Home‎ > ‎América‎ > ‎

Colombia-Cartagena de Indias 15

Febrero de 2015

 En mi  anterior visita a Cartagena de Indias, allá por enero de 1995, Colombia tenía una población de 36 millones de habitantes en una superficie algo mayor que el doble de la de España y la exportación de cocaína y marihuana suponía la mitad de su PIB; por otra parte, seguían con oro, petróleo, esmeraldas, café, etc. Recuerdo que, en aquella ocasión, un tipo muy simpático de Bogotá me decía, Sr: “Colombia es tan podridamente rica que ni toda la corrupción que tiene, ni las FARC, ni las crisis económicas, ni las políticas, etc. pueden con el país…ni siquiera los robos ni los asesinatos…tenemos oro, petróleo, coca…” De eso hace ya 20 años…y, entonces también, encontré el país bastante sucio pero, por otra parte, me llamó la atención el fantástico castellano que hablaba la gente estudiada. En ese viaje me limité a visitar la zona caribeña de Cartagena de Indias, las islas del Rosario, etc. disfrutando del sabor que nuestra época colonizadora había dejado con sus antiguas defensas militares marítimas, sus castillos, sus murallas medievales, la planificación de la ciudad amurallada de Cartagena de Indias…Además está el mar cartaginés, de preciosos colores, con islitas y con esas chicas atractivas con traseros respingones…No olvidaré nunca que, debido a su altísima inflación, los intereses bancarios se iban,

nada menos, que al 50%. Ahora, en este viaje, todo ha mejorado y una ejemplar inflación apenas ronda el 3%, al tiempo que todo me ha parecido más limpio y cuidado.

 Esta República presidencialista que ahora, en el 2015, ya pasa de 42 millones de habitantes. Negocian, desde hace 2 años, con las famosas FARC (marxista-populista), tratando de integrarlas en la vida civil y puede que política también. El peso colombiano vale actualmente tan poco que hacen falta 2.600 de ellos para ser cambiados por un solo euro. Un 60% de la gente es mestiza, un 20% blancos y el otro 20% entre mulatos, negros y amerindios. Son extremadamente religiosos, tanto el 80% católico como el 20% protestante. Su renta por habitante es de 8.000 dólares, lo que supone una cuarta parte de la renta de España. El paro anda por el 12%. Además del español, la lengua oficial, se habla el chibcha en el altiplano y alguna que otra lengua amazónica. Hay un 7% de analfabetismo y la enseñanza es obligatoria y gratuita entre los 5 y los 15 años. La medicina está muy mal y en ella solo hay 0,1 médico por cada 1.000 habitantes, mientras que en España tenemos 4,1, lo que supone 40 veces más.

 Llegué procedente de Medellín, donde había pasado unos días tras una estancia en Bogotá. Cartagena de Indias, ciudad de Tratados y Pactos internacionales, al tiempo que parada de cruceros turísticos, resulta una visita interesante dado que tiene una parte histórica, muy cuidada, cuyo origen está en la época de nuestra colonización. Fue fundada por el español Pedro de Heredia en 1533 y a la entrada de la ciudad amurallada han erigido su estatua. La muralla, el barrio antiguo, los fuertes etc., le dan un aire monumental agradable. Pero no se ven restos de los que fueron, en su día, los primeros pobladores, los caribes. El Caribe Colombiano no tiene nada de caribeño, es simplemente Colombia y ni las gentes, ni la edificación, ni las tradiciones, ni la música son para nada caribeñas. Lo mismo ocurre con la parte caribeña de México, y ya no digamos con la de los EEUU que nada tienen de caribeños.

 Es un placer recorrer la antigua ciudad intramuros del siglo XVI en la que, por supuesto, hay tantos turistas que debe uno visitarla durante las horas que se van a la playa... Cientos de calles y miles de casas de 2 plantas y con balcón-mirador, pintadas con llamativos colores, forman un agradable y turístico recorrido. Abundan las pequeñas plazas, las iglesias, los edificios de la época de la Conquista y, sobre todo, la cuidada muralla que envuelve esta antigua ciudad. Pasé muchas horas pisando calle por calle y degustando un plato de fruta variada que vendedoras negras de Palenque preparan en la calle, o bien un zumo hecho por vendedores ambulantes, o bien un tinto que es como ellos llaman a un café solo. Por supuesto tienen muy buen café. Hay plazas espectaculares como son las de La Aduana, San Pedro Claver, Santo Domingo, Parque Centenario….todas ellas con su propio encanto.

