Septiembre de 2000 Aprovechando un viaje que hice a Angola y Lesotho me di un salto,
desde JOHANNESBURGO, al enorme parque nacional de Kruger en
Sudáfrica. Es tan gigantesco (2 millones de hectáreas, lo que quiere decir
20.000 km2 o 5 veces la isla de Mallorca), que dispone
de tres pequeños aeropuertos para transportar turistas o habitantes de los
pequeños pueblos que se encuentran en el interior del mismo. Mi llegada al parque, aeropuerto de
SKUKUZA, coincidió con la temporada alta y, además, con un largo fin
de semana con lo que, además de los habituales turistas, estaban las gentes
pudientes locales, lo que daba lugar a una especie de “saturación humana” en la
zona. Tuve que valerme de todas mis experiencias de viajero para conseguir una
habitación en una pequeña reserva privada, llamada SABI-BUSH, que tenía 700
hectáreas de parque propio, más las 3.300 de un vecino que las había alquilado,
por lo que pude recorrer 4.000 Ha. de bosque privado. La desesperada búsqueda
de los ''big-five'' (cinco grandes) había comenzado... aunque sin mucho éxito.
El motivo por el cual no tuve unos gamedrives muy buenos fue debido, según me dijo la gente local y los conductores, a que durante el pasado mes de Marzo, mes en el que se produjeron las lamentables inundaciones de Mozambique, también ellos se vieron afectados por inundaciones y grandes avenidas de los ríos y torrentes de la zona. Yo vi las fotografías. Por ello el nivel freático de estas reservas privadas está ahora tan alto que hay charcas y lagunas por todas partes, lo que origina que los animales se encuentren muy repartidos. Lo que normalmente había ocurrido hasta ahora era: que durante los meses secos (Mayo a Septiembre) los animales se veían obligados a acudir a los pocos charcos que había lo que originaba una concentración de ellos en las proximidades de los mismos. Por ello era muy fácil que en dos días de estancia en los lodges de la zona se pudieran, con facilidad, asegurar o garantizar los famosos "cinco grandes" (león, leopardo, búfalo, rinoceronte y elefante). Además las generosas lluvias han hecho crecer más la hierba y los arbustos, lo que dificulta la visión de los animales. Además hay que decir que: mientras en el resto de los muchos parques africanos que he visitado, la vegetación está compuesta por una sabana muy poco poblada de árboles, en el parque de Kruger y en estos recintos privados, la vegetación es bastante densa. El diminuto lodge en el que me alojé, compuesto por 6 cabañitas y capaz de alojar a solamente 12 personas, no disponía de electricidad y todo se hacia, una vez oscurecido, por medio de velas y lámparas de alcohol. En cualquier caso se trataba de un lugar muy acogedor y coquetón. El tener que levantarme todos los días a las 5 de la mañana me obligaba a acostarme muy temprano, con lo que la luz eléctrica no era tan imprescindible. Estaba regentado por una familia sudafricana de origen británico, encantadora y familiar, que daba un ambiente muy agradable. Como extranjeros, allí hospedados, solamente éramos un matrimonio noruego y yo; los demás eran todos sudafricanos aunque con ascendencia británica. Me entendí muy bien con todos y todos fueron amables y afectuosos conmigo. La situación en Sudáfrica ha ido evolucionando desde mi primera visita en Agosto de 1980. Aquellos boers, luchadores, orgullosos, dictadores, etc. pero, al mismo tiempo, trabajadores, emprendedores y, además, los creadores del país, los que lucharon contra bosquimanos, zulúes, ingleses, etc. se ven ahora sometidos a ser ciudadanos con iguales derechos que los demás. Lo que es todavía peor es que su famoso idioma: el africaner (africano), se habla cada vez menos mientras que el inglés le gana terreno y se habla cada vez más. Dicho de otra forma: la población anglófona o descendiente de los británicos, que en su día emigraron a este país, están ocupando y consiguiendo la propiedad de los negocios más importantes. Los inmigrantes británicos, alemanes, franceses, griegos, chinos, indostaníes, etc. van perdiendo el respeto a los boers y olvidando que llegaron en su día a un país rico y atractivo, creado precisamente por aquellos, y que ahora lo está compartiendo, sin reconocimiento ni agradecimiento alguno. Es más, yo diría que son odiados. Ahora comprendo el temor que tenían los boers a que la democracia los destronara en todos los sentidos y para siempre. En las 6 salidas, madrugadas y tardes, no pude ver ningún rinoceronte ni ningún leopardo. Me dijeron que se ve un leopardo cada 2-3 semanas y que pasan muchas más para ver un rinoceronte. Los más visibles son los leones, los elefantes y los búfalos. Nunca se ven las manadas de elefantes y búfalos que he visto en otros parques; se ven sueltos y pocas veces mas de dos. Tengo que decir que el parque no tiene cerramiento alguno y como las reservas están adosadas al parque, oficial o nacional, los animales pasan de un lado a otro continuamente. Bien, pues esta es la verdad de KRUGER. Este parque es, sin lugar a dudas, el que más número de animales tiene del mundo. El problema radica en que, como se trata de un parque de enormes dimensiones, ello hace más difícil la localización de los animales. Es decir la densidad de animales por hectárea es baja. |


