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Argelia

 Fin de Año 76 y Año Nuevo 77

 Nota: han pasado varias décadas desde que realicé este viaje y puede que mis impresiones de entonces estén alejadas de la realidad actual. Pido disculpas. Copio, fielmente, los comentarios que, en su día, hice del viaje.

 Como buen país socialista, no faltaron trámites, formalidades y controles en la frontera. Había habido, no hacía mucho, ciertos conflictos y enfrentamientos entre Argelia y Marruecos en la misma. De hecho jamás se han llevado bien dado el distinto signo político de sus respectivos gobiernos. Así que tuve que aguantar todo cuanto me echaron…para que no me echaran. Todo fue muy lento, muy severo y muy complicado.

 Mencionaría que Argelia es 5 veces mayor que España, aunque con solo 12 millones de habitantes, que solo la parte norte (un 20% del país) está habitada, y que el resto es el Sahara argelino. Se habla árabe, bereber y francés. La agricultura ocupa el 70% de la población. Es el único país árabe con notable fabricación de vino. Tienen hierro, gas natural y manganeso. A los bereberes nativos les invadieron los cartagineses y después los romanos. Después los árabes y más tarde los turcos. Al final, en el s. XIX, llegan los franceses. Tras la independencia de Francia en el 63 pasa a Presidente Ben Bella. Pero el coronel Boumedian da un golpe de estado y pasa a Presidente, declara el país neutral, socialista y popular. Solo hay un partido político: el FLN socialista.

 Toda la zona próxima a la frontera con Marruecos estaba militarizada y parecía preparada para atacar o repeler un ataque. A trancas y barrancas pude llegar a TLEMCEN, ciudad que quiso llegar a ser la Granada de España o el Fez de Marruecos, pero que no consiguió nada de nada. Tiene poco valor artístico. Su Gran Mezquita, no merece la pena ser visitada.

 Más atractiva resulta ORÁN, segunda ciudad de Argelia, en la que me pareció observar que un 70%, aproximadamente, de la edificación tiene una marcada influencia francesa. Toda ella tiene un aspecto colonial. Encontré muy buena la comida en los pequeños restaurantes, los croissants, el pan, etc. debido a la influencia francesa. El puerto, no tiene un gran tráfico y la ciudad, aunque sin mucho valor, tiene cierto encanto y carisma. Aquí estuvimos los españoles hasta que los turcos nos echaron a patadas. El trasiego de culturas hace que la gente no tenga el aspecto de los habitantes del Magreb. Pernocto un par de noches en un hotel del gobierno, construido por los franceses a principios de siglo.

 CHERCHEL y TIPASA son ruinas romanas que visito en mi camino hacia la zona oriental del país. Nuevamente veo en ellas escaso valor. Pero corre mejor suerte DJÉMILLA, con fantásticas ruinas, también romanas, situadas en las proximidades de SETIF y BLIDA.

 Desciendo hacia el sur del país y me adentro en el desierto. Visito, más tarde, la ciudad de BATNA y las ruinas de TIMGAD. Por último, atravieso por el desierto hasta Argel por la ruta de BOU-SAADA.

 Argel es la más europea de las ciudades de Argelia. Tiene un puerto de mucho tráfico y una población que ronda los 1,5 millones. El edificio de Correos y Telecomunicaciones, muy emblemático en la ciudad, imita muy bien el tipo de construcción árabe de hace varios siglos. Otro edificio a destacar es un enorme y funcional hotel situado sobre una colina que domina todo Argel. Los restaurantes para la gente obrera, a los que acudía yo, no permitían la entrada a mujeres. Eran económicos y la comida típica, tipo cuscús, sabía muy bien. El vino es un lujo y cuesta carísimo.

 Las carreteras son aún peores que las de Marruecos…que ya es decir; aunque hay que reconocer que hay muchas en estado de ampliación y mejora. El gobierno parece estar acometiendo un enorme plan de industrialización y regadío. Las gentes viven más a la europea que en Marruecos y el nivel cultural y económico es más alto. Aquí se ve menos miseria y todo está mas limpio. No se ven tantos paralíticos, ni tantos ciegos y pobres. Ahora bien, los hoteles son muy malos y sin confort. El tabaco, que lo elaboran ellos mismos con permiso de los fabricantes americanos, al igual que el alcohol, ambos son muy caros.

 A partir de las 5 de la tarde ya no hay mujeres por la calle y, a partir de las 7 los portales se cierran, incluso hoteles, y todo el mundo está en casa. Se levantan a las 5 de la mañana para rezar. Las mujeres están siempre en casa, no trabajan porque sus maridos o hermanos no quieren que las vean otros hombres. Al igual que en Marruecos, las mujeres van tapadas hasta los ojos. No tiene sentido que un país con un sistema socialista avanzado impida que sus mujeres trabajen. Al igual que en Marruecos, también, una enorme fotografía del Presidente está colocada por todas partes: tiendas, edificios oficiales, calles, etc. Lo mismo ocurre con su bandera verde y blanca, con la media luna, que la ponen en todas partes. Típico de las dictaduras socialistas.

 Se habla mucho francés, mucho más que en Marruecos, y la gente refinada imita las costumbres de la antigua metrópoli. En la zona norte, entre Argel y Orán, la agricultura está muy avanzada. La costa y las playas no valen gran cosa. El gobierno, por su parte, ha promocionado algunas urbanizaciones con instalaciones hoteleras con aire árabe, para atraer el turismo. Están quitando el francés de los letreros de las carreteras y pretenden dar más importancia al árabe, al socialismo radical y a la bien ganada independencia de Francia.

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