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Congo(el)

 Mayo de 2001

 Cuando llegué al país hacía sólo 2 meses que se había firmado la paz tras una cruenta guerra civil que dejó cientos de miles de muertos. Cuando en 1960, Francia permitió la independencia del país, dejaba también la puerta abierta a la entronización de un movimiento marxista-leninista al poder. La "democratización" no llegó hasta el año 1993, pero la paz duró muy poco. En el año 1997 tuvo que intervenir el ejército de la Rep. Dem. del Congo para detener las masacres de la guerra. En 1998 hubo una reconciliación que duró poco pues, nuevamente, los "ninja" milicianos  se enfrentaron a las fuerzas gubernativas y, otra vez, hubo miles de muertos (se habla de 300.000). Ahora, hace sólo 2 meses, han firmado un acuerdo. Veremos a ver cuanto dura. Espero que haya tranquilidad, al menos durante mi estancia de una semana.

 El Congo, que tiene una superficie equivalente a 3/4 partes de la de España, sólo tiene 3 millones de habitantes, de los que más de 1 millón están en la capital Brazzaville, sobre la ribera del gigantesco río Congo que hace de línea fronteriza con la República Democrática del Congo, antiguo ZAIRE. Este país, al igual que los otros 13 francófonos  y Guinea Ecuatorial (antigua Guinea española) están dentro del sistema del CFA y sus francos valen la centésima parte del franco francés. (1 FF= 100 CFA). A partir del año próximo, enero de 2002, estas monedas formarán parte del ámbito del Euro.

 Entrar en BRAZZAVILLE a las 4 de la mañana, tras un retrasado y accidentado viaje desde LAGOS, vía Abidján, ha sido entrar en la desolación, las ruinas, los restos de la guerra, las casas y edificios gubernamentales bombardeados, los hoteles dinamitados, etc. Me recordó, inmediatamente, MONROVIA en LIBERIA. Una  estampa dantesca.

 La primera vez que estuve por esta zona de África, hace más de 20 años, la compañía aérea con la que volaba era la misma que la de ahora: AIR AFRIQUE. Hay que decir que los aviones que tenían antes daban pena. No es que fueran todos de hélice, es que se les abrían las puertas en  pleno vuelo y las paredes y los techos del avión estaban todos llenos de escritos y dibujos que hacían los nativos pues, en aquel entonces, tener un bolígrafo era algo "chulísimo". Además se unía el que los viajeros se descalzaban y ponían los pies sobre otros asientos, con los consabidos olores; abrían sus bolsas y paquetes y se ponían a comer pollo, que también era muy "chulo". Al final había huesos  de pollo por todo  el avión. Ahora, siguen funcionando mal, pero al menos los aviones son jets y los pasajeros se comportan mejor. En cualquier caso, los aseos están llenos de mierda y “perfuman”  todo el avión. Para colmo les hace gracia tocar el timbre que llama a la azafata y, a continuación, se ríen. Bueno, al menos ahora no me juego tanto el tipo como hace 20 años. El olor del negro africano sigue siendo fortísimo, ácido y penetrante. Y ya no digamos cuando expelen... te puedes morir. Prácticamente no he visto blancos durante estos vuelos internos. Lo comprendo. En mi tránsito en COSTA DE MARFIL pude constatar que las mujeres siguen llevando los preciosos y coloridos trajes de entonces. En los vuelos africanos no se sirve alcohol por temor a que pueda surgir violencia.

 Lo único que me hacía ilusión, en este viaje, era ver y recorrer, en lo posible, el río Congo y este fue mi objetivo principal. Así que una vez que tuve a mi chófer-guía-guardaespaldas, iniciamos el recorrido por carretera hasta llegar a un embarcadero a unos 30 km. al norte de la capital, lugar donde al parecer, me iba a costar menos  contratar el barquito que en BRAZZAVILLE. Comenzaron las discusiones sobre condiciones y precio. Finalmente salimos.

