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Angola

 Septiembre de 2000


 Con una superficie 2,5 veces la de España, Angola  tiene 13 millones de habitantes y su capital LUANDA 2,5. Su moneda, el KWANZA, compuesta por 100 Lweis, no se quiere, ni se admite en ninguna parte del mundo. De hecho ellos son los primeros en rechazarla y te piden que pagues siempre en dólares.

El interior del país está formado por un extenso altiplano a 1.200 m de altura con algunas sierras como la de MOCCO que está a 2.600 metros.

Fue una colonia portuguesa y después una provincia de ultramar hasta que en 1975 consiguió la independencia, en medio de una guerra civil. En esa lucha había 2 bandos: el MPLA (con ideas marxistas aunque posteriormente se volvieron más moderados) y UNITA, prooccidental, ligada al régimen del Zaire y bajo la influencia del antiguo sistema de Sudáfrica. Tras 25 años de enfrentamientos y acercamientos, la situación no acaba de estabilizarse y el problema sigue sin resolverse. El norte del país, controlado por el MPLA, tiene el petróleo; el sur, controlado por UNITA, tiene los diamantes. Así parece que se han repartido el país por el momento.

 La mortalidad infantil es del: 14 % y la esperanza de vida es de 45 años para el hombre y 49 para la mujer. Aunque el idioma oficial es el portugués la lengua que más se habla es el bantú. Un 70 % son católicos (influencia portuguesa), un 20% protestantes, y un 10 % animistas. La renta per cápita es de 300 US$. En el año 1995 la inflación alcanzó el 1.200 %, más de un 3% diario. Tanto las minas de diamantes como las extracciones petrolíferas están en manos de compañías extranjeras. Un 70% de la población vive en una pobreza profunda.

 Cultivan, con medios muy rudimentarios, maíz, mandioca, boniatos, caña de azúcar y bananas. Hay una importante riqueza forestal y abundante pesca. El 90% de las exportaciones corresponden al petróleo, equivalente a unas 50 millones de toneladas anuales. Quizás lo más lamentable sea, además de la miseria, su enorme analfabetismo que alcanza al 45% de la población. El SIDA afecta solamente al 1 % de la población, lo que en África supone un porcentaje bajísimo.

 Citaré algunas de las cosas curiosas que recuerdo:

- Los angoleños no fuman pero mueren a los 45 años.

- Las cucarachas se encuentran por todas partes.

- La papaya, el tomate y la sandía son deliciosos.

- Se ve todo muy abandonado, triste, pobre y falto de mantenimiento y de pintura. El país no tiene colorido y la ropa de la gente tampoco. Es quizás el resultado de una larguísima guerra que no parece acabar jamás.

-Me propusieron un negocio de importación de yogures españoles.

-Su cerveza local, llamada COCA, es bastante aceptable.

- Me pasé tres días recorriendo en coche parte de la provincia de Luanda, acompañado por un chofer y dos guardaespaldas. Uno de ellos trabajaba en la seguridad del hotel. El coche y ellos tres me costaban 12 dólares por hora. Si no hubiera llevado "refuerzos”, me habrían "merendado" nada más salir del hotel. Al igual que en el resto del país sólo hablan un portugués criollo. Conmigo la gente hablaba el poco portugués que sabían y yo contestaba con el mejor portugués que me inventaba. No pude hablar inglés o francés pues no entendían nada ni siquiera en el hotel, así que me tuve que arreglar en mi "mejor portugués". El haber estado en Galicia una semana antes del viaje me ayudó mucho.

-El paro del 60%, ayuda a que la gente se una a UNITA, que paga bien a sus soldados. Este movimiento lanza por sorpresa continuos ataques a provincias ocupadas por el MPLA.

-Casi todas las chicas jóvenes están sumidas en la prostitución. Al cruzarlas me miraban, descaradamente, dándome a entender que estaban dispuestas... pero cobrando.

-Me comentaron que tenía prohibido hacer fotografías por lo que tuve que esconderme para poder hacer alguna que otra, más que nada testimonial, oculto detrás de mis guardaespaldas o tras las cortinas de la ventana de mí habitación.

-El tiempo, aunque cubierto casi todos los días, ha sido aceptable y sin agua. Las gentes son “feas”, tanto ellos como ellas. Los pobres te abruman por la calle. Hay millones de mujeres vendiendo plátanos, que llevan en una cesta sobre la cabeza. Les compraba de vez en cuando y también unas magdalenas que sabían muy bien.

-Mí llegada a Luanda, el domingo día 17, coincidió con el encuentro de baloncesto: España-Angola que se celebraba en las olimpiadas de Sydney. Al parecer ganó España.

-Debido a la falsa paridad que hacen de su divisa con el dólar americano, unos simples espaguetis cuestan 4.000 Ptas.; una lasaña, con sandía de postre y un vaso de "vino" 8.500; un taxi al aeropuerto, que está a 2km, 6.000… y así todo.

-Los angoleños, aunque igualmente negros como todos los del continente africano, tienen mejor aspecto que los de algunos países del mencionado continente. Pero tampoco son guapos, ni simpáticos, ni atractivos, ni hospitalarios.

-La situación de guerra y la violencia ciudadana hacen que el peligro de sufrir un atentado sea muy alto. Por ello resulta peligroso dejar la ciudad o salir durante la noche. Es un país muy peligroso. Hasta las casas de la ciudad tienen agentes de seguridad.

-No hay árboles, ni pájaros, ni nada que esté limpio, ordenado o no contaminado. Las basuras están tiradas por las calles o por el campo.

-El puerto de Luanda es natural y está muy protegido. Al lado  hay una isla, que ellos llaman la Illa, con una playa y unos restaurantes cutres en donde preparan un pescado podrido a la parrilla que si te lo comes puedes morir.

-Angola no tiene nada de tropical, salvo un pequeño rincón en el norte. En el sur hay zonas desérticas que corresponden al desierto de Namibia.

 Los trámites en el aeropuerto  para salir del país son interminables y muy desagradables. Siempre te piden dinero a lo que yo respondía  “Angola es muy caro y no me ha quedado ni un dólar suelto”.

 Creo que por unos años, no volveré. Actualmente no resulta agradable y no hay nada que ver. Además me equivoqué pensando que encontraría  más belleza, pero resultó ser seco y muy escaso de vegetación. 

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