 Mi hostal, de solo 3 habitaciones y de muy pocas pretensiones, estaba en el barrio de Getsemaní, dentro de la muralla pero en un rincón algo peligroso. En algún momento pasé caminando por la que fue la casa de García Márquez y también por delante del consulado de España. La muralla medieval está en inmejorables condiciones y rodea perfectamente la ciudad antigua, lo que quiere decir varios kilómetros de longitud. No lejos de esa muralla está el Castillo de San Felipe, de enormes dimensiones y próximo al mar. Durante los años de la conquista sirvió para defender la ciudad  de otras naciones invasoras al igual que de corsarios y piratas. Al sur de la ciudad amurallada existe una zona costera llamada Bocagrande, en la que se han sido construido, en los últimos años, grandes urbanizaciones al lado del mar con altísimos hoteles. Éstos, que parecen albergar turistas nacionales, están rodeados por calles y playas con niveles de limpieza muy bajos y olores no muy agradables; en conjunto, no parece un lugar muy atractivo para turistas europeos ni americanos del norte. Así que llega uno a la conclusión de que lo único verdaderamente atractivo de la ciudad es precisamente la parte antigua, resultado de la restauración de los edificios, iglesias y monumentos de la época colonial. Así las cosas.

 Han sido muchas las frutas que he comido: el corozo cuyo zumo tomaba en el desayuno, pequeño como una uva y tinto de color, el zumo de tomate de árbol (de tono claro), el maracuyá que es la guaba de tono amarillento y redondo, el de limón…y, por supuesto, he comido muchos kilos de papaya, de mango, de piña tropical, sandía,…etc. Tienen buenas grosellas, chirimoyas y aguacates. Se come mucha carne y, quizás, el plato más típico sea el llamado Posta Cartagenera, compuesto por una buena variedad de carne de vaca. Cocinan con aceite de biche, que es un maíz especial. Comiendo en un restaurante me sorprendió que tras haber pedido croquetas de pollo y champiñones y me trajeron rodajas de pan de barra untadas de tomate con migajas de pollo y champiñones.

 Me desplacé a las islas del Rosario, próximas a Cartagena, en un pequeño barco para turistas: lentísimo, abandonado y con música de salsa y reggaetón a tope. Hay cientos de pequeñas islas en este archipiélago, algunas muy bonitas con unos 50 metros de longitud en las que suele haber una pequeña casita o chalet. En el mar aparecen tortugas verdes, barracudas, etc. y en algún acuario se ven delfines, tiburones, caballitos de mar y hasta grandes caimanes... visité las más importantes como son las de Martín y Barú. En esta última hay una enorme playa de arena blanca… llena de gente local muy hortera. Me quedó pendiente de visitar la isla de San Andrés, alejada de la costa y dentro del Caribe, la que he dejado para hacer algún día en un crucero. Los pájaros que suelen verse en las islas Rosario son los siguientes: la gigantesca fragata, los alcatraces, los pelícanos, las garzas etc.

 Es posible que en Medellín, desde la que he saltado hasta aquí, te puedan pegar 2 tiros, pero también es cierto que no te timan ni roban en las tiendas; sin embargo, en Cartagena, no te matan pero todos te roban: taxistas, excursiones, vendedores, tiendas, etc. Pero seguro estoy de que se quejaran diciendo que tienen políticos corruptos…Por ejemplo, contraté un taxi para un recorrido y, a mitad de camino, paró y me pasó a otro taxi sin explicación alguna, simplemente porque le había salido otro servicio mejor…al parecer por aquí lo hacen con frecuencia. En Cartagena, conocí un tipo de unos 40 años, casado solo una vez y con 4 hijos, que me dijo haber tenido otras 3 mujeres con las que había tenido otros 5 hijos... Y que ahora salía con otras, a espaldas por supuesto de su mujer, que querían tener hijos con él aún sabiendo toda su historia, pero a lo que él se negaba...Al parecer, me aseguraron, abunda este tipo de indolencia en ellas y ellos.

 Tras varios vuelos a través del país he de decir que la compañía aérea Avianca ha sido siempre puntual y con aviones modernos, bien equipados y hasta con el equipo para ver películas y juegos en el confortable y distanciado asiento que te ofrecen. En las oficinas de cambio, el euro se cotiza muy por debajo de su valor oficial y lo explican diciendo que, en su mundo, tiene muy poca demanda pues la gente no viaja a Europa y muy poca gente los compra. Así que hay que  venir a Centro y Sudamérica con dólares.

 Después de haber recorrido medio país buscando sellos para unas postales que quería enviar, me han dicho que no existe el servicio de correos, así que nadie manda postales, ni cartas, ni nada de nada. Al parecer hace años que no escriben cartas. Se han creado empresas privadas (con nombres tan sugerentes como “La Rápida” o “La Veloz”), que se encargan de llevar paquetes y documentos. Este es el primer país que he visto sin oficina alguna de correos y por tanto sin sellos. Viajando y aprendiendo.

 Enlace al ÁLBUM DE FOTOS