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Sudáfrica

 AGOSTO de 1980
 
 Por supuesto la enorme y peligrosa ciudad de Johannesburg (que no es la capital del país) fue lo primero visitado en mi viaje. Sus rascacielos impresionan y el peligro de sus estrechas calles también. Entonces no pensaba que me vería obligado a volver a ella muchas veces a lo largo de mis años de viajero; cualquier viaje al sur de África: Namibia, Mozambique, etc. exige pasar por ella.

 

 Durante mi viaje visité también Durban, con su peligroso puerto en el que puedes ser atacado en cualquier momento y su hermosa playa, en plena ciudad en la que, recuerdo, perdí la llave de seguridad de la caja fuerte de mi habitación.

 También recuerdo la bella y enorme playa de Port Elisabeth y la Ciudad del Cabo con el estilo victoriano de algunas de sus casas. Tampoco olvidaré que durante una de las visitas a los famosos viñedos de los alrededores jugué con un precioso pastor alemán al que le tiraba piedras que él iba a recoger; en una de estas, al tirarle la piedra golpeé uno de sus colmillos y me hice una buena brecha en el dedo índice de mi mano derecha. La herida,de unos 3 centímetros, fue larga de curar y me dejó una buena cicatriz.

 En la excursión al Cabo de Buena esperanza, recuerdo que vi, junto con mis entrañables amigos de viaje Gerardo y Pedro, leones marinos y pingüinos. Creo que fue de camino entre Durban y Port Elisabeth que visitamos una reserva de animales en la que abundaban los cocodrilos y los guepardos o chitas. Además, montados sobre unas enormes avestruces y cogidos a sus alas, nos dedicamos a hacer carreras…y también a hacernos fotos un tanto “cochinas” con sus enormes huevos…

 El vino blanco, muy afrutado, que  en los alrededores de Ciudad del Cabo es delicioso; tipo nuestro vino del Penedés. Recuerdo que siempre bebíamos la misma marca: Fleur du Cap.

 Los negros se dejan fotografiar, sobre todo mujeres y familias, sin observar en ellos ningún rechazo; son amables y agradecen mi aproximación y trato coloquial. Ninguno habla inglés pero entienden mis gesticulaciones e imitaciones.

El estilo victoriano en la construcción ha dejado edificios con tradición, cultura y arquitectura más refinada que la actual.

 Cuando visité el Cabo de Buena Esperanza había fuertes ráfagas de viento, el cielo estaba cubierto y las fotos no me salieron muy bien aunque llevaba un buen equipo de Nikon. Aparecieron unas manchas muy raras sobre las que hice en esta zona.

 

La montaña situada en la parte este de la ciudad, llamada la Table Mountain (una perfecta altiplanicie) tiene su vertiente Este muy agreste y, en su falda próxima al mar, hay unas construcciones residenciales y unas preciosas y tranquilas playas. El acceso a esta zona es peligroso y por ello poca gente habita en ella.

 

Tampoco olvidaré las guerreras danzas zulúes, el monumento al idioma Africaans, ni la agradable ciudad de Pretoria, capital de la antigua Transvall.

  Sudáfrica es un país inmensamente rico: riquísimas y enormes extracciones de diamantes, lo mismo de oro, de platino y de muchos más minerales valiosos. Visite una de sus famosas minas de diamantes y vi con detalle la explotación, fue muy interesante. Sudáfrica dejó de pertenecer a la Commonworlth debido a su sistema político al tiempo que también lo hacia Rhodesia. Ricos y altivos.

 

 Después de mi estancia  yo tildaría a Sudáfrica  como  “el  país racista por excelencia”. No es, solamente, la separación, postergación, explotación, vejación, etc. con que el blanco aleja de su mundo al negro. No. Son también las enormes diferencias que existen entre los blancos.

 Categorías de blancos:

 Blancos de 1ª. Aquellos que descienden de los primeros colonizadores neerlandeses, altos, rubios, fuertes y por tanto no se han mezclado con ningún nativo. Tienen los más fabulosos negocios de oro, diamantes y bancos y ocupan todos los puestos de dirección. Imponen el sistema y ostentan­ el poder.

 Blancos de 2ª. De origen inglés, debido a la época de  dominación inglesa, pero que no son ni tan altos ni tan rubios. Viven en zonas residenciales, pero no en aquellas donde viven los blancos de 1ª. Ocupan puestos de ejecutivos de alto nivel y manejan negocios de nivel ­medio.

 Blancos de 3ª. Alemanes que han emigrado con posterioridad a la 2ª Guerra Mundial así como algunos franceses. Ocupan puestos de ejecutivos de nivel medio. Tienen hoteles, restaurantes, etc.

 Blancos de 4ª. El resto de los franceses, portugueses (salidos de las Colonias de Angola y Mozambique), italianos y españoles. Ocupan puestos de capataz, dependientes de tiendas o propietarios de ­una tiendecita o restaurante familiar, hamburgueserias, etc.

Veamos lo que ocurre con el color:
 
 A pesar de que los blancos suman solamente 4,5 millones y los de color 18,5 millones (es decir 4 veces más), el trato que los primeros dan a los segundos es el siguiente:

 Hay unas áreas dentro del país donde los negros tienen que vivir y de las cuales no pueden salir a menos que un blanco los contrate. Una vez terminado el contrato el negro vuelve a la reserva. Naturalmente, al igual que con los indios americanos, las reservas están formadas por tierras malas que no han querido los blancos.

 Los negros o en general las gentes de color no tienen derecho al voto ni tampoco cuentan estadísticamente. Cuando éstas hablan del número de televisores, coches etc. que hay en el país por habitante, solamente se refieren a los 4,5 millones de blancos.

 Los negros no se mezclan con los blancos en los autobuses, restaurantes, bailes, cines, bares, etc. Tienen muy pocas escuelas y muy deficientes, siendo analfabeta la mayor parte de la población de color. Trabajan mayormente como sirvientes es decir el patrón les da de comer, los viste y los cuida cuando se ponen enfermos. También reciben 2.000 Ptas. (12,02€) al mes ­para chucherías.
 
 Dentro de las gentes de color hay también grandes diferencias:  
Zulúes, bantúes, Xoosa, etc. (En total 6 grandes tribus, todas ellas con gran orgullo y arrogancia). éstas lucharon contra los invasores que trataban de conquistarlos.
 
Indios (de la India) que los trajeron los ingleses durante su dominación.
 
Mestizos. Mezcla de blanco con bosquimano.
 
Malayos. Traídos por los ingleses para trabajar en las tierras de labor. En la actualidad son 250.000. También los llaman mestizos. Abundan en la Ciudad del Cabo.
 
¡¡VOLVERÉ!!