Home‎ > ‎África‎ > ‎

Eritrea

 Febrero de 2000

 Eritrea es un país encantador a pesar de haber mantenido recientemente, una guerra de liberación contra Etiopía, que ha durado 30 años (1961 a 1991) y que ha supuesto un serio daño para su infraestructura y su economía.

 Colonia Italiana dentro de Abisinia desde 1899 a 1941 (caída del fascismo), pasó a ser colonia británica hasta 1952, fecha en la que es liberada Etiopía, la cual, astutamente, se anexiona Eritrea. En 1961 Eritrea comienza a luchar contra Etiopía por su independencia, reclamando las fronteras que tenía cuando era colonia italiana. Finalmente en 1991  la consigue. De vez en cuando ambos países entran en conflicto por la imprecisión de la frontera.

 Decía que es un país encantador porque todo él está limpísimo, más  que Suiza, con calles y avenidas arboladas, con gentes pulcras y bien vestidas, humildes, educadas y honestas. Tienen un gobierno revolucionario y honesto y honestos son ellos y sus instituciones. Actualmente son una república con un sistema democrático pero casi con partido único pues la gente apoya el gobierno y su partido, ya que consiguieron  la independencia.

 Su superficie es similar a la de Andalucía, algo así como la cuarta parte de España y con una población de 3,6 millones de habitantes. La capital ASMARA tiene unos 400.000. Su unidad monetaria es el NAFKA, nombre de la ciudad "símbolo" de su independencia.

 Se extiende  1.300 Km. a lo largo de la costa del MAR ROJO. De hecho ERITREA en griego significa rojo. Es, posiblemente, tan montañoso como Suiza o más. Se puede decir que tiene tres climas: lluvioso en las montañas próximas al sur, semi desértico en las montañas del sur que limitan con Etiopía y desértico en la zona costera del sur, próxima a YIBUTI, llamado desierto de DANAKIL, más bajo que el nivel del mar. Es muy seco en todos los casos y aunque he estado en varias ocasiones a 40° C, no he notado el calor que paso cuando hay 28° C. en el Mediterráneo.

 La esperanza de vida es de 56 años. El grupo étnico más importante es el tigriña, con un 50 % de la población, seguido del tigré, con un 35%, los Ajar con un 5% y otros. Sus lenguas oficiales son el árabe y el tigriña y se habla también un poquito el italiano y de inglés. El 50 % de la población es copta y el otro 50 % cristiana de distintos signos.

 Su economía es de subsistencia: en la agricultura tienen maíz, trigo, mijo, patatas, sésamo, lino, etc. y en la ganadería: bovino, ovino, caprino y camellos (realmente dromedarios). También tienen pesca del Mar Rojo y algunos minerales como zinc, plata y cobre, en pequeñas cantidades. Al parecer se ha descubierto petróleo pero no se extrae todavía. Recibe muchísima ayuda de la ONU en programas de alimentación y sanitarios. Su renta per cápita ronda los 400 US$. Se controla la inflación. Hay poco analfabetismo pues los chicos están obligados a ir a la escuela, aun en las zonas agrícolas más pobres. Esta es una de las cosas buenas que ha dejado su anterior sistema socialista pro soviético.

 La guerra fue ganada por los eritreos aun cuando Etiopía tenía una población 10 veces mayor y , además, contaba con  el apoyo de Rusia en armamento y  asesores militares. Las armas que tenían los eritreos eran las que tomaban del ejército etíope, pero lo que les hizo ganar fue la ilusión, la esperanza, el patriotismo, etc. Yo, que conozco bien Etiopía, comprendo el porqué los eritreos no querían pertenecer a Etiopía: son etnias diferentes, religión sólo parcialmente compartida, más inteligentes, más educados, limpios, ordenados, etc. El ejército de Eritrea estaba formado por un 30% de mujeres.

 Me pasé 2 días y medio recorriendo montañas. Para empezar la capital ASMARA debe de estar próxima a los 2.000 m. de altura. A cualquier sitio que vayas supone subir y bajar. Visité la zona de KEREN, la de MASAWA y su puerto en el Mar Rojo, y otros lugares del entorno de la capital.

 Es sorprendente ver un país tan limpio: sus aceras son de buena calidad (mejor que las asquerosas que tenemos en muchas ciudades españolas), árboles y alumbrado público en calles y avenidas, autobuses grandes, modernos y limpios, etc. El viajero que va por África no llega a creerse que este pequeño-gran país, sin corrupción y tan ordenado, pueda subsistir, sobre todo después de 30 años de guerra contra un país 10 veces mayor en superficie y población. Cuando se llega, como en mi caso, de YIBUTI y de YEMEN cuesta creerlo. Las carreteras están muy bien. Los taxis y camiones están siempre limpios. Te paran si no llevas el cinturón de seguridad.

 Asistí, pero sin poder hacer fotos, al entierro de un guerrillero; fue emocionante. También pude visitar un pequeño templo, con una virgen, dentro de un baobab de los miles que se ven en el paisaje eritreo.

 La gasolina está a 60 pesetas/litro (0,36€), lo que resulta caro para estas gentes tan humildes. He comido buena papaya, buenas naranjas, también guavas y bananas bastante aceptables.

 La  obsesión que tienen por la limpieza pudiera venirles de la época colonial italiana en la que los gobernadores eran extremadamente exigente, pues no olvidemos que eran fascistas y, por tanto, disciplinados. También estuvieron sometidos unos años a la corona británica.

 La gente, aunque humilde, no pide jamás dinero o limosna. Las mujeres nunca se dejan fotografiar; los hombres sólo algunos. Mi chofer chapurreaba un poco de inglés y otro poco de italiano.

 Desde Eritrea volé al CAIRO vía ADÉN (Yemen). Sobrevolar el Mar Rojo  durante casi 4 horas resulta muy agradable: islas, aguas verde esmeralda, costas con bonitos desiertos o montañas, etc. ADÉN es una ciudad moderna con un aeropuerto excelente. Todo parece tener un nivel de vida más alto que el de la zona de SANÁ. Tienen enormes refinerías de petróleo. Es comprensible que hubiera un Yemen del Norte y un Yemen del Sur.

 Disfruté de las vistas aéreas sobre el golfo de Aqaba, con unas bonitas islas en su entrada y tambien de las del golfo de SUEZ.

Volveré de nuevo, a este pequeño-gran país.

 Enlace al ÁLBUM DE FOTOS