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Etiopía 97

Octubre de 1997 

Etiopía, con una superficie equivalente a la de España y Fran­cia juntas, tiene una población que ronda los 54 mill. de habitantes, de los que, aproximadamente, un 40% pertenece a la etnia amhara, del altiplano, y el resto son un conjunto de etnias como las somalíes, ti­gray, afars, oromos,etc, hasta llegar a una veintena.

 Es el país más antiguo del continente africano. La familia que ha re­gido este paí,s durante siglos, se originó con la Reina de Saba, en aquel entonces rei­na, también, del Yemen, al contraer matrimonio con el Rey Salomón de Jerusa1en y de cuyo enlace surgió el primer rey de este país. El conocido Haile Selassie no fue más que el rey número 225 de las sucesiones que arrancaron en aquel tiempo legendario; murió en prisión en 1.975.

 El idioma oficial más extendido en Etiopía es el amhárico y ello es debido a que corresponde a la etnia de mayor población. Hay un 45% de analfabetismo y la esperanza de vida es de 47 años. En cuanto a su topografía hay que decir que tiene una figura dominante: el altiplano, entre 2.000 y 3.000 m de altura, con algunos ríos importantes como el NILO AZUL y un amplísimo valle, resultado de una enorme depresión, denominado Valle del Rift,  que a­traviesa el altiplano diagonalmente. La propia capital, Addis Abeba, es­tá a 2.500m de altura.

 El golpe de estado que derrocó a Selassie, en 1.974, trajo con­sigo una serie de gobiernos de corte marxista-leninista, con el correspondiente apoyo ruso. Finalmente y con la caída del bloque ruso, Etiopía pasó a tener un sistema, aceptablemente, democrático. No tiene, lamentablemente, salida al mar Rojo, pues al independizarse su región costera Eritrea se quedó sin ella. Estas cosas les han ocurrido a o­tros  países que, habiendo apostado por Rusia,  al llegar el año 1.991 lo perdieron todo. Por otra parte, EEUU y el Reino Unido apostaron por Eritrea para conseguir su seguridad en el mar Rojo.

 Este país es tan pobre que su renta per cápita es solo de 100 $ USA cuando en España es, ahora, de 14.000. Es muchísimo mas pobre que La India y que Bangladesh. Los ciegos, los tullidos, los leprosos, etc. abundan muchísimo y resulta triste y penoso moverse en­tre ellos. Por lo que respecta a su religión, un 55% de ellos son ­coptos (Iglesia Cristiana Ortodoxa de Etiopía) y un 45% son musulma­nes, moderados en su mayoría. Algunos judíos negros de este país fueron trasladados, recientemente, a Israel donde no parece que hayan si­do recibidos muy bien. Aunque haya menos musulmanes que coptos,  son los primeros los que dirigen los negocios del país. Su moneda, el birr, e­quivale a unas 25 Pts y los billetes que utilizan son los más gua­rros, sucios, grasientos y "estropajosos" que he visto en toda mi lar­ga vida de viajero. Pueden olerse a distancia pues su contenido de grasa y "mugre" es tan alta que tiene la fuerza de un "perfume". Curio­samente los billetes huelen igual que la gente la que, por cierto, pa­rece usar siempre la misma marca de "desodorante": “EAU  DE  SOBAC”.

 La agricultura parece estar basada en maíz, café, mijo, al­godón, patatas, azúcar, sésamo y algo de uva  con la que hacen un vino muy ácido solo para consumo propio. En cuanto al ganado tienen bastante o­vino y caprino; pequeñísimas cantidades de oro, unos 2.000 Kg. al año, y de platino, unos 3 kg. Cuentan con una cerveza propia, llamada Haar, que no esta mal y que, bebiéndola, evitas tomar agua u otras bebidas que pudieran estar contaminadas. Con relación a la comida, además del arroz y la col que acompañan a todo lo que pidas, se come cordero o cabrito pe­ro siempre te dan unos trozos con nervio, pellejo, grasa, etc., nun­ca un trozo limpio. También se come pescado de los lagos y ríos, co­mo la tilapia o el pez-gato del Nilo.