El río CONGO, que es el segundo más caudaloso del mundo después del Amazonas, alcanza su nivel más alto en octubre que es cuando más llueve en su cuenca. En esta época, al llevar un nivel bajo de agua, el patrón tenía que ir buscando las zonas profundas y evitar los bancos de arena. La navegación es muy peligrosa pues, además de los hipopótamos que son agresivos, hay zonas de cocodrilos y ya no digamos de mosquitos que pueden pasarte la malaria, la enfermedad del sueño, etc. Yo ya había navegado por algunos de sus afluentes como el OUBANGUI, pero tenía interés en hacerlo por el propio Congo. No es sólo el peligro mencionado es que, además, hay rebeldes y soldados descontentos en ambas márgenes de la jungla: las riberas del CONGO, antiguo ZAIRE, y del C0NGO BRAZZAVILLE.

 Zarpamos de las inmediaciones de STANLEY POOL, enorme isla en medio del río. Aquí el ancho puede ser de unos 5 km. En 2 días de navegación habíamos remontado unos 200 km., hasta llegar a Kaba. El río está lleno de bajos, curvas y vegetación flotante suelta. El tiempo y  los pescadores no me permitieron hacer fotos. Hice lo que pude. Normalmente íbamos por la margen derecha (CONGO) y pegados a la orilla que es como se remontan los ríos caudalosos al haber  aguas menos rápidas que por el centro. Las embarcaciones que cruzábamos eran o bien dugout (troncos vaciados para convertirlos en canoas) o bien lanchas de fondo plano hechas con tablas encoladas. En éstas últimas, los comerciantes cruzaban desde el CONGO DEMOCRÁTICO al CONGO para vender mandioca, principal alimento y sustento de la gente.

 Los encargados de cargar los bultos de los comerciantes de mandioca, en las barcas, algunas veces se peleaban entre ellos por ver quien realizaba el trabajo y poder llevarse el sustento de su familia. Las escenas eran muy desagradables. La pobreza, miseria y hambre que he visto me recordaba el viaje que hice a GAMBIA y sus mercados fluviales hace unos 7 años: mismo ferry, mismas barcas negras de grasa, miseria, suciedad... etc. y también el peligro de ser robado y tirado al río. Nunca olvidaré GAMBIA ni las orillas del río CONGO. Recuerdo el puertecillo de YORO como algo horrible, como algo que la humanidad no debería  permitir. Además en el río hay otras enfermedades: las amebas que te dan unas diarreas que te matan, la filaría, que te entra por cualquier orificio del cuerpo y no hay quien la saque, la mosca Tsé Tsé del sueño, etc.

 En este momento no hay barcos de pasaje por falta de calado. Sólo hay algunas plataformas  tiradas por un remolcador. He visto algunos puertecillos para embarcar madera y también enormes paquetes de troncos remolcados por el río.

 La lluvia no me ha ayudado con las fotos. Los reportajes fotográficos de mis últimos viajes, salvo el de Rwanda, han sido  flojos. De un lado el temor a las represalias, tras la guerra, de otro sus creencias animistas y de otro su propia dignidad y orgullo, el caso es que la gente odia que le apuntes con la máquina fotográfica, así que mi reportaje es muy pobre. Las fotos que he podido hacer han sido siempre desde el coche, en marcha, o desde el barco cuando no llovía o cuando el patrón me dejaba. Pero cuando parábamos en la orilla, los chicos me pedían que los fotografiara. Les gustaba salir desnudos y hasta trataban de que su "pito" saliera en las fotos. A veces también su culo. Así son los chicos del río. También querían que les hiciera fotos tirándose al agua o nadando.

 En algunas zonas del río  como en  MAKELEKELE, hay rápidos y las barcas no pueden pasar. Octubre es el mejor mes para navegar. He leído que la mortalidad infantil supera el 10%, lo que es horrible. La esperanza de vida es baja: 44 años el hombre y 47 la mujer, lo que se comprende al haber sólo un médico por cada 6.000 habitantes.

