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Suazilandia

 Agosto de 1998

 Suazilandia es un reino independiente desde 1968 y pertenece a la COMMONWEALTH, tras haber sido un protectorado británico. El rey Mswati III nombra 10 miembros del parlamento y 20 del Senado con lo que mantiene el poder real constantemente. Sus relaciones con Sudáfrica son muy malas.

 Tiene una superficie  de 18.000 km2 y una población de un millón de habitantes. La capital, Mbabane,  sólo tiene 40.000 habitantes, y la ciudad más  grande (Manzini) 200.000. El analfabetismo es del 25%.

 Las lenguas oficiales son: el inglés y  el suazi. Como religión, un 40%  son animistas y el resto protestantes y católicos. La unidad monetaria es el lilangeni (cuyo  plural es emalangeni) que equivale a unas 25 Ptas. (0,15€). Han establecido una paridad de 1 a 1 con los rands de Sudáfrica. Como recursos económicos de la agricultura tiene: maíz,  patatas, algodón, plátanos,  caña de azúcar, manzanas y piña tropical. Maderas varias. Ganado bovino, ovino y caballar. Como minerales: amianto, algo de diamantes, hierro, carbono y un poco de oro. Como industria hacen pasta de leña y azúcar.

 Cuando, hace la friolera de 18 años, estuve viajando por Sudáfrica, me quedé con las ganas de visitar el reino de Suazilandia, pero la falta de tiempo y el que tuviera que regresar a mi trabajo, me lo impidieron. Quizás deseaba visitarlo por el hecho de ser un reino, o por tratarse de un país pequeño o por  tener fama de ser montañoso y con parques naturales, etc.; el caso es que siempre quise visitarlo y nunca llegaba el día de hacerlo. ¡Por fin llegó!

 Pero lo que “llegó” fue todo lo contrario: tenía montañas y valles... pero todos horribles, pues apenas crecía  la hierba; los campos están quemados y negros, (para que la poca e insana hierba que tienen vuelva a crecer con más fuerza al año siguiente).Tampoco en las montañas hay nada bonito ni pintoresco. Los parques nacionales no existen y sólo hay unas reservas privadas de animales  que no valen nada. No hay ni un solo león, ni jirafa, ni elefante, ni búfalo, ni leopardo, ni rinoceronte... ¡Sólo tienen algún que otro antílope y algún que otro facocero que puedes ver a lo lejos!

 He aprendido que es mejor no imaginarme cómo va a ser un país pues puedo desilusionarme, al igual que ocurre cuando hablamos con una mujer por teléfono y nos la imaginamos bellísima o muy atractiva. Por otra parte, ¡cosas que aprende el viajero!, tampoco es conveniente volver a aquellos países o a aquellos sitios que nos gustaron mucho o en los que fuimos muy felices. NO. Es mejor  dejarlos guardados en nuestros bellos recuerdos pues, repetir, puede suponer un fracaso.

 Es un país muy pobre. El aeropuerto es una especie de barraca de unos 50 m2 sin pintar y cayéndose en pedazos, aunque sus carreteras, posiblemente regaladas al país por algún organismo de la ONU, son bastante buenas.

 Los suazis son dulces, agradables y hospitalarios, aunque más bien indolentes. No hay árboles: ni en las montañas ni en los valles. Los han ido cortando para hacer leña que utilizan para cocinar y calentarse en invierno. Realmente el paisaje ofrece un aspecto desolador y semidesértico.

 Siempre tiene en marcha más de 1.000 incendios, pues queman toda la poca hierba que sale. ¡Horrible! Por si ello fuera poco, las edificaciones están hechas sin gusto alguno, ni siquiera hay tipismo en los pueblos. Recorrí 350 Km., en un cochecito alquilado, y no fui capaz de encontrar ningún rincón que mereciera la pena visitar.

 Lo único bello e interesante son las danzas zulúes, que se pueden contemplar en los festivales que tienen lugar a lo largo del año o bien en las intervenciones reales. También he de decir que tienen una fruta tropical muy buena, como la papaya, la guaba, la piña tropical, etc.

 Tras el fracaso turístico, después de dos días corriendo de aquí para allá, decidí dejarlo…por imposible. Comprendí por qué  el país no tiene turismo.

 Creo que no volveré jamás, a pesar de que la gente es buena, agradable, pacífica…

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