 Como cosa curiosa los etíopes usan el calendario Juliano el cual se diferencia del nuestro en 7 años. Es decir, ahora ellos están en el año 1.990. Por otra parte tienen 13 meses: 12 de 30 días y 1 de 5 o 6 días. Cuando llegas al país te dicen bromeando: aquí es Vd. más joven y, además, tenemos 13 meses de sol radiante. Salvo en la capital, ADDIS-ABEBA, que quiere decir Flor Blanca, en la que se vis­te, frecuentemente, a la europea, aunque con matices orientales o afri­canos, el resto del país, sin excepción, viste siempre lo mismo: "el shemma" que es una especie de "cubre-todo" de color crudo, que nunca lavan y que llevan siempre lleno de mierda y de grandes manchas de aceite o grasa. Como se limpian el trasero con la mano derecha, sin papel y sin nada, acostumbran a darte u ofrecerte las cosas con la mano izquierda, como detalle de urbanidad. Siempre es así cuando hay mu­sulmanes en un país.

 Cocinan con semilla de aceite que es una planta parecida al trigo, de color verde y con una especie de espiga-flor de color amarillo. Sus viviendas son pe­queñas cabañas indígenas circulares, de paredes hechas de paja o ca­ña y barro. Los tejados son de paja prensada. Suelen llamarla "tukul" o "chicka".El 90% de la población del país vive en el campo, de la agricultura.

 De las carreteras diría que, salvo un tramo que está asfaltado, el resto son unas pistas de tierra; igual ocurre con las pistas de aterrizaje, que muchas de ellas son de gravilla suelta.

 COMENTARIOS SOBRE EL VIAJE. Volé a Addis-Abeba con Alitalia, vía Roma.

 Los apenas treinta pasajeros del avión, tanto a la ida como al regreso, hacíamos esfuerzos para tratar de llenar un poco el enorme "Jumbo" en el que viajábamos. ¡Qué maravilla viajar en temporada baja!

 Tras unas horas en la cutre Addis-Abeba comencé mi viaje por el altiplano a base de pequeños saltos con, también, pequeñas avio­netas (para unos 12 pasajeros), aterrizando, en ocasiones, en pistas de tierra polvorientas. Las terminales suelen ser unas casetitas de madera con techo de "uralita" y de una superficie no superior a 20m2, en cuyo interior te "cachean" hasta el último centímetro de tu cuerpo. Te quitan las cerillas, encendedores, pilas… tienen miedo de los fun­damenta1istas árabes o coptos.

 Lo primero que aprendí a decir en amhárico, idioma ofi­cial, fue DANANA, que es una palabra mágica que quiere decir hola, a­diós, gracias, por favor, ¿como estas? … etc. La burocracia es muy len­ta y densa. Utilizan varia hojas de papel carbón para hacer muchas co­pias: típico de los países con un pasado socialista reciente. ¡Ah!, tam­poco puedes hacer fotografías en el aeropuerto, es “secreto militar”. Du­rante mi recorrido por los pueblos del altiplano, al igual que en Addis Abeba a mi regreso, estuve siempre alojado en unos "hotelito-albergue" propiedad del Estado y que son, en muchas ocasiones, la única alternativa de alojamiento. Están llenos de pulgas y mosquitos que no hacen ni ca­so de los repelentes ni de los insecticidas .Las pulgas te las vas lle­vando de unos alberges a otros. Finalmente las traje para España. El mantenimiento de estos establecimientos es malísimo y la comida también. En fin, esa pobre gente hace lo que puede y hay que pensar que te dan lo mejor que tienen. En cualquier caso al viajero le compensa todo por difícil, incómodo y cutre que sea.

 Mi primer salto por el altiplano fue a BAHAR-DAR. El vuelo de 1 hora, desde Addis-Abeba, fue un placer indescriptible: verdes mon­tañas, verdes valles, enormes depresiones de casi 1 Km. de profundidad, acantilados… toda una gama de tonos verdes que iban desde la hier­ba al bosque frondoso. ¡Qué espectáculo! Para colmo del placer, al vo­lar la avioneta tan baja, parecía que rozábamos el altiplano y, en ocasiones, volábamos entre dos montañas o dentro de un cañón formado por monta­ñas cortadas a pico… ¡qué maravilla! Mi viaje ya estaba amortizado y no había hecho más que empezar. La mala calidad de los cristales de las ventanillas me impidió hacer buenas fotografías. Este altiplano, de superficie similar a la de nuestra España continental está, todo él, a una altitud de 2.500 a 3.000 m y se nota en el corazón, que se pone a latir como una moto. No debes correr, ni subir cuestas, todo ha de hacerse más despacio. Hay mucha luz y el sol esta alto des­de muy temprano. También hay flores por todas partes.

 Casualmente era sábado cuando llegué a BAHAR-DAR y por tanto día de mercado. Todo el pueblo estaba muy animado: ganado, venta de leña, puestos de hortalizas, etc. En un 4x4 destartalado recorrí unos 30 Km. para llegar a las cataratas del NILO AZUL. Por el camino me i­ba encontrando con los campesinos que iban al mercado. Casi todos con su shemma guarrindonga. Unos pocos, los de la tribu GOJAN, levaban la shemma de color morado lo que da un poco mas de alegría al ambiente.

El NILO AZUL no es ni más ni menos que el aliviadero del LAGO TANA. Así comienza el Nilo y discurre por tierras etíopes a lo largo de 1.400 Km. cuando, finalmente, entra en Sudan, país en el que se junta con el NILO BLANCO que viene de Uganda para formar el Nilo de Egipto. A solo unos Km. del lago TANA el NILO AZUL cae en una enorme cascada de unos 50 m. de altura y en una anchura de vertedero de u­nos 500 m. A este salto se le llama también "CATARATAS DE TISSISAT". Para acceder a ellas tuve que subir un sendero que se las traía… Con la subida para  alcanzar los 2.700 m. y el calor pesado de un tórrido día de sol, lle­gué a las cataratas con la lengua fuera. La caída de las aguas resul­ta de una gran belleza pues, además, el entorno es muy verde y montaño­so, y en él se pueden contemplar: JACARANDAS, FLAMBOYANTES, HIGUERAS GI­GANTES, ENORMES MANGOS, etc. Esta parte del altiplano es muy tropical.

 Algo me llama muchísimo la atención: los nativos se a­brigan demasiado pues se ponen mantas encima del cuerpo y yo, por el contrario, voy en mangas de camisa y pasando un calor sofocante. Debe ser parecido a cuando los nórdicos vienen a Mallorca y se bañan en invierno. En cualquier caso algo tiene que ver con la altura pues no había visto un caso así en toda mi historia de viajero por países tropicales.

 También me pasé un día entero recorriendo, con una barca y un barquero, las aguas del LAGO TANA en el cual hay una serie de MONASTERIOS, ubicados en islas, en cuyo interior existen unas pintu­ras que dicen ser del siglo XII,(mentira podrida) y que yo dudo que tengan mas allá de 300 años. El LAGO TANA tiene una superficie como la isla de Mallorca y debido a la abundancia de peces hay muchos cor­moranes y pelícanos blancos. Las pinturas mencionadas están hechas so­bre lienzos, los cuales han sido pegados sobre los estucos de las pa­redes lo que, junto con el enorme colorido de los mismos, dan una gran belleza a las estancias que componen el interior de los monasterios. Las pinturas tienen un tremendo aire "naif" y sus motivos explican pasajes de la vida y muerte de Jesucristo, de acuerdo con las creencias coptas. Tras un día interesante y feliz llegó el atardecer y una mal­dita avispa me picó en la oreja y empecé a parecerme a "dumbo". Afor­tunadamente no me producía dolor y a las 48 horas había casi desapa­recido la hinchazón.

 Por lo que he venido observando la gente es muy amable y hospitalaria. Pero cuando hablan conmigo creo que en lugar de hablarme en inglés con acento etíope, me están hablando en etíope con acento inglés. No entendía nada de lo que me decían. Los mosquitos y, en general los insectos, siempre atacan, no importa que entres o salgas o te tapes o te pongas repelente ¡es igual!

 Cuando compruebas el mal estado de las pistas de tierra y el barro que se forma en ellas tan pronto caen cuatro gotas, empiezas a comprender por qué las gentes pudientes utilizan avionetas para cubrir distancias muy cortas. El mantenimiento de estas viejas avionetas deja mucho que desear. En una o­casión, y ya en la pista de despegue, vi como el piloto o su ayudante se bajaba y buscaba un alambre por el suelo para ama­rrar, no se qué, en el tren de aterrizaje. Lo encontró, lo amarró y despegamos… El problema es que para hacer 100 Km. por carretera posiblemente necesites todo el día.

 Desde BAHAR-DAR volé en una de esas avionetillas a GONDAR. Solo íbamos 3 pasajeros y la avioneta estaba que se caía en pedazos. Sobrevolamos el LAGO TANA  y, tras 1 hora de vuelo muy movido, llegamos a GONDAR. Esta ciudad fue la antigua capital de Etiopía en el s. XVII. Todavía puede verse un castillo medieval construido por jesuitas por­tugueses y una iglesia de aquella época llamada DEBRE BERHAN SELASSIE. Ambos en muy buenas condiciones. Los portugueses venían por esta par­te de África cuando iban camino de Goa y demás colonias de oriente. Me recordaron los restos que dejaron los portugueses en Omán, formados por una amplia variedad de fuertes y fortalezas, que visité hace 2 años.

 Por esta parte del altiplano hace menos calor. La tribu predominante es la GONDER; llevan el pelo rapado, sobre todo ellas que lo llevan al "cero" y lo cubren con un pañuelo. Esta etnia está comprendida dentro del grupo amhara que domina el altiplano. De GONDAR me desplazo a LALIBELA en la misma avionetilla cutre, cuyas ven­tanas están tan sucias y rayadas que las fotografías que hice desde ellas he tenido que tirarlas casi todas. Ha sido una pena, pues el re­corrido fue de gran belleza. Pasamos rozando el monte GUNA de 4.300 m. Todo estaba muy verde y agreste. Hay muchos bosques y prados. LALIBELA, situada a 2.600 m. de altitud toma el nombre del fa­moso rey del mismo nombre (año 1.200 d.c.) el cual decidió construir una ciudad al estilo de Jerusalén, por lo que a importancia religiosa y cristiana se refiere. En ella hay algo tremendamente espectacular, interesante y diferente: diez iglesias construidas en el interior de sendas rocas o colinas. Es decir; comenzaban a vaciar una colina, por la parte de arriba,  y lo hacían de forma que, en el interior del gigan­tesco pozo que formaban, quedaba construida, al final de los trabajos de excavación manual, una iglesia o catedral, cuyo interior también ha­brían vaciado. Cuando visitas su interior puedes comprobar que tiene las columnas, los arcos, las ménsulas, los relieves, etc., que tiene una convencional que haya sido construida en el exterior. No les falta, tam­poco, su artesonado, sus esculturas, sus pinturas… i SORPRENDENTE, AD­MIRABLE y CASI INCREIBLE!

 Estas iglesias no se ven desde el exterior, a menos que te asomes al "pozo". Por supuesto entre la iglesia y las paredes del pozo hay un espacio, trinchera o zanja, todo alrededor, necesario para los trabajos de excavación y extracción de todo el material al exterior. La altura de estas iglesias oscila entre 25 y 40 m, diría yo, por lo que no tienen torre ni campanario convencional. En el momento de visi­tarlas, de su interior salía, inmediatamente, el párroco, el cual se colocaba una especie de toga o túnica y, al mismo tiempo, tomaba las cruces coptas que correspondían a su parroquia o a su fundador o pa­trocinador y las mostraba para que le hicieras una fotografía con ellas en las manos. A continuación te solicitaba, discretamente, que le die­ras un poco de dinero. ¡Pobre gente! Hay cientos de cruces coptas de muy distintos diseños. Las que tienen más mérito parecen ser aquellas que contienen mas cruces dentro de la misma cruz. Cada personaje im­portante: feudal, obispo, rey. etc. ha hecho diseñar una cruz copta que en adelante llevaría su nombre.

 Lo que motivó que se construyeran estas iglesias enterradas fue el propósito de ocultarlas y protegerlas de las incursiones árabes de aquel entonces las cuales, me imagino, causarían estragos en la población, el ganado y los tesoros de la iglesia etíope. De esta forma algunas gentes, los sacerdotes y las riquezas eran protegidas en su interior mientras duraba la incursión enemiga. Este tipo de construcción me recuerda La Capadocia pues también se esculpían pequeñas iglesias en el interior de cuevas con el fin de protegerlas de las incursiones árabes o más bien turcas. También en el YEMEN que, en aquel entonces formaba parte del reino de SABA, los pueblos se construían en la mismísima cresta de las montañas, a cerca de 3.000 m, de altura, con el fin de librarse de los ataques turcos. LALIBELA ha sido declarada Patrimonio de La Humanidad por la UNESCO.

 Hay algunas cosas que no olvidaré de este altiplano que reco­rrí: Solo tenía agua de 6 a 7 de la mañana, si se me pasaba tenía que soportar, todo el día, mi propio "perfume"; parecido problema con la electricidad pues solo tenía 2 horas de luz. Tampoco son fáciles de olvidar las pulgas, que las llevas encima todo el tiempo o la resis­tencia de los insectos a los insecticidas o repelentes.

 La comida era casi siempre la misma: picante y mala. He comi­do bastante TILAPIA, en ocasiones muy buena, y he bebido su acepta­ble cerveza frecuentemente. El café es negro como el carbón, pero no esta mal de sabor, además, siempre te lo regalan. Lo más grave de esta zona es el elevado número de leprosos, ciegos, tullidos, etc. Las moscas sobre sus cuerpos, la roña, las fiebres, las enfermedades intestinales etc. hacen verdaderos estragos entre estas gentes. Por aquí arriba la esperanza de vida no pasa de 40 años.

 Pude ver unos bailes típicos de la montaña que consisten, prin­cipalmente, en mover los hombros hacia adelante y hacia atrás con mu­cha rapidez… La casualidad hizo que presenciara un funeral cuyo re­portaje fotográfico acompaño en el álbum.

 Finalmente dejo el altiplano sin llegar a AKSUM, donde dicen los etíopes esta el Arca de la Alianza .Me desplazo a ADDIS-ABEBA don­de alquilo un 4x4, por muy poco dinero, y me dirijo al VALLE DEL RIFT. Para ello tengo que pegarme una paliza de 600 Km., pero me  mereció la pena.

Tengo que decir que ADDIS-ABEBA es una destartalada ciudad africana cuya visita no merece la pena. Cené en un restaurante con un pequeño espectáculo, todo para clientes nativos; la comida, que ha de comerse con la mano como en el mundo árabe, es sabrosa. No sabría de­cir que era pues tras el primer bocado la boca me quedó tan insensi­ble, debido a la enorme cantidad de picante, que no pude distinguir lo que comía después. Tomé un vino local, ácido, agradable. Los bailes, mejores que los que vi en el altiplano, consistían, también, en mover los hombros para atrás y para adelante.

 Dentro de lo que es el enorme VALLE DEL RIFT, visité los la­gos salados de: ABIJATA. SHALA, LANGANO,  etc. También pasé por campos, ríos,  caminos, etc. En cuanto a la fauna del país, parece ser que hay 26 espe­cies endémicas de pájaros y seis especies de mamíferos (baboon de Ge­lada, zorros rojos del parque nacional de Simien, etc.).

 Todos cuantos animales pude fotografiar están en el álbum, pe­ro otros muchos no pude fotografiarlos, aunque si pude percatarme de ellos: Cernícalos, cuervos pio, drongos, el red wind starling, águilas pes­cadoras, kingficher malaquitas, palomas de muchas especies, King fisher gigante, carracas, cormoranes,…etc.

 En mi próxima visita tengo pensado recorrer el parque Nacio­nal de SIMIEN y la parte norte, frontera con ERITREA.

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