 Como ocurre siempre, aunque la lengua oficial es el francés sólo la gente con algo de educación lo habla. En cualquier caso, en los países francófonos se habla mucho mejor el francés que el inglés en los países donde ha estado el Reino Unido. Como religión hay: un 35 % de animistas, un 62 % de cristianos y un 3 % de musulmanes. La renta per cápita ha caído con la guerra: antes tenía 670 US$ y ahora debe de andar por los 200. Además del petróleo tienen algo de oro y plomo. Las carreteras asfaltadas no llegan al 10% y el analfabetismo pasa del  25 %. En  agricultura tienen: mandioca, caña de azúcar, piña tropical, bananas, aceite de palmera, ébano y caucho. Apenas he visto pájaros salvo cuervos, vendejos y gorriones. Hay millones de mosquitos y, también, muchos lagartos que no se dejan fotografiar.

 En la capital he podido ver dos hoteles bombardeados: el COSMOS y el PALACE, al igual que otros muchos, pero no he podido fotografiarlos pues estaba prohibido. Visité, en las afueras de BRAZZA, la casa donde se hospedaba DEGAULLE durante sus visitas. ALEXANDRE, mi chófer, tenía 62 años y me decía que raramente veía gente de su edad y que cuando alguien, en su país, se pone enfermo ya es para morir pues no hay ni médicos ni medicinas. Me repetía siempre: “el Dios verdadero es el Dios de los blancos”. Ha de ser así pues los blancos están más avanzados y saben más lo que le conviene al hombre.

 Al anochecer, los más pudientes de la capital  venían, con su único traje de los festivos, a tomar una copa al Hotel. He visto a las mujeres y algunos hombres salir de la iglesia con un traje blanco que se ponen sólo para ir a misa. Son muy creyentes. Mi amigo Alex  quería llevarme a visitar a su familia compuesta por 14 miembros, para que viese la miseria en la que viven.

 La etnia dominante es la de los BAKONGO (Kojos), seguida de los BATEKE. No hay agua corriente en muchas zonas de la capital y tienen que ir a buscarla a un río lejano. El paisaje es muy verde aun cuando se ve que han cortado muchos árboles para hacer carbón de leña que emplean para cocinar. Hay miles de Km. cuadrados de selva virgen y salvaje. Abundan los controles policiales.

 El río tiene una gran amplitud, con zonas de varios km. de anchura. Con el barco salimos de KINTELE y volvimos al mismo lugar. Visité algunas islas de pescadores y algunos pueblos de la ribera.

 A pesar de tener petróleo, tienen que comprar la gasolina de estraperlo y a un precio altísimo para ellos, pues pagan 100 pesetas (0,60€) el litro y deben hacer colas de más de 8 horas.

 Haría además los siguientes comentarios:

1-Su piña tropical y sus mangos son de los  mejores  que he comido, tan buenos como los de Nigeria.

2-Debido a la influencia francesa hacen buenos croissant, buena bollería, buen café, etc.; el resto no es muy comestible.

3-Me alojé, parte de mi estancia, en el MERIDIAN que, en otro tiempo, debió de estar bien cuando los franceses andaban por aquí. Ahora, además de que la electricidad se va constantemente y no tienen grupo electrógeno, el nivel de limpieza y la abundancia de mosquitos lo convierten en un hotel deficiente. Está vigilado por el ejército, que lleva metralleta, por si atacaran los rebeldes.

4-Este país, por estar situado al este de España y Reino Unido, debería  de tener una diferencia horaria de una o dos horas más. Pues no. Todo lo contrario, tiene una hora menos. ¡Así se las gasta esta gente! Creo que quieren tener la misma hora que el GOLFO DE GUINEA, por cuestiones comerciales o por cuestiones energéticas.

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