los habitantes más humildes, más sometidos, más tolerantes con sus gobernantes que puedan existir en nuestro mundo occidental. Soportar la dictadura del partido PRI durante 50 años es un castigo que no se merece un pueblo tan noble.

 Volví a encontrar a los mejicanos de Yucatán afectuosos y hospitalarios, honestos y más trabajadores. De todas formas siempre veía dos mejicanos en un puesto de trabajo en el que con uno solo bastaría. Por esta zona se observa gente con rasgos mayas, que hablan, visten  y tienen costumbres paganas típicas de los mayas.

 De su comida típica recuerdo muy bien El Ceviche (pulpo, calamar y camarones), el Ródalo, pescado blanco que hacen a la plancha con mojo de ajo… el pan de plátano macho, que supongo quiere decir de "plátano grande”, que es un postre que lleva plátano, miel y harina… y por supuesto toda la cocina mejicana popular: tortillas, nachos, tacos, enchiladas etc., todo elaborado con harina de maíz.

 Mi recorrido por la larga costa mejicana del Caribe, que de caribeña no tiene nada, ya que la identidad mejicana es tan fuerte que no permite influencia alguna, comenzó por isla Mujeres, de 8x1 km,  donde las salidas y puestas de sol son maravillosas como lo son, también, sus largas playas de arena fina y sus ponches de ron y margaritas. Después pasé, a través del pueblo de Cancún, a la zona turística que encontré horrible y peligrosa y que pretende ser “un Las Vegas sobre el mar Caribe”. Afortunadamente y tras mucho buscar encontré un precioso rincón llamado “Villas Takul” donde, desde mi habitación, accedía directamente a una playita particular. Dejé rápidamente Cancún para detenerme por unos días en un hotel llamado Shangri-La compuesto por cabañas (palapas) construidas sobre la playa. Desde aquí hice muchas excursiones con el "escarabajo" alquilado el primer día en el aeropuerto. Comí mucho pescado frito, fruta  tropical, etc. Como anécdota “el coche quedo empotrado en la gravilla”.

 Desde Playa del Carmen salté a la isla Cozumel de unos 30x 10 Km., que recorrí detenidamente con coche. Es una isla tranquila, con poco turismo y todavía virgen. Volví de nuevo a la costa mejicana y seguí recorriéndola pasando por hermosas playas sin turistas y en las que pude bañarme en solitario. También visité el interesante poblado antiguo maya de Tulum, en mi recorrido en dirección a Belice, siguiendo la costa. Terminado mi viaje a Belice rehíce todo el trayecto de la costa para regresar al aeropuerto de Cancún momentos antes de tomar el avión, lamentando tener que volver de nuevo al frío y la monotonía del invierno palmesano